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‘Intemperie’, de Jesús Carrasco

‘Intemperie’, de Jesús Carrasco

DETRÁS DE LAS PALABRAS: INTEMPERIE, DE JESÚS CARRASCO

Sobrevivir

Cuando se contempla un libro desconocido, a veces el lector aventurero juzga por las apariencias. Intemperie nace con la imagen de una oveja sobre un fondo blanco, y un título desconcertante. Pero es que a veces las apariencias no engañan, porque al comenzar a leer, eso es justamente lo que se sigue sintiendo: desconcierto. He recorrido este libro dos veces con verdadera ansia. La primera vez porque quería saber. Y la segunda porque precisamente esa prisa impidió que pusiera atención en la infinidad de detalles que colman cada una de sus páginas. Detalles que inconscientemente te meten literalmente dentro de la historia.

¿Y cuál es la historia? Pues la de un niño que huye de algo o de alguien —no os diré nada más— en un lugar inhóspito llamado “el llano” herido de muerte por la sequía y la insolación. En esa huida encontrará la compañía de un pastor que no hace preguntas, y que sencillamente le acoge en un acuerdo silencioso como compañero de viaje, pues él también tiene sus propias cuentas pendientes y sus razones para alejarse de ese lugar.

“Guárdate de la gente del pueblo”

Todo sucede en un tiempo pasado, y al leerlo, he situado la acción mentalmente en nuestro país, en tiempos anteriores o inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, aunque la contienda no se menciona para nada. La huida del chico en compañía del viejo pastor podría pertenecer también al futuro y esa tierra incógnita, sin vida, de hecho se asemeja más a lo que conoceremos en los próximos tiempos. Así uno tiene la sensación de estar entre Delibes, porque estamos en un mundo absolutamente rural, y McCarthy y su Carretera. El camino es lo que importa. Es un libro que clama a la lentitud, a los días interminables y tediosos en que los dos protagonistas avanzan. Y resulta que precisamente en las tareas que el mayor le enseña diariamente al joven para que aprenda de la tierra, está la clave de la supervivencia. No solo la supervivencia física ante la ausencia de agua y escasez de alimentos, no. Se trata de la supervivencia del alma para que un día el chico pueda mirar de frente a los espantos y fantasmas de los que escapa, y librarse así de la intemperie.

“No te voy a esperar toda la vida”

Pérdida, búsqueda. Esperanza. Jesús Carrasco construye algo difícil de contar de forma sumamente delicada, con su extraordinario uso de lenguaje, un lenguaje poderoso que se convierte en un protagonista más de esta novela que garantiza valiosísimas enseñanzas. Literatura, en mayúsculas.

“Has llegado hasta aquí porque tienes voluntad”