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La Gran Belleza, poema ganador del concurso de poesía de otoño

Concurso de poesía de otoño

La Gran Belleza, de José Martínez Ros, ha ganado el concurso de poesía de otoño de Zenda. Ladrones, de Pablo García-Inés, ha quedado en segundo lugar de este certamen, en el que han participado más de mil poemas. El concurso, dotado con 3.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola, ha contado con un jurado formado por los poetas José Manuel Caballero Bonald, Ana Merino, Alicia Aza y Antonio Lucas, con Miguel Munárriz como secretario.

Para participar había que enviar poemas en nuestro foro, en El Club de los Poetas Vivos, entre miércoles 3 de octubre y el domingo 21 de octubre. El ganador recibirá un premio de 2.000 euros, y el finalista, de 1.000 euros.

Reproducimos los poemas premiados. Al resto de las poemas se puede acceder a través de nuestro foro. Gracias a todos por participar.

GANADOR

La gran belleza

José Martínez Ros

Then let you reach your hat and go
HART CRANE

No es la continuidad
del deseo y la sangre
bajo las grandes máquinas celestes

No es la lluvia que arrastra
sin cesar patrias, nombres, cosas muertas
hacia los muladares del olvido.

No es la luna sobre el mar
de un otoño perdido y reencontrado
(largamente perdido, apenas reencontrado
en ciertos lapsus, éxtasis y ausencias)

No es la noche del sur
posada en nuestros cuerpos insensibles,
guiándonos a través del laberinto
de espejos y mentiras que una vez
se extendió hasta los límites del mundo.

No es la erosión del sueño, la aspereza
de los párpados, el sabor a ruina
y a humillación en todas esas bocas,
ni el temblor presentido tras las voces
llenas de oro, veneno y sordidez.

Ni siquiera es tu imagen en la distancia
-remota, inalcanzable, demolida-
la que hace que me vaya de la fiesta, hacia la oscuridad.

No, no es la noche espesa de ficciones
la que me hace escapar de mis recuerdos
sin avisar a nadie ni anhelar despedidas
cargadas de nostalgias espectrales
según fórmulas huecas que parecen
dictadas por el miedo a la soledad próxima
y el filo tan violento de los años
ciegos, indiferentes, que no hemos compartido.

No, no es por nada de eso:
se trata del amor
y de la corrupción.
Se trata de la magia
y del oscuro hedor de la memoria:
así puedo explicar el sentimiento
de abrazar una sombra, la belleza absoluta
que dejamos atrás, el humo del pasado
cada vez más distante en la noche del sur.

***

FINALISTA

Ladrones

Pablo García-Inés

La alfombra marrón vuelve a ser verde,
por orden de un señor civilizado.

Yo miro, sentado en el frío,
y ellos barren.

Recogen hojas en bolsas de basura
como muestra del desprecio humano
al paisaje impuesto
por las estaciones.

Qué sabrá el otoño de elegancia,
qué sabrán los vientos
de adornar los parques.
El orden del caos es peligroso,
la libertad de los gorriones se contagia.

Limpian los barrenderos
el color a muerte de las calles,
duele a los ojos de los niños
el espectáculo sin trampas
que es la vida.

Aquí el verano se vuelve Navidad de pronto
por miedo a la pausa
y por orden del mercado.

¡El otoño no existe!
No piensen, no pregunten, no preparen la leña del invierno,
no miren la tierra gritándonos basta,
¡el otoño no existe!
no paren, no paren, no paren,
¡qué descansen los vagos!!
Aquí hay primaveras para todos,
veranos para todos,
inviernos con churros y regalos.

Visten con luces rojas
los cuerpos desnudos de los árboles.
Que no duela la nostalgia
del abrigo de hojas,
pues la nostalgia es la antítesis del éxtasis
y es el éxtasis engranaje del derroche humano.

No hay tregua
después de la cosecha,
no hay campos
vacíos
reposando.

No hay frenos
aunque el abismo
se aproxime,
no hay tiempo
para perder la inercia.

Si para de girar, cae la peonza,
le pasa por encima la estampida,
todos corren y tú no serás menos,
todo crece y menguar es el fracaso,
y los fracasados observan
(lo sabemos todos)
desde fuera el espectáculo,
acribillados por nostalgias, resacas, cicatrices.
Si no corres ella vuela hacia otros brazos.

¡Avance! ¡progreso! ¡civilización! ¡tecnología!
Hojas muertas en bolsas de basura…

Camina el leñador con las manos vacías
a comprar estufas y vino de garrafa.
¡Qué crezca el consumo, el tráfico, el ego!
¡Arriba! ¡arriba! ¡arriba!
¡Crezca el PIB y los tomates!
No hay ciclos, no hay pausas, no hay tregua,
no hay caminos circulares,
solo flechas apuntando al cielo.
¡Mirar al suelo es de cobardes!

Escribo
“silencio”
donde debiera
habitar
un espacio
vacío.

Yo miro.
Ellos barren.

Acabo mi cerveza
tirito
grito
¡ladrones!
devuélvanme el paisaje…

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