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Entre el héroe Jorge Juan y el calzonazos Napoléon

Entre el héroe Jorge Juan y el calzonazos Napoléon

Corre la primera mitad del siglo XVIII, siglo de academias y luces. En América, un grupo de aguerridos y locos marineros acaba de embarcar en Guayaquil y ahora descienden por el río en dirección al pueblo de Caracol. Han asesinado al cirujano de la expedición en la peligrosa región de Esmeraldas, pero estos valientes caballeros han decidido continuar. Por aquí y por allá miden, observan, marcan. Escalan cimas andinas y observan las estrellas constantemente. Nadie sabe a qué se dedican estos pintorescos personajes. Pero decíamos que al descender por el río deciden atracar en una de sus calas, que luce misteriosamente desierta. Pronto descubren el porqué: mosquitos tan grandes como las palmas de la mano les acribillan. Al detenerse en la siguiente cala, el dueño se acercó a ellos y allí lo contó: nadie se detiene en esa cala previa porque en ella penan los muertos. Uno de los científicos, entregado a su labor práctica, a la razón, a la matemática y por supuesto denostando aquello que no se entiende con la ciencia, se ríe del paisano: «también penan las almas de los vivos», responde. Ese que contesta es Jorge Juan, y tras varios años de travesía volverá con su expedición a España habiendo precisado el valor del grado de meridiano en el Ecuador y demostrado, así, que tal y como decía Newton, la Tierra era una esfera achatada por los polos.

"Nuestro Jorge Juan, uno de esos hombres que desafían la falsa creencia de que en España no hubo Ilustración, sigue oculto, sin aparecer siquiera en libros de historia"

Estos días se estrena en España la película sobre Napoleón dirigida por Ridley Scott. La han plagado de imprecisiones históricas, pero para compensar han convertido al genio militar corso en un loco enamorado que más tiene en su cabeza los pies de Josephine subiendo por la escalera que los quebraderos de cabeza a los que le someten, por ejemplo, las navajas de los españoles en la guerra. Dicho de otro modo, alimentan el personaje pop interpretado por un actor de moda que coloca y moderniza —en el mal sentido— al personaje. Mientras, nuestro Jorge Juan, uno de esos hombres que desafían la falsa creencia de que en España no hubo Ilustración, sigue oculto, sin aparecer siquiera en libros de historia o en planes de estudio.

"Jorge Juan fue uno de estos hombres buenos. Marino, científico, matemático, cartógrafo, astrónomo, ingeniero naval y, por supuesto, espía"

Pero resulta que ese siglo XIX que empieza con Napoleón y que trae consigo la Edad Moderna no habría sido posible sin la inteligencia, la astucia, el estudio y la cultura de aquellos hombres del XVIII que mataban por un hallazgo, por una publicación, por darle luz a una sociedad oscurecida. Don Arturo Pérez-Reverte, capitán de este barco llamado Zenda, se refiere a ellos como «hombres buenos» en una novela homónima. Seres heroicos capaces de jugarse el pescuezo por mejorar la vida del tipo que bosteza a su lado. Jorge Juan fue uno de estos hombres buenos. Marino, científico, matemático, cartógrafo, astrónomo, ingeniero naval y, por supuesto, espía; un genio adelantado a su tiempo del que poco se habla en esta sociedad contemporánea. Se cumplen 250 años de su muerte, y mucho me temo que seguiremos sin verle por los temarios de la enseñanza española, mientras nos merendamos a dos carrillos personajes poperos cocinados por la industria de Hollywood. Luego no nos quejemos.

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Ricarrob
Ricarrob
2 meses hace

Totalmente de acuerdo. Quizás nuestro siglo XVIII fue nuestro mejor siglo. Los ilustrados españoles forman un elenco histórico inigualable. Ahora que está tan de moda denostar la Ilustración por la izquierda posmoderna, está bien rememorar aquella época. Coincide hoy mismo en Zenda una reseña sobre un libro imprescindible al respecto de la sra. Roza.

Javier
Javier
2 meses hace

El Cristianismo malo, Roma mala, la Reconquista mala, el Imperio Español malísimo, la Ilustración mala, la Transición mala también… Todo lo que ha hecho Occidente es una mierda. Menos el Interné. ¡Ay! Tampoco. Que salió gracias a los militarones yanquis. Occidente dañino para la Humanidad.

Ricarrob
Ricarrob
2 meses hace
Responder a  Javier

Y se olvida usted de la colonización occidental, gran fuente de todos los males de la hunanidad. Como si no hubiera habido sometimientos de otros pueblos y colonizaciones a lo largo de la historia en Oriente. Asi, con ignorancia, no se tienen en cuenta a lon mongoles, a los mogoles, al imperialismo otomano, al imperialismo muslin, al ruso, al chino incluso en el siglo XX sometiendo al Tibet, al japonés también en el siglo XX, al imperialismo azteca con una panoplia de pueblos sometidos y esclavizados, al imperialismo inca más de lo mismo. Y si vamos más atrás, el imperio asirio, el babilonio, el persa, el parto, etc., etc.

Absurdas culpabilizaciones gratuitas. Todo pueblo que ha detentado poder a lo largo de la historia y sin importar su etnia ha intentado someter y colonizar otros pueblos y otras etnias. Y continúa hoy… Occidentales, orientales, norte, sur, humanos todos.