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Johannus vuelve a estar entre los vivos

Johannus vuelve a estar entre los vivos

Todo parecía resurgir de las cenizas que quedaron en aquellos platos donde llegó a aspirar los 21 gramos blancos de su alma. Se perdió, traicionó, desapareció, esquivó como el mejor torero a su ángel guardián.

Cavó un pozo donde cabía perfectamente.

Aquella sensación infinita y vacía que resulta de comprender que la vida empieza cuando todo está terminando.

Johannus pensó en exiliarse en barcos de carga como polizón.

Cambiar de cara y nombre, vestir harapos.

Ocultarse en la negrura de la noche sin estrellas ni querellas.

Pensó en irse de gira con una familia de artistas de circo.

Pensó que podría ser partenaire del lanzador de cuchillos.

"Ve todo lo bello que puedas, dijo Vincent a su hermano Theo antes de extinguirse como un sol humano."

Y que podría emborracharlo para morir sin necesidad de matarse con sus propias manos.

Pero echó por tierra esas ideas.

Y las cubrió de… tierra.

Recordó las palabras de Vincent Van Gogh, con quien llegó a cruzarse en un cabarute espurio en el que Vincent dibujaba girasoles negros, antes de que el padeciente pintor se cortara la oreja y la enviara a una prostituta que lo había despreciado. “Ve todo lo bello que puedas”, dijo Vincent a su hermano Theo antes de extinguirse como un sol humano.

Un sol negro de melancolía.

Johannus empezó a ver todo lo bello.

Y esperó en la puerta de su casa ver desfilar, sin rumbo, evaporadas, las pobres almas de quienes lo hicieron puro escarnio.

Y ha vuelto adonde alguna vez fue feliz.

"No le dará el gusto a sus enemigos, a quien no considera enemigos porque no están a la altura de nada."

En cada uno de esos lugares algo le pasó, en cada uno de esos lugares dejó también pedazos esparcidos.

En esos lugares no eran recuerdos los que había dejado: era a él mismo al que estaba dejando atrás.

Esas sacudidas se le estaban empezando a notar.

No le dará el gusto a sus enemigos, a quien no considera enemigos porque no están a la altura de nada.

Pero no morirá joven.

Johannus ha vuelto.

Está entre los vivos. Barrigones, cansados y curtidos.

Y lo tenebroso no fue más que un mal sueño.