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La historia se canta ocho veces por semana

La historia se canta ocho veces por semana

Tal y como reza el subtítulo, este libro nos cuenta cómo interpretar la historia de los últimos cien años a través de los musicales. Porque grandes producciones como Wicked, Cats o West Side Story no solo nos hacen cantar, sino también repensar el mundo. Aun cuando no nos demos cuenta de ello…

En este Making of, Javi Alonso cuenta cómo escribió Cantar la Historia (Paidós).

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Recuerdo perfectamente la noche que murió Stephen Sondheim. Fue el 26 de noviembre de 2021, y me enteré de la forma menos ceremoniosa: por un post de Instagram. Yo tenía 23 años y llevaba varios años completamente sumergido en su obra, consumiendo en bucle sus musicales Sunday in the Park with George, Company, Into the Woods, Sweeney Todd o Merrily We Roll Along. Aun sin poder explicarlo lógicamente, siempre supe que entre sus canciones se hallaban las respuestas a todas las preguntas que jamás me había hecho sobre la existencia humana, e incluso a las que no. El día que murió sentí que con él se morían las palabras, se moría un mentor abstracto y lejano al que nunca podré conocer. No pude dormir. Solo podía llorar. Desde entonces siento una profunda deuda con él, con sus juegos de palabras, sus lecciones, su retrato ácido de personajes imperfectos y su música ligeramente desconcertante.

Mi primer libro, Cantar la Historia, es, en gran parte, un intento de subsanar esa deuda: de poner el teatro musical en valor como lenguaje estético profundo y complejo, de convertir mi pasión privada mi camino personal, en un alegato público y aplicable a más personas. Quiero demostrar que los musicales son mucho más que un entretenimiento vacuo: son artefactos culturales interesantísimos atravesados por todo tipo de discursos y devenires históricos.

"Por otro lado, a nivel práctico y editorial, tenía poco sentido. La audiencia de musicales, la de zarzuela y la de ópera forman un diagrama de Venn en el que cada círculo está bastante separado de los otros"

Dicho esto, el camino hasta la cristalización de este libro ha sido complicado y serpenteante. Mi idea original —la que firmé en mi contrato editorial en mayo de 2023— era hacer un análisis sociocultural de varias obras de ópera, zarzuela y musicales. A nivel emocional-personal tenía todo el sentido: son géneros que amo profundamente y cada uno ha cumplido (y cumple) una función concreta en mi vida. Sin embargo, al intentar sacarlo de mi cabeza, tras meses rompiéndome la cabeza para escribir algo coherente que los agrupara sin sobrecargarlo de explicaciones, me di cuenta de que no funcionaba. Para llegar a los análisis que quería hacer, tenía que explicar tanta información puramente logística que el libro iba a ser más sobre las peculiaridades de estos tres formatos que sobre historia sociocultural, que siempre fue el objetivo. En mi nube digital hay un ensayo a medio hacer sobre la escena de la locura de veinte minutos que canta Ophélie en la versión operística de Hamlet de Ambroise Thomas; en él tenía que explicar tanto sobre la Shakespeare manía del París de mediados del siglo XIX y sobre el turismo de manicomios que mi pobre Ophélie ya se había ahogado cuando llegaba por fin a hablar de ella.

Por otro lado, a nivel práctico y editorial, tenía poco sentido. La audiencia de musicales, la de zarzuela y la de ópera forman un diagrama de Venn en el que cada círculo está bastante separado de los otros. Sí, se tocan y se solapan en algunos puntos, pero no con frecuencia. Convencer a un musicalero de que la ópera es accesible mientras le explico a un operístico que los musicales son interesantes, mientras además explico a ambos qué es la zarzuela, me parecía inabarcable: son misiones diferentes que requieren espacios diferentes.

"Elegir exactamente qué obra era la más interesante para cada década también fue un quebradero de cabeza, ya que no hay forma de dilucidar con claridad cuál es la opción perfecta"

Por lo tanto, a finales de 2024 decidí que tenía que focalizarme y hablar solo de uno de los tres. Aunque ahora mismo mi trabajo consiste principalmente en hacer divulgación de ópera, zarzuela y música clásica, mi primer amor escénico son los musicales. De hecho, llegué a la zarzuela y, posteriormente, a la ópera, en gran parte gracias a haberme acostumbrado a disfrutar historias contadas mediante el poder expresivo y narrativo de la música. Así que decidí que el libro sería solo sobre musicales, también porque su historia es más abarcable: está más concentrada en el tiempo (el primer musical, según los parámetros actuales, es de 1943) y en el espacio (es un formato eminentemente estadounidense, aunque luego se haya expandido). Una vez decidido esto, opté por analizar en profundidad una obra de cada década desde 1940 hasta 2020, que me sirvieran, en conjunto, para explicar las diversas formas que tiene el teatro musical de dialogar con la historia. Y viceversa: porque a veces es la historia la que dialoga directamente con el teatro musical.

Elegir exactamente qué obra era la más interesante para cada década también fue un quebradero de cabeza, ya que no hay forma de dilucidar con claridad cuál es la opción perfecta. Como no podía saberlo sin escribir, eso hice. Empecé con las que tenía clarísimas: Carousel para 1950 por su retrato crudo de las masculinidades de posguerra, y Cats para 1980 por su relación con el contexto económico-productivo de Margaret Thatcher y por su desastrosa adaptación cinematográfica de 2019 a través de la cual se puede hablar de las diferencias fundamentales entre el cine y el teatro. A partir de ahí fui decidiendo otros temas que me interesaba comentar: el uso que hizo Jackie Kennedy de Camelot para inscribir a su marido en una narrativa histórica con tintes míticos; cómo Una Llum Tímida, desde su intimidad, me parece una de las herramientas más poderosas que tenemos para pensar en el pasado reciente de este país; cómo Kiss of the Spider Woman se sirvió, sin realmente planearlo, del poder de la alegoría para hacer aún más relevante su historia… Y, poco a poco, el puzzle de ensayos se fue completando y formando una línea temporal interesante y bastante diversa.

"Creo haber escrito un libro a la vez contundente a nivel teórico y fácilmente comprensible. Creo que mi pasión se refleja con la misma fuerza que mi rigor humanístico"

Irónicamente, lo más difícil del proceso no ha sido escribir, sino decidir sobre qué escribir, con qué enfoque y por qué. ¿Qué tengo que decir sobre estas obras que sea suficientemente interesante y “nuevo”? ¿Cómo encuentro un registro de escritura accesible para un público general pero también estimulante para quienes ya están en el mundillo? Estos factores, por desgracia, no pueden simplemente establecerse y aplicarse; son parámetros que hay que ajustar y reajustar constantemente. Pero creo haberlo encontrado. Creo haber escrito un libro a la vez contundente a nivel teórico y fácilmente comprensible. Creo que mi pasión se refleja con la misma fuerza que mi rigor humanístico.

Solo espero que al menos una pequeñita parte de mi deuda con Sondheim esté saldada.

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Autor: Javi Alonso. Título: Cantar la Historia. Editorial: Paidós. Venta: Todos tus libros.

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