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Esto es impublicable

“La lengua de Europa es la traducción, decía Eco. Exponerse a un idioma distinto al propio es un recordatorio de que el tuyo no es sino uno más entre otros. No hay mejor antídoto contra la banalidad de la simplificación”, escribe la traductora de El Maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, que la editorial Navona publicará el 24 de agosto.

Ha pasado algo más de medio siglo desde que El Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov conquistara la escena cultural de la Rusia soviética, después de que la novela estuviera guardada en un cajón. Luego el libro llegó a Occidente y, desde entonces, su reconocimiento no ha dejado de crecer, así como su influencia en la literatura mundial. Además, como ha ocurrido con otras grandes obras de las letras rusas, el hecho de que el manuscrito se mantuviera oculto durante más de dos décadas por el temor a que las autoridades lo destruyeran, así como su supervivencia a pesar del ostracismo al que fue sometido su autor, es un elemento que acrecienta la sensación de prodigio que cualquiera experimenta cuando se zambulle en sus páginas. En ellas, los lectores encuentran una perfecta mezcla de sátira, fantasía demoníaca y, además, una genuina historia de amor, acompañada, por si fuera poco, de una indagación sobre la naturaleza del bien y del mal, sobre todo a partir del encuentro entre Jesucristo y Poncio Pilato. Esta conexión transhistórica entre la capital rusa y Jerusalén no es en absoluto casual, pues a partir de la segunda mitad del siglo XIX se popularizó la afirmación, pronunciada tres siglos antes, de que Moscú era la «tercera Roma», en el sentido de que constituía el centro del mundo cristiano —la “nueva Jerusalén”, se la llamaba— pero también de que era un gran imperio. En la película Iván el Terrible (1943), de Serguéi Eisenstein, el joven zar concluye su discurso así: «Han caído dos Romas, Moscú es la tercera, ¡y no habrá una cuarta!». Con el triunfo de la revolución en 1917, esta cosmovisión perduró, pero no tanto en el sentido religioso como en el de pueblo llamado a liderar el rumbo político a escala mundial. Esta aspiración no derivó en un periodo luminoso, sino en uno de los más oscuros del siglo pasado, por lo que no resulta tan inverosímil que “el demonio” pudiera campar a sus anchas por Moscú.

"Cuando me puse a revisar esa versión para la presente edición, encargada por el editor Pere Sureda, me vi arrastrada de forma natural a una nueva traducción"

En 2013 me aproximé por primera vez a este título como traductora. Era una novela que había leído y disfrutado como estudiante de filología eslava. Cuando me puse a revisar esa versión para la presente edición, encargada por el editor Pere Sureda, me vi arrastrada de forma natural a una nueva traducción. El evidente gusto por la sofisticada ambigüedad que distingue la novela de Bulgákov, con sus diabólicas capas de complejidad —saturadas de todo tipo de detalles históricos, de realias del Moscú soviético de los años treinta, de particularidades del Jerusalén bajo la ocupación romana, de alusiones más o menos veladas a un sinfín de obras, no solo rusas ni tampoco únicamente literarias, sino también musicales y teatrales— me llevó a enfrentarme al reto de volver a encarar el texto con una mirada nueva. A ofrecer otra versión más próxima a los matices que he ido descubriendo y apreciando sobre todo a medida que crecía mi conocimiento de esta obra. Una obra que, debo admitirlo, a menudo resulta abrumadora e inabordable por su ambición, erudición y rigor documental, un rigor que subvierte cuando lo considera necesario en su gran defensa de la libertad creativa. Es un puzle compuesto de piezas construidas con un insólito primor artesanal. Así pues, una nueva traducción era lo que me exigía una novela de esta relevancia, cuya escritura a lo largo de doce años (1928-1940), aunque su concepción se podría remontar a una época incluso anterior, sólo se vio interrumpida por la muerte del escritor durante el proceso final de corrección. En este amplio arco temporal, El Maestro y Margarita fue mutando con el tiempo —de título, de personajes, de estructura, etc.—, para reflejar tanto las peripecias vitales del propio Bulgákov como la creciente atmósfera de terror que atenazó Moscú de una forma paródica y alusiva. Cada vez que retomaba la novela, Bulgákov reescribía los capítulos desde el principio para afinar, interiorizar el texto, motivo por el cual se conservan numerosas versiones de algunos de ellos. En 1932, después de abandonar el proyecto de manera temporal y de haber quemado parte del primer manuscrito tres años antes, el escritor le comentó a su entonces ya mujer, Yelena Bulgákova, su intención de reanudar la composición de la novela, después de haber reelaborado el que sería el capítulo 5. Dado que entonces estaban pasando una temporada en Leningrado, ella le preguntó cómo iba a acometer tal empresa, pues todo el material y la bibliografía se habían quedado en Moscú. «Lo recuerdo todo», le respondió. En ese momento inició un viaje irrepetible, se mire como se mire, en la historia de la literatura.

" La mitad de su vida como escritor lo dedicó a esta gran novela"

De este largo, arduo y, a menudo, penoso proceso se han conservado veintitrés cuadernos manuscritos y algunas versiones mecanografiadas de El Maestro y Margarita. La «novela sobre el diablo» rápidamente cobró forma, con más de una treintena de capítulos, algunos solo bosquejados. Al principio, Woland era el protagonista indiscutible, y también aparecía Yeshúa, condenado por Pilato injustamente, cuya asociación con los juicios sumarios de los años de represión estalinista es evidente. Durante la composición se iban sucediendo los títulos de la novela, siempre con una alusión explícita a la visita del ángel caído a Moscú. En el cuaderno fechado por el propio autor en julio de 1934 empezó a desarrollar seis capítulos de una historia de amor entre dos «amantes secretos», Margarita y un tal Fausto, «el poeta», al que se presenta como el autor de una novela sobre Pilato, que se complementa con el testimonio que Woland da del personaje histórico. El capítulo ambientado en el antiguo Jerusalén se expandió luego a otros dos, y es también entonces cuando la realidad soviética deriva hacia una fantasía satánica, cuyo cénit es el gran baile del capítulo 23. De 1934 a 1936 completará otros tres cuadernos, uno de los cuales lleva el siguiente encabezado: «¡Acabar antes de morir!». En otros seis se registra la labor creativa de octubre de 1937 a mayo de 1938, que incluye la segunda versión definitiva de la novela, de treinta capítulos, ya con el título «El Maestro y Margarita. Novela. 1928-1937». Pero cuando el 3 de mayo de 1938 el editor de la colección Nedra asistió a una lectura de los tres primeros capítulos, este declaró sin rodeos: «Esto es impublicable». Bulgákov, sin embargo, no cejó en su empeño. Se ocupó de dictar una versión final a su cuñada, hábil mecanógrafa, al mismo tiempo que incluía sobre la marcha correcciones y modificaciones; esto es, la que se considera la tercera versión completa de la novela. Solo quedaba pendiente la revisión final, que emprendió entre mayo de 1938 y el 13 de febrero de 1940. Por otra parte, el epílogo, un añadido de especial relevancia, lleva la fecha del 14 de mayo de 1939. Ya privado de visión, Bulgákov dictó a su mujer cinco páginas del capítulo 18, a la vez que seguía revisando, con ayuda de esta, la primera parte. La enfermedad le robó el tiempo necesario para dejar una versión definitiva de la segunda parte. La mitad de su vida como escritor lo dedicó a esta gran novela.

La publicación de la versión de El Maestro y Margarita fijada por Yelena Bulgákova en dos entregas aparecidas en noviembre de 1966 y enero de 1967 en la revista Moskvá fue el canto del cisne del periodo del Deshielo. A pesar de los numerosos pasajes censurados —casi un tercio de su extensión total—, el impacto que causó entre los lectores fue inmediato. No sería hasta dos años después, en Alemania, cuando se logró publicar la versión íntegra. Después de que en 1973 apareciera una versión en Rusia que seguía decisiones editoriales discutibles para distanciarse de la publicada en Alemania, dos años antes del fin del régimen soviético salió a la luz en Kiev el texto completo fijado por Yelena Bulgákova, la versión más fiel a la imaginada por este genio que fue Bulgákov de la extraordinaria visita del demonio a Moscú, del juicio y la muerte de Jesús y de una historia de amor que acaba por vencer todas las dificultades y perdurar para siempre en un refugio eterno. Por suerte, se cumplieron unas palabras de su novela, que resultaron proféticas: «Todo será como debe ser, en eso se basa el mundo».

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Autor: Mijaíl Bulgákov. Título: El maestro y Margarita. Editorial: Novona. Venta: Todostulibros

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