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Gregory Kunde, una vida para cantarla

Gregory Kunde, una vida para cantarla

Como el príncipe Calaf del Turandot, el tenor Gregory Kunde debió superar tres pruebas hasta su renacer tardío en los principales teatros del mundo: el cáncer, «caprichosos» cambios de voz, y una reinvención artística, de las que ahora da cuenta su biografía Gregory Kunde, una vida para cantarla.

En el libro, que ha sido presentado este miércoles en el Teatro Real en un acto al que ha acudido el propio tenor, que lo ha calificado de «emocionante», su autor el periodista José Luis Jiménez (Huelva, 1981) recurre al príncipe de la «opera magna» de Puccini para exponer las líneas maestras de una vida, la de Kunde, marcada por la superación y el triunfo otoñal.

Nacido en 1954 en el seno de una familia de clase media en un «pueblo más» del medio-oeste norteamericano, Kankakee (Illinois), la historia de Kunde es la de un belcantista que supo sobreponerse a las adversidades y a quien «descubrir» a Rossini en Italia le abriría las puertas de los teatros más importantes del mundo, según relata en el prólogo el director musical de la Royal Opera House de Londres, sir Antonio Pappano.

Editada por Sial Pigmalión, la biografía transita desde la particular epifanía musical que para Kunde supuso la legendaria actuación de los Beatles en el programa de Ed Sullivan de 1963 hasta su ‘regreso’ triunfal a la opéra del Metropolitan de Nueva York del pasado mes de marzo, el primer gran éxito en su tierra.

Y lo hace de la mano de 40 horas de conversación con el protagonista en diferentes ciudades europeas, de muchos de sus cómplices, de teatros y palacios de la ópera y de archivos, como la Lyric Opera House de Chicago, el teatro de formación de Kunde, a los que tuvo acceso Jiménez.

En la presentación, Jiménez ha agradecido al tenor que le entregara «su vida» para que pudiese darle forma literaria y ha rememorado la interpretación de un Guillaume Tell dirigido por Alberto Zedda en A Coruña que le condujo a un artista que acabó convirtiéndose en «amigo» y que primero salvó la vida, luego la voz y finalmente la carrera al reinventarse como intérprete.

Y ha destacado la vertiente personal y familiar de un «antidivo» conocido durante muchos años como el «tenor del último minuto», la condición del peremne sustituto que sustituía a la estrella de cartel de turno.

La presentación se ha entreverado con interpretaciones de recital con piano a cargo del propio Kunde, entre ellas de Una furtiva lágrima, la primera aria que interpretó cuando entró en el programa de jóvenes artistas en Chicago.

En ella han participado además el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch; el redactor jefe de Cultura del diario ABC, Jesús García Calero; el periodista de Radio Clásica Ricardo de Cala y el presidente del grupo editorial Sial Pigmalión, Basilio Rodríguez Cañada.

Matabosch ha destacado el «caso realmente espectacular» de Kunde, un artista capaz de «reinventarse a sí mismo con un cambio absoluto» que logró dar un «impulso insólito a su carrera». «Gracias por la lección realmente esplendorosa que está siendo tu carrera», ha concluido.

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