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Poesía mexicana actual

Hay un alto grado de ebullición en la poesía mexicana actual. La sensibilidad y el empuje que los poetas mexicanos están mostrando permite pensar en un panorama nuevo, que reconoce todas las herencias y tradiciones, que no pretende otra cosa que hacer y disfrutar la poesía, pensarla y, con ello, pensar el mundo que vivimos. El empeño de una poeta al frente de la Dirección de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Leticia Luna, está dando resultados en relación al movimiento poético mexicano. Hace unos días organizó una velada chocolatera, como se acostumbraba en los tiempos en que se gestó la Independencia de México, a comienzos del siglo XIX, y reunió en la Casa de Leona Vicario, una de las intelectuales conspiradoras de la secesión mexicana, a más de una docena de autores, quienes leyeron su poesía, dejaron el rastro de sus voces y pudimos conocer de primera mano escrituras, gustos, referencias, estilos y universos. Del poeta Rubén Rivera (1962), ganador del Premio Bellas Artes de Poesía de Aguascalientes, el galardón nacional por excelencia, al maestro Roberto López Moreno, Dulce Chiang y la propia Luna. Es el empeño, por ejemplo, de Lenguerío, como llamaron a una antología «poemural», como ha bautizado López Moreno a este colectivo poético, donde aparecen autores tan dispares como Miguel Ángel Aguilar Huerta, Roberto Lizárraga, Temok Saucedo, Ulises Córdova, Balam Rodrigo o Patricia Reyes. La labor de Luna (1965) sorprende en estos tiempos de escasez de recursos materiales, y es una muestra de lo que se puede hacer cuando la imaginación se impone. Autora de poemarios como Hora lunar, El amante y la espiga, Espiral de agua, Fuego azul o La canción del alba, Luna está renovando el panorama literario apostando por nuevas voces que piden espacios y los están ganando. Gracias a esta apertura de miras, hay voces como la de Rivera, que son reconocidas y escuchadas con admiración: Mi alma salta como un pez atrapado por la muerte o La cocaína es un ángel ahogado en mi sangre. Mi boca bebe noche cargada del azul más intenso. O este verso de Luna: Aurora en el silencio / si pronuncias mi nombre / podrías volverte sangre / más allá del poema. Larga vida, poetas.

LA CUADRILLA DE LA LANGOSTA

"Poemas salvajes como salvaje es el ritmo de Anaya para editar, promover y hacer música"

Benjamín Anaya es un comandante de la promoción cultural en México. Curtido en mil batallas, escenarios e instituciones, además de larga experiencia cultiva una personalidad generosa, creativa y muy inquieta. Músico de vocación, pero una gran analista de la realidad sociológica no solo de México, sino de nuestro Occidente decadente, Anaya tiene su ojito derecho: el sello editorial La Cuadrilla de la Langosta, donde publica libros bien cuidados y elegidos, teniendo en cuenta que se trata de un proyecto prácticamente artesanal, que no pretende sino dar voz a autores y temas marginales, como el excelente Una líquida vez, del poeta José Francisco Zapata, director de la revista Deriva, y de los libros El pararrayos cobarde, Calle y templo, Sombrero de paja y Poemas mortales. Poemas salvajes como salvaje es el ritmo de Anaya para editar, promover y hacer música. Recomendable en este sello mexicano, por supuesto, el icónico Rebel Soundtrack, del mismo Anaya, quien remata con esta obra su ambicioso proyecto iniciado con Neozapatismo y rock mexicano. Larga vida a la Cuadrilla de la Langosta, espléndidos anfitriones.

LA BRUJA BLANCA DE MARTÍNEZ RENTERÍA

"La bruja blanca, de Carlos Martínez Rentería, es sobre todo un recorrido por las experiencias personales del autor con dílers y otra fauna variopinta del blanco mundillo"

Tratado de recreación toxicómana, alegato en favor de la despenalización de la mariguana y otras drogas recreativas como la cocaína, documento que recoge una serie de reflexiones en torno al mundo de las adicciones, La bruja blanca, de Carlos Martínez Rentería (Salario del Miedo / Pulquería Los Insurgentes / UANL), es sobre todo un recorrido por las experiencias personales del autor con dílers y otra fauna variopinta del blanco mundillo, así como conversaciones a calzón quitado con artistas, escritores, científicos y activistas pro despenalización de las drogas, que reconocen el consumo de sustancias de manera desprejuiciada y asumen el riesgo de hacer algo prohibido y potencialmente dañino. El libro de Martínez Rentería es, a la vez, valiente, divertido y oportuno, ya que en muchas partes del mundo este debate comienza a ser acuciante. Salud.

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