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Kierkegaard sin WiFi

Un pensador sin paradojas es como un amante sin sentimientos.

Kierkegaard sin WiFi.

La verdad y la paradoja.

Por eso Kierkegaard se va a Alemania hasta que pare de llover.

Por eso vuelve a Copenhagen para vestir de negro y caminar siempre bajo un paraguas sombrilla.

O será que Kierkegaard está sin WiFi.

"Todos en la ciudad se embriagan masivamente con líquido de baterías (de coches). Lo saben mezclar con ron y zumo de frutas tropicales."

Constantinus está a punto de volver a las cavernas anteriores a la tecnología de los Samsung y descubrir lo que puede hacer sin internet.

Va a fumar, va a escribir, a tocar el saxo de madera, escribir cartas, proponerse cosas.

Los conversatorios arrieros le mostraron un gaucho distinto, más pícaro y solidario.

Martinfierrista habitual, Constantinus opta por escribir ficciones eróticas, su Don Juan, aun declarado dead-on-arrival por Leonard Cohen.

Muerto al llegar.

Capítulo 52

El Juez Willy se instala en el mejor hotel de Burgoise, un tradicional hotel elegante a orillas de la carretera. En un primer piso que da a la calle.

Todos en la ciudad se embriagan masivamente con líquido de baterías (de coches).

Lo saben mezclar con ron y zumo de frutas tropicales, y no son malos destilados aunque se vendan en tetra brick de cartón. No tiene idea del alcance de sus ediciones literarias en Cocconut Groove.

Sus estudios, sus textos crípticos, resultaron extrañamente exitosos y son muy celebrados desde hace quince años. De todo esto, el Juez Willy no tiene idea. Viene a dar una conferencia y no se enteró de nada. Pero es el Juez Don Juan Wilhemm y un destino errante lo lleva siempre al mismo lugar, que no es otro que sus deseos inmediatos, fríamente ejecutados aun en escenarios tórridos de pasión descartable.

***

Graciosamente.

Johannus sufrió el escarnio en Copenhaggen.

Ver sus fragmentos pisoteados por botas manchadas con sangre y bosta.

Morir y resurgir de las cenizas nunca aspiradas por Keith.

"Johannus está estable porque purgó con insistencia el camino hacia aceptar la ausencia permanente de Keef the Riff pero ya sabe oler la tormenta en el aire."

El Juez Willy podría encontrarse en un estadio próximo.

Otro del catálogo incierto de mesetas.

Constantinus no puede evitar que vengan hacia él los sándwiches de miga.

Ya tomó sus medicinas, las de las diez.

Que le merman las capacidades psicópatas de integrarse en el pensamiento de Kierkegaard sin WiFi.

Johannus está estable porque purgó con insistencia el camino hacia aceptar la ausencia permanente de Keef the Riff pero ya sabe oler la tormenta en el aire.

Y está viviendo, aun atento a la noticia inevitable.

Y será su herencia lo que su padre querría para él.

Leer y escribir.

(Extracto de Aforismos Diapsálmata, escrito por El Filisteo)