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La historia silenciada

La historia silenciada (Plaza y Valdés, 2022) es una obra que recoge las unidades didácticas para «recuperar la memoria histórica democrática» de Javier Rodríguez González y Enrique Javier Díez Gutiérrez. Este último cuenta en Zenda cómo elaboraron este libro.

España tiene que dejar de ser una anomalía en Europa y en el mundo. Al menos, imitar al resto de países donde en la escuela se garantizar el derecho al conocimiento histórico veraz de la devastación humana que ha sufrido el mundo desde la aparición del fascismo en la década de 1920 y de los genocidios que éste llevó a cabo.

La realización de acciones y propuestas curriculares destinadas a garantizar el derecho de la ciudadanía al conocimiento histórico veraz de la memoria histórica democrática es hoy en día una realidad con prestigio en los principales contenidos curriculares de países de la Unión Europea, en Estados Unidos y Canadá, en Argentina y Chile, en Australia y en Japón; y la memoria de las dictaduras se extiende a países como Ruanda o Sudáfrica. A diferencia de España, Alemania reconoce los crímenes y la violencia que cometieron, acepta las responsabilidades por ello y los niños y niñas alemanes aprenden en el colegio cómo comportarse ante el recuerdo y la memoria.

Es decir, en otros países no pasa lo que lleva sucediendo tanto tiempo en España. De hecho, hasta la ONU, en 2014, emitió un informe que cuestionaba la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Y en 2020, en el nuevo informe de la ONU sobre derechos humanos en España, insistía en pedir avances en esta materia y reiteraba la necesidad de avanzar en el derecho a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

Si un solo alumno o una alumna acaba el período de educación obligatoria sin conocer esto, es una tragedia en pleno siglo XXI. Es que algo estamos haciendo mal en el sistema educativo.

Por eso hemos realizado estas Unidades Didácticas para la Recuperación de la Memoria Histórica que han sido publicadas en junio de 2022 por la editorial Plaza y Valdés con el título La Historia Silenciada.

La educación ayuda a construir y asentar el imaginario colectivo de las futuras generaciones, la comprensión que se hace y la perspectiva que se adopta sobre el pasado, el presente y el futuro, así como las conexiones con las causas y razones que han motivado las acciones humanas a lo largo de la historia. Además, el estudio de la Historia en la escuela es el único momento de las vidas de buena parte de la población en que tienen contacto directo con la historia académica. De ahí la publicación de la Historia Silenciada que muestra, en formato de libro de texto lo que deberían ser los contenidos, las actividades y los temas que se deberían impartir en la escuela.

Las nuevas generaciones necesitan conocer y comprender su pasado, la historia de su comunidad social, porque tienen derecho a la verdad. La “memoria histórica democrática” es la recuperación de la verdad desde la memoria de la democracia republicana y los logros de justicia social, equidad y libertada que promovió, pero también desde la herida de las víctimas del golpe de estado fascista que truncó la incipiente democracia y desde los valores que defendió y sostuvo la resistencia antifranquista frente a la dictadura genocida franquista y que dieron lugar a los derechos sociales y las libertades que hoy tenemos.

Pero las investigaciones que hemos realizado constatan que actualmente el alumnado español sigue sabiendo más del nazismo que del franquismo. De hecho, lo compruebo cuando voy con mi alumnado universitario a ver “El silencio de los otros”, ganador del Goya al mejor documental. Parte de mi alumnado comenta sistemáticamente al salir de la proyección: “nadie nos había explicado nada de esto”.

Esta “desmemoria” es sorprendente porque la historia es una materia que se imparte en los centros docentes, y además durante dos cursos (4º de Secundaria y 2º de Bachillerato) se dedica a la historia de España. Pero el profesorado explica que en cierta medida se “pasa de puntillas” por estos temas y el alumnado asegura que pocas veces se llega a ellos.

El olvido de la memoria histórica en la escuela ha supuesto que las generaciones que han llegado todos estos años a su etapa adulta carezcan de una formación sólida sobre lo que supuso la dictadura franquista y la lucha antifranquista que se mantuvo frente a ella.

Parece como si hubiera una estrategia intencionada para evitar profundizar en nuestro pasado, que facilita la manipulación mediática y política, con la vigencia de una mitología llena de lugares comunes como «reabrir viejas heridas», «revancha», «rencor», etc. y la permisividad ante un franquismo sociológico que ha cristalizado en un partido neofascista como VOX.

Todo lleva a pensar a las y los expertos en historia que, si alguien se propuso enseñar rigurosa y sistemáticamente la historia española reciente, ha fracasado estrepitosamente. A menos —y esto es más que probable— que haya habido una estrategia intencionada para evitar profundizar en nuestro pasado, en cuyo caso la ignorancia generalizada resultante habría sido un éxito gracias a la escasa y deficiente enseñanza impartida.

Por eso nos decidimos a realizar una investigación en la que revisamos y analizamos los contenidos de los manuales escolares de Historia de España y en la que realizamos entrevistas a profesorado de Historia y a alumnado de estos cursos, donde hemos comprobado que la memoria histórica de aquel período permanece invisibilizada, ocultada e incluso tergiversada en la mayor parte de los libros de texto escolares que utilizan.

Perdura la teoría de la equidistancia, insistiendo reiteradamente en afirmar que hubo un “enfrentamiento fratricida”, como si dos partes se hubieran enfrentado en las mismas condiciones o legitimidad. La concepción de que “todos fuimos culpables” plantea que hubo un enfrentamiento entre dos bandos, una lucha fratricida entre hermanos, donde la “culpabilidad” se reparte por igual a las dos partes enfrentadas. Equiparando al torturador y la víctima torturada. Como si dos bandos igualados se hubieran enfrentado en las mismas condiciones o legitimidad. Pero una democracia nunca es culpable de un golpe de estado y un gobierno democrático nunca es un bando.

Está claro que en este memoricidio la falsa memoria del franquismo no se vio contrarrestada institucionalmente con una nueva política de la memoria sustentada en los referentes democráticos republicanos. De esta forma la memoria republicana fue excluida del imaginario colectivo, quedando su memoria proscrita al ámbito individual. Mientras que otras democracias, como la italiana o la francesa, se fundaron sobre el paradigma del antifascismo, la española lo hizo sobre el de la “superación” del pasado.

Por eso, desde la educación debemos pasar a concebir la memoria histórica democrática como un derecho de ciudadanía y un derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición del fascismo.

Si un solo alumno o una alumna acaba el período de educación obligatoria sin conocer esto, es una tragedia en pleno siglo XXI. Es que algo estamos haciendo mal en el sistema educativo. El deber de memoria ha sido plasmado en el Derecho Internacional y en los Derechos Humanos. Y lo hemos trasladado a esta herramienta de trabajo, amena y atractiva, que ayude al profesorado, al alumnado, a la comunidad educativa en su proceso de enseñanza y aprendizaje y a toda la sociedad interesada, con actividades adecuadas a las edades del alumnado.

El libro cuenta con tres unidades didácticas (Segunda República, Represión Franquista y Lucha Antifranquista) que están estructuradas de la misma forma. Se inician con un mapa conceptual, es decir, un esquema o gráfico inicial que sintetiza los contenidos fundamentales que se desarrollan en el tema y ayuda a entender las relaciones y los contenidos esenciales. El color del texto del título y de la banda vertical que divide las páginas es diferente en función de cada una de las unidades didácticas, diferenciándolas así.

Los contenidos han sido desarrollados con la mayor claridad y síntesis posible, basándonos en la documentación histórica más actual, acompañándolos de ilustraciones y fotografías que ayuden a situar al lector o lectora en la época histórica al reflejar gráficamente cómo era la realidad de ese momento. Incluyendo en las páginas de cada unidad frases sorprendentes, curiosidades, para ampliar la información y hacer más ameno el trabajo con los contenidos. Teniendo en cuenta que este libro va a ser utilizado también por profesorado se ha incluido en cada unidad didáctica los objetivos que se espera que logre el alumnado al final del aprendizaje con cada unidad didáctica.

Pero quizá lo más relevante del libro sean las más de 100 actividades incluidas en él. A través de ellas no sólo se puede evaluar el grado de comprensión que ha tenido cada alumno o alumna del proceso de aprendizaje, sino que puede facilitar que desarrollen su capacidad de análisis y de profundización en los temas que se desarrollan. De ahí, que las actividades se hayan dividido en cada unidad didáctica en tres grandes bloques o grupos:  Actividades de comprensión global del tema, Actividades de análisis de texto y Actividades de profundización y ampliación de los contenidos.

El bloque de actividades de refuerzo y ampliación tiene como finalidad que aquellos chicos y chicas que ya han terminado las anteriores, antes que el resto, o que quieren seguir profundizando en la materia, puedan trabajar bien de forma independiente o bajo una supervisión del profesorado más libre y abierta.

Al final de cada unidad didáctica hay una serie de páginas especiales dedicadas a la bibliografía más reciente, es decir, los libros publicados de especialistas de reconocido prestigio sobre este tema. Pero también novelas que abordan la temática de cada una de las unidades didácticas, república, represión y lucha antifranquista, pues a través de ellas se puede comprender, profundizar y trabajar sobre estos contenidos de una forma también amena y atrayente. De la misma forma se incluyen películas sobre los contenidos de cada unidad que puedan ayudar a conocer y trabajar didácticamente los propios contenidos de una forma más motivadora. Y páginas webs en internet que disponen de mucha información al respecto y que continuamente se están actualizando, por lo que mantienen la información y los conocimientos al día.

Algunas de estas páginas “especiales” que queremos resaltar son las dedicadas a testimonios de las propias víctimas. Aquellos que dieron su vida por la dignidad, la libertad y la democracia instaurada con la II República y que fueron dejadas en la cuneta por la historia oficial.

Queremos que quienes dieron su vida por los principios y valores democráticos republicanos pasen de “rojos”, de “bandoleros” y “víctimas” a protagonistas de la historia. Que su nombre no se borre de la historia, como decían las 13 rosas y quienes iban a ser fusilados. No sólo que no se borre, sino que pasen a ocupar un puesto protagonista en la historia futura. Tenemos que conseguir que los auténticos protagonistas de la Historia con mayúscula sean quienes lucharon por una sociedad más justa, más libre y mejor. Y estos, sin duda, han sido quienes dieron su vida por defender los valores y logros alcanzados por la II República.

Enfocar la historia de esta forma supone situarnos en la corriente de lo que se denomina “educación crítica”. Esta corriente trata de reconstruir un currículum contrahegemónico que garantice la justicia curricular. Un currículum basado en la experiencia y las perspectivas de las personas olvidadas y desfavorecidas, construido a partir de la posición de los grupos subordinados, que invierta la hegemonía. No para dar la vuelta a la tortilla, sino para proporcionar experiencias e informaciones desconocidas y olvidadas, para hacer un currículum más comprensivo, más representativo. Esto significa replantear la historia desde la perspectiva de los perdedores, los grupos oprimidos, represaliados, olvidados.

Como advierten los y las historiadoras «la incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado«. No se puede construir un futuro con un pasado basado en la impunidad. Las víctimas de la dictadura sufren una doble violencia: la de sus verdugos y la de borrarlos de la memoria colectiva.

Por eso hay que educar mediante la memoria histórica democrática en el antifascismo en todas las materias y en todo espacio y tiempo escolar, al igual que educamos en la diversidad, en la igualdad, en la inclusión, en la justicia social y en los derechos humanos. Sin concesiones ni medias tintas. Porque no se puede ser demócrata sin ser antifascista.

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Autores: Javier Rodríguez González y Enrique Javier Díez Gutiérrez. Título: La historia silenciada. Editorial: Plaza y Valdés. Venta: Todostuslibros

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Felipe Hermoso
Felipe Hermoso
9 ddís hace

No se puede ser demócrata sin ser anticomunista

Felipe Hermoso
Felipe Hermoso
9 ddís hace

Por eso hay que educar en el anticomunismo en todas las materias en todo espacio y tiempo escolar. No se puede ser demócrata sin ser anticomunista.

Josey Wales
Josey Wales
5 ddís hace

Bazofia ideológica sectaria y antihistórica. El Partido Republicano Radical, el Partido de Unión Republicana Autonomista,el Partido Republicano Liberal Demócrata, la Lliga Catalana, el PNV de Navarra y Álava y otros partidos republicanos de centro y derecha apoyaron el Alzamiento Nacional, junto a generales inequívocamente republicanos como Mola, Cabanellas, Sanjurjo y Queipo de Llano. ¿Por qué? Porque no querían una revolución marxista. Eran anticomunistas, no fascistas. A tomar el pelo a vuestra tía.

ALEJANDRO
ALEJANDRO
2 ddís hace

Un estupendo artículo, que pone sobre el tapete la imperiosa necesidad de sacar a la luz nuestra memoria democrática y hacer pedagogía antifascista.

Pepe
Pepe
2 ddís hace

Excelentes materiales para integrar en la enseñanza aquello que los fascistas de ayer y los de ahora no quieren que sepamos ni nosotros ni nuestros hijos: su pasado asesino. Muy recomendable para todos los y las docentes que quieren ser justos y rigurosos con la historia de este país.

jose
jose
2 ddís hace

Quienes estamos en primera línea de la educación sabemos de la importancia de este tipo de propuestas didácticas que rellenan un vacío intolerable. Una democracia no surge de la nada ni puede sobrevivir sin memoria. La historia oficial de este país está teñida de fascismo y es preciso poner en valor a quienes lucharon y fueron torturados y asesinados por vivir en un país como el actual, lejos todavía de las democracias más avanzadas pero, afortunadamente, alejándose poco a poco de una de las épocas más siniestras de nuestra historia.
¡Viva la educación, muera la ignorancia y la mentira!

Lluis
Lluis
2 ddís hace

Estoy completamente de acuerdo con los autores. Se trata de un reto educativo, social y político, también de una deuda que tenemos con quienes no se han podido expresar. Conocer para pensar y actuar de manera justa.

Marisa De Simon
Marisa De Simon
2 ddís hace

Una reflexión excelente que comparto en su totalidad

Federico
Federico
2 ddís hace

Una obra magnífica. Necesaria para sentar un futuro basado en la verdad, la justicia y la reparación.

María
María
2 ddís hace

Educar en la tolerancia, en los derechos humanos. Eso es sembrar un futuro de paz y justicia. Eso es antifascismo. Una obra imprescindible en estos momentos.

Manolo
Manolo
2 ddís hace

Magnífico libro para conocer nuestro pasado reciente y no olvidar que hubo un golpe de estado contra un gobierno democrático, una guerra civil y una posterior dictadura cruel.

María Fueyo
María Fueyo
2 ddís hace

Soy docente; reconozco públicamente que la Historia de España la conté y cuento desde una orilla.

Gracias a vosotros por ayudarnos a ser docentes equidistantes.

Nuestros alumnos tienen derecho a conocer su Historia.

Fernando
Fernando
2 ddís hace

Gracias por la lucidez del artículo y por la carga argumentaria tan bien estructurada y explicada. Estamos en un estado posfranquista que no será democracia hasta que recuerde y reconozca su historia, y honre la mejor republica de la Historia de Europa.

Consol
Consol
2 ddís hace
Responder a  Fernando

La memoria histórica forma parte de los derechos humanos. No parece cuestionable su introducción curricular en la educación democrática.
Su ausencia curricular es un indicador de q queda mucho trabajo por hacer.
Argumentar y contraargumentar desde el rigor científico es imprescindible, no desde la descalificación, o la deslegitimación inargumentada.
Gracias por ofrecer recursos para que el pensamiento crítico, la ciudadanía responsable, la ética curricular, puedan favorecer poder argumentar desde evidencias documentales la reflexión sobre nuestra memoria histórica.

Isabel
Isabel
2 ddís hace

Si

Carles vallejo
Carles vallejo
2 ddís hace

No se pueder ser democrata sin ser antfascista

Rodrigo Juan
Rodrigo Juan
2 ddís hace

La verdad nos hace libres. Si los hechos que la sustentan están contrastados, si el conocimiento lo avala… es solo la ignorancia, el miedo y el sesgo autoritario lo que nos atenaza y nos invitan a seguir instalados en la mentira y la involución. Abramos las ventanas y dejemos que corra el aire fresco del conocimiento, de la verdad dialogada y contrastada para que nuestros estudiantes tengan la oportunidad de evitar repetir errores del pasado, que como pueblo tanto daño nos han causado. Demos la bienvenida un material curricular que nos invita a pensar y que contribuye a que las nuevas y actuales generaciones sean cada día más libres…

Rosa
Rosa
2 ddís hace

Muy interesante. Era necesario un libro tan claro. Por 40 años del triunfo de Franco ( gracias a Hitler y Musolini, no hay que olvidar el detalle) y la transición no resuelta. La educación, en manos de la jerarquia catòlica y una deficitària, pública, han dado en el fracaso en este punto de la memòria històrias.

ADELA
ADELA
2 ddís hace

Gracias por contribuir a explicar una parte importante de nuestra historia que ha sido silenciada y distorsionada.
Fascismo nunca más!

José
José
2 ddís hace

Bienvenidas sean las unidades didácticas para «recuperar la memoria histórica democrática». Pienso que son bienvenidas por cualquier persona de buena voluntad, es decir, por todas las ciudadanas y ciudadanos responsables comprometidos con la acción para un mundo mejor; aquellos que, entre los pilares de la dignidad humana, consideren que el conocimiento y la buena educación son necesarios para que las nuevas generaciones sean mejores y más responsables, practicando el respeto a los demás en marco de valores que contribuyan a la convivencia y al mantenimiento de un mundo habitable y sostenible, sin riesgo de que desalmados tomen el poder o nos engañen.
Por ello, es necesario que en la escuela de eduque responsablemente, enseñando y explicando con claridad lo ocurrido. Es necesario que se enseñe la historia para que se tenga conciencia de lo que, en determinadas circunstancias, puede llegar a hacer el ser humano (algunos seres humanos) y cuáles fueron las causas y el contexto que desembocaron esos actos y procesos (sociales, económicos y políticos) en el pasado de nuestra sociedad. También es necesario que se enseñen valores y modos de actuar para facilitar la convivencia y evitar las atrocidades en el futuro. Quienes habitan este planeta hoy, deben incorporar el objetivo de dejarlo en mejor situación que como lo recibieron y neutralizar las amenazas y poderes perversos, éstos deben ser claramente reconocibles para evitar que prosperen.

Óscar Corte Sanchez
Óscar Corte Sanchez
2 ddís hace

Totalmente de acuerdo con el artículo. Creo que somos el único país del mundo que ha incorporado

Óscar Corte Sanchez
Óscar Corte Sanchez
2 ddís hace

Totalmente de acuerdo con el artículo. Normalizar una dictadura y un golpe de estado nos denigra como país. Desconocer nuestro pasado reciente es una anomalía que nos avergüenza

Luis Torrego
Luis Torrego
2 ddís hace

La Relatora Especial de la ONU para los Derechos Culturales dice que la preservación de la memoria histórica ha de entenderse como un proceso que aporta a los afectados por la violación de los derechos humanos los espacios necesarios para articular sus relatos. Las prácticas en ese ámbito deben estimular y fomentar el compromiso cívico, el pensamiento crítico y el debate sobre la representación del pasado y sobre los desafíos contemporáneos que representan la exclusión y la violencia.
Si se niega la posibilidad de recuperación de la memoria histórica, se están negando los derechos humanos y la democracia misma.

SINABEL
SINABEL
2 ddís hace

Enorme el artículo y las propuestas que evidencia, la necesidad de sacar a la luz nuestra memoria democrática y hacer didactica antifascista. Muy necesario.

Juan
Juan
2 ddís hace

El nuevo informe de la ONU sobre derechos humanos en España, insistía en pedir avances en esta materia y reiteraba la necesidad de avanzar en el derecho a la verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.
Ya es hora de que el sistema educativo español defienda la verdad y supere la triste asignatura de historia que nunca llegaba a enseñar lo que fue el periodo 1931-1975.
Ya era hora!
Enhorabuena a los autores.

Tibetano
Tibetano
1 día hace

Antiquísimo

Tibetano
Tibetano
1 día hace

y falaz el argumento que sostiene que un grupo de generales «republicanos» (¿por qué? ¿porque no eran expresamente monárquicos?) emprenden su «cruzada» para evitar una revolución comunista en ciernes, asaltando el poder político y arrasando las instituciones democráticas republicanas. Eso sí que es bazofia propagandística.
Lo hicieron desde posiciones ideológicas ultra reaccionarias imbuidas del fascismo en auge, incompatibles con la política de reformas que atisbaban en el horizonte inmediato tras las elecciones de febrero del 36. Y lo hacían en defensa de los intereses de los que siempre habían detentado la riqueza y el poder.
Produce desazón a las derechas actuales la aproximación al estudio del periodo histórico que abarcaron la brevísima República, el golpe y la guerra y el siniestro franquismo; lo mismo que se lo produce el vaciado de fosas comunes, la supresión de la simbología fascista en un régimen democrático o los versos de Miguel Hernández en las tapias de un cementerio. ¿Cómo es posible, siendo tan liberales ellos?. ¿Será que heredaron una visión «plácida» de ese tiempo oprobioso y no desean que se les evapore ese sentimiento grato de filofranquismo, de post franquismo, o de franquismo a secas?.

Rafael Linde
Rafael Linde
1 día hace

Este libro es una obra muy necesaria, muy importante para desmontar bulos y escritos de pseudohistoriadores sobre la historia más reciente de nuestro país, y más en estos tiempos en los que la extrema derecha amenaza otra vez. Ha costado mucho que la democracia volviera a España y no debemos olvidar quienes quisieron destruirla en 1939 para que no lo hagan otra vez. Mis felicitaciones a los autores.