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Herejías del gran cartujo

Herejías del gran cartujo

Heredero de la gran tradición de editores culturales como Ignacio Manuel Altamirano, Luis González, Salvador Novo y, más tarde, Fernando Benítez o Huberto Batis, al periodista y escritor José Luis Martínez S. (Ciudad de México, 1955) nunca le ha temblado el pulso a la hora de asumir asimetrías y complicidades, filias y fobias, gustos y rechazos. Conozco a pocos hombres al frente de una publicación que enseguida pongan sobre la mesa su parecer sobre cuestiones de calado y entiendan con tanta sutileza los matices de la actualidad política y cultural, al punto de exponer con refinado humor, exquisita educación y absoluta claridad sus opiniones sobre los temas que se debaten en un momento determinado en la sociedad. Con ese talante, José Luis Martínez S. lleva escribiendo en la prensa diaria mexicana ya algunas décadas, regalándonos piezas de invaluable sabiduría para tratar de exponer las razones de un pensamiento crítico y mordaz, ocultando su abrumadora erudición para tocar la fibra más humana y sencilla de todo lector. Autor de obras impagables como El Santo Oficio: Periodismo, literatura y cultura popular o El día que cambió la noche: Memorias de un noctámbulo en la Ciudad de México, Martínez S. acaba de publicar el libro Herejías: Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial), un conjunto de reseñas donde da rienda suelta a su pasión lectora y nos entrega un compendio de brillantes artículos periodísticos donde da tres vueltas al género y lo extiende hacia otros territorios, logrando aquello que el ensayo literario siempre se ha propuesto: reflexionar y examinar toda clase de asuntos con una mirada inteligente, ingeniosa, apasionada y libre, tratando de comprender y explicarse las cosas que le interesan y que tal vez puedan interesar a alguien más y observar todo ello desde la duda y un pensamiento que se hace preguntas y responde con lucidez, sin medias tintas, afrontando cada juicio con valentía y serenidad, sin adscribirse a fe alguna, sino desde la distancia y el recogimiento, como un monje solitario recluido en su abadía. Que los dioses te colmen, José Luis, de fortaleza y salud para seguir entregándonos, por mucho tiempo, estas herejías e impiedades que tanta luz dan a nuestras descarriadas almas. Amén.

EL NUEVO SIGLO XXI

"Recuperar una visión latinoamericana y el interés por abordar temas sociales de corte progresista, como hiciera en su momento el editor Arnaldo Orfila"

Recuperar una visión latinoamericana y el interés por abordar temas sociales de corte progresista, como hiciera en su momento el editor Arnaldo Orfila (1897-1998), es el objetivo central que perseguirá la editorial Siglo XXI en su nueva etapa, según anunciaron Carlos E. Díaz y Tomás Granados Salinas, director general y editorial, respectivamente, del mítico sello fundado en México en 1966 con el apoyo de casi trescientos intelectuales. Tras la polémica salida del poeta Jaime Labastida como timonel de la editorial, Siglo XXI quiere cortar de cuajo la estrechez de miras y el aislamiento que, según dicen sus nuevos capitanes, estaba ahogando su catálogo, y tratarán de aprovechar el potencial que este sello tiene, recuperando su vocación “por salir a buscar nuevos autores, por meter las manos en el barro, construir temas y libros”, intentando al mismo tiempo crear un nuevo clima y un nuevo espíritu dentro de la empresa, el cual tiene que ver, señalan, con su máxima profesionalización y modernización. La idea, avanzan, es integrar los tres países donde tienen fuerte presencia: México, Argentina y España, y que haya una política para desarrollar el catálogo general. Para ello, han puesto en marcha un plan que contempla cuatro tipos de acciones editoriales: una importante campaña de reimpresión, para aprovechar el potencial de la editorial; hacer nuevas ediciones de libros que hayan tenido importancia, con nueva tipografía, nuevos prólogos y algunos en formato electrónico, e idear las obras nuevas contratadas en México y los libros que lanzarán simultáneamente en los tres países. El primer paso lo darán con un libro que es un auténtico clásico en México: Historia, ¿para qué?, el cual reúne ensayos de historiadores como Adolfo Gilly, Enrique Florescano o Héctor Aguilar Camín. Habrá que seguir de cerca los pasos de esta nueva andadura.

INDUSTRIA EDITORIAL MEXICANA, A LA BAJA

"El año pasado se produjeron 18 mil 830 títulos, lo que representó también un decremento del 18,8 por ciento"

Según cifras del informe anual de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), la facturación total generada por el sector editorial privado en 2020 en México, es decir, la suma de ediciones impresas y digitales, fue de 8 mil 838 millones de pesos (368 millones 250 mil euros), lo que representa una reducción general en el sector del 23 por ciento respecto a 2019, dejando de venderse 24 millones de ejemplares. Ignacio Uribe, coordinador de la Comisión de Gestión de Datos de la Caniem, detalló que el año pasado se produjeron 18 mil 830 títulos, lo que representó también un decremento del 18,8 por ciento en cuanto a títulos editados. No obstante este triste panorama, Juan Luis Arzoz, presidente de la Caniem, adelantó que de acuerdo a sus estimaciones, el sector podría crecer hasta un 35 por ciento para 2021, un reto descomunal que tiene la industria editorial privada frente a sí no solo por la nula política cultural del Gobierno mexicano, que se niega a otorgarle apoyos, sino por la aversión que las autoridades parecen tener a todo tipo de libro que no siga sus directrices y se alinee con el pensamiento único dictado desde las alturas presidenciales mexicanas, donde solo cabe el pasado si los legitima, el presente que los reverencia y el futuro que los bendice.

PARA DOCUMENTAR NUESTRO OPTIMISMO

A Carlos Monsiváis esto no solo le hubiera gustado, sino que se habría tronchado de la risa para no morir de angustia. Resulta que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, el zar de la lucha contra la pandemia en México, aseguró en días pasados que las variantes de covid-19 que son más transmisibles, pero no más virulentas, como ómicron, “pueden ayudar a acelerar la inmunidad social”. Esto, dijo su majestad el sabio funcionario, “debido a que los casos leves se pueden recuperar más rápido, a la vez que crean defensas contra el virus”. Durante una conferencia de prensa, López-Gatell recordó que el surgimiento de variantes es un fenómeno espontáneo, pero cuando se analiza que no es más virulenta dicha variable puede ayudar a que los casos leves se recuperen más rápido, como ocurre en más del 95 por ciento de las personas con covid, “y quedan inmunes”, sentenció, “lo cual ayuda a toda la sociedad”. Y a los muertos, los hospitalizados graves y los contagiados con secuelas que les den, que esos ya no forman parte de la sociedad. Válgame dios.

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