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Jódete, lector

Las autoridades judiciales mexicanas o se pasan o no llegan. Resulta que la sala segunda de la Suprema Corte de Justicia de México ha resuelto que las bibliotecas no podrán usar las obras y producciones literarias para consulta pública sin la previa autorización de los titulares de derechos de autor. Y, normal, una mayoría de usuarios, escritores y editores han expresado su rechazo a dicha resolución, ya que consideran que si un lector sin recursos y con ganas suficientes de leer no puede ir a una biblioteca para saciar su afán, ¿qué puede ofrecerle la sociedad como medio de adquirir cultura? ¿La televisión? Algún escritor perspicaz ya ha dicho que lo mínimo que los autores pueden hacer en estas circunstancias es exigir que en los próximos contratos que se firmen con las editoriales se exija que los libros aparezcan con permiso explícito para su préstamo en bibliotecas, aunque no faltan quienes piensan que con este fallo judicial ha “ganado” el derecho de autor. O sea, la pasta. Pero la realidad es que el famoso “depósito legal”, motivo original de la disputa que ha llevado a este aberrante fallo, tiene como función recopilar lo que se publica en literatura, música y audiovisuales con la única misión de preservar una memoria histórica para que las obras se depositen en las bibliotecas. Y no para que un estorbo burocrático más obstruya el camino de los lectores en su deseo de leer. Y si no, que le pregunten de verdad a los escritores, a quienes nunca se les consulta nada, si están de acuerdo en que una biblioteca no pueda prestar un libro suyo cuando un lector se interesa por él. Que la mayoría no son J. K. Rowling, joder.

REFLEXIONES Y CRÍTICA DESDE MÉXICO

"El objetivo es abordar un archipiélago de áreas problemáticas de nuestro tiempo"

El momento político-literario de América Latina, la ceguera como recurso en la creación, la escritura en el cuerpo, la literatura contemporánea y la improvisación musical, el ciclismo, el impacto de la tecnología contemporánea, la pedagogía crítica en la enseñanza escolar, la complejidad del campo del género o los traumas del genocidio y la migración son algunos de los temas que más de cien creadores, investigadores y académicos de las ciencias y las humanidades debatirán en el coloquio virtual Archipiélago crítico, que se realizará desde este lunes y hasta el próximo 9 de julio, organizado por 17, Instituto de Estudios Críticos, con la participación de escritores como los mexicanos Mario Bellatin, Naief Yehya o Ximena Santaolalla, la chilena Damiela Eltit, el fotógrafo ciego Evgen Bavcar, el epidemiólogo Armando de Negri, la antropóloga y feminista Marta Lamas o el filósofo cubano Gerardo Muñoz, entre otros. El objetivo es abordar un «archipiélago» de áreas problemáticas de nuestro tiempo, en el que se avizoran temas como los derechos humanos, la ecología, la tecnología, los estudios de la mediación y la digitalidad, la discapacidad, la historicidad, la salud y las medicinas, la ética animal, la filosofía, las cuestiones de género, la gestión crítica de la cultura, la pedagogía, el pensamiento estético y político o el psicoanálisis. 17, Instituto de Estudios Críticos, es una iniciativa surgida en la Ciudad de México en 2001 “para investigar, debatir y presentar temas y discusiones centradas en lo más innovador de la teoría crítica”. El encuentro podrá seguirse a través de los canales de YouTube y Facebook del IEC.

NO TODO LO QUE BRILLA ES CUENTO

"Morábito es de esos que serán clásicos en poco y mucho tiempo. Y sin hacer mucho ruido, sus 24 relatos forjarán lectores para el futuro"

Hay editoriales que se han creído su propio cuento y consideran que marcan pautas, que establecen cánones, vamos, que tras la fama se han echado a dormir y viven de ese oropel que se ha quedado viejo. Lo demuestra un librito sencillo, magistral, hermoso y digno de ser comentado durante mucho tiempo. Me refiero al volumen de cuentos La sombra del mamut, del maestro Fabio Morábito, que Sexto Piso se honra con publicar, pese a que también esta editorial a veces se cree eso de que marca tendencia y que ya está más allá del bien y el mal. En fin, que el libro de Morábito es de esos que serán clásicos en poco y mucho tiempo. Y sin hacer mucho ruido, sus 24 relatos forjarán lectores para el futuro y harán que el mundo sea mejor, por supuesto. Porque aquí sí hay literatura. Y no en tanto boletín de prensa con obras maestras de pacotilla. Como dice mi colega Roberto Pliego, estos relatos “son catedrales a pesar de que tienen la talla de una miniatura, y comparten la misma fascinación por un orden interno, por las situaciones y los escenarios más inusitados, y por la literatura concebida como exploración de los posibles rumbos que puede tomar un hecho insignificante o mayúsculo”. En efecto, cualquier aspirante a cuentista, a editor de cuentistas, escritores y gente de todo pelaje, debería considerarlos estandarte y guía. Pasen y lean.

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