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Habitada y habitante

Manderley no olvida. Sabe desde un primer momento que la nueva Sra. de Winter es sólo una advenediza. Su única dueña, la única propietaria legítima de esa casa que se desdibuja al anochecer en la brumosa campiña inglesa, siempre será Rebecca. Manderley no es una casa habitada, sino habitante, con muebles que cambian de sitio, con ruidos detrás de las puertas y habitaciones que siempre están cerradas. Cuatro paredes y un tejado de cuyo interior no escapa nada, donde los crujidos de la madera arrastran recuerdos y vivencias de otros, de quienes allí vivieron antes. Es una casa donde ya no se sabe lo que es realidad y lo que hace tiempo dejó de serlo. Un espacio; un lugar, y a la vez un personaje.

"Contar relatos de casas encantadas en una de ellas es terrorífico. El ambiente y la atmósfera adecuada convierte lo fantástico en posible, incluso en probable"

El Manderley de la zaragozana Patricia Esteban Erlés (1972) bebe de esta fuente. Este Manderley en venta y otros cuentos es a la vez la “Casa tomada” de Cortázar y la casa en las Alpujarras donde Adelaida García Morales realizaba el sahumerio de El silencio de las sirenas. Es la “Casa de las Torres” de Mágina, donde apareció la joven emparedada. Y aunque la que hoy se vende no es la misma casa que hace tiempo comprara Tropo, pues algunos de sus relatos no están y se han incluido otros de “Abierto para fantoches”, la casa sigue pareciendo nueva. Totalmente reformada. Rehabilitada y a la espera de que alguien pase allí la noche y se atreva a escuchar estos relatos, contados en voz baja a la luz de una vela.

No será fácil. Contar relatos de casas encantadas en una de ellas es terrorífico. El ambiente y la atmósfera adecuada convierte lo fantástico en posible, incluso en probable. Y en esta casa hay historias donde el miedo, lo insólito y lo inquietante te sorprenden agazapados en los recovecos de lo cotidiano, en las rutinas que nos pasan tan desapercibidas cada día. Hay relatos más tradicionales, donde el protagonista se enfrenta al recuerdo que la casa tiene de su verdadero dueño. Y otros de casas donde ya no existe la cordura, y no se sabe si quienes la habitan son fantasmas o locos.

"En algunas habitaciones de esta casa podemos asistir al momento justo en que las relaciones se resquebrajan y se produce la usurpación"

Pero los miedos más singulares encerrados en este Manderley no los causan las casas habitadas por fantasmas, o por recuerdos que se convierten en fantasmas. En el universo fantástico de lo cotidiano creado por Esteban Erlés lo más inquietante es que cualquiera puede ser un lugar ocupado o poseído. Si las casas pueden ser personaje, también las personas pueden ser lugar; sitio donde ocurren cosas. Personas ocupadas físicamente por otras, pero también historias donde el amor, el entorno familiar o incluso nuestra proyección externa son habitadas por fantasmas cotidianos, no por ello menos terroríficos. En algunas habitaciones de esta casa podemos asistir al momento justo en que las relaciones se resquebrajan y se produce la usurpación, la posesión y el encantamiento. Podemos encontrarnos con personajes que son lugar habitado, y presenciar el momento en que se habita al otro. Habitarlo para amarlo, para reírnos de él o para matarlo y destruirlo. Todas las formas de posesión son válidas en este extraño lugar donde nada es lo que parece. Donde la frontera entre lo real y lo fantástico es difusa y la decisión de creer o no creer, queda al arbitrio de quién escucha la historia.

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Autora: Patricia Esteban Erlés. Título: Manderley en venta y otros cuentos. Editorial: Páginas de Espuma. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

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