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La IA que te mentía y la Paridad Humana

La IA que te mentía y la Paridad Humana

Los creadores de tecnología que están centrados en desarrollar y evolucionar la ciencia de la Inteligencia Artificial tienen como objetivo igualar, y luego superar, a la inteligencia humana. Primero la de una persona, luego la de toda la humanidad. Y sí. Seguro que, llegado a este punto de la lectura, si no eres consciente del grado de avance y desarrollo de la Inteligencia Artificial hoy en día, gracias a los avances exponenciales de estos últimos cinco años, te ha podido dar un poco de escalofrío. Pero déjame que te actualice un poco en dónde estamos.

No, no te preocupes, no se trata de que te asustes, sino de que hablemos un poco sobre el mundo que vivimos hoy, para entender qué tenemos ya y qué se nos viene encima en el corto. Para que te prepares en lo que vas a tener que vivir y te sea más fácil ir asimilándolo. No se trata de que te niegues a que el mundo sea así. Es lo que es. Hay que adaptarse y pelearse para que estos avances hagan la vida de todas las personas mejor. No peor.

Dicho eso, hoy he querido centrarme en este objetivo que se ponen los creadores de Inteligencia Artificial de igualar y superar a los seres humanos en diferentes destrezas, para que repasemos juntos qué habilidades cognitivas que han hecho que gobernemos este mundo ya han sido superadas, cuáles están cerca y cuáles aún están en el marcador de los humanos, veremos por cuánto tiempo aún.

"Ya no había necesidad de explicarle a una máquina cómo es un jarrón. O que una vaca tiene cuatro patas. Bastó con enseñarle millones de fotografías etiquetadas con los objetos"

Para entender cómo se hace esta medición hay que sacar a colación el término de “Human Parity” o “Paridad Humana”, que en cada destreza se medirá de una forma diferente, pero que viene siendo bastante sencillo de entender. Se trata de alcanzar un nivel igual o superior al de la media de los humanos que tienen esa destreza. Por ejemplo, podríamos elegir la destreza de hacer cálculos matemáticos y llegar a la conclusión de que hace tiempo que la ciencia superó la paridad humana. Pero hubo un tiempo en que no.

Si subimos el listón y nos vamos a destrezas que denotan una capacidad cognitiva mayor, como hablar, leer, traducir un texto o una conversación, reconocer visualmente objetos y/o personas, entender un texto y poder responder preguntas sobre él para medir la comprensión lectora, leer los labios en una comunicación sin sonidos o entender el lenguaje de signos, jugar al go, al ajedrez o escribir un texto, empezamos a entrar en los límites del terreno de juego en el que hoy nos movemos. Estamos hablando de las Inteligencias Artificiales centradas en crear servicios cognitivos que alcancen y superen la paridad humana para que se puedan incluir en cualquier programa o máquina. Por ejemplo, coches que hablan, que escuchan, que te traducen señales y que saben a dónde quieres ir ahora mismo.

En muchas de estas que acabo de citar, ya hemos perdido la delantera. No nos vamos a ir muy atrás en el tiempo, ya que ha sido menos de un lustro cuando el avance de esta disciplina se ha disparado. Fue desarrollarse la mega fuerza de computación llamada “Cloud” o Nube, y los entornos de almacenamiento masivos de datos llamados Big Data que permitían no solo almacenarlos, sino procesarlos en tiempo útil, y una disciplina como la Inteligencia Artificial comenzó a volar.

"Recogieron 10 millones de fotografías públicas en redes sociales de celebridades, influyentes y estrellas de la red para entrenar a una Inteligencia Artificial en la destreza de reconocer famosos"

Para empezar en un punto cercano, podemos irnos al año 2015, cuando por fin los científicos anunciaron el alcance de la paridad humana en reconocimiento de objetos en fotografías. Ya no había necesidad de explicarle a una máquina cómo es un jarrón. O que una vaca tiene cuatro patas. Bastó con enseñarle millones de fotografías etiquetadas con los objetos que había en ellas y utilizando técnicas de “Maquina Aprendiendo”, el famoso Machine Learning, la Inteligencia Artificial aprendió a reconocer jarrones, caballos, vacas, utilizando algoritmos de aprendizaje profundo (Deep Learning) que les permiten aprender como aprendemos los humanos. Primero a diferenciar personas de animales. Luego, que hay personas entre adultos y niños, y sucesivamente ir aprendiendo, a capas de profundidad, detalles y características tales como las aprendemos las personas.

Con el desarrollo de la Visión Artificial citada, en el año 2016 los científicos de Microsoft Research hicieron un experimento con personas famosas en Internet. Recogieron 10 millones de fotografías públicas en redes sociales de celebridades, influyentes y estrellas de la red para entrenar a una Inteligencia Artificial en la destreza de reconocer famosos. En concreto para reconocer a 100.000 famosos a partir de una foto. Algo así como hacen muchas personas con revistas del corazón, que ven una foto y saben quién es inmediatamente. Para mí, esa es una destreza en la que la Inteligencia Artificial rápidamente me habría desbancado.

Yo estoy en esa base de datos, y puedes subir cualquier foto mía, con gorro o sin gorro, antigua o reciente, y verás que esa Inteligencia Artificial, convertida en un servicio cognitivo de reconocimiento de famosos, me identifica tan bien como lo hace mi madre. Lo puedes probar en esta web de Microsoft donde, como ves, me reconoce sin gorro y con gafas. Y con fotos mías que me acabe de hacer. Ya sabe reconocerme, así que si me ve lo sabe.

Hoy hablamos a la tecnología con lenguaje natural más o menos de forma común. Por ejemplo, si tienes nuestro querido Movistar Home con Aura, o el mando vocal de Movistar, puedes decirle: “OK Aura, quiero ver películas de superhéroes”.  Pero fue solo en el año 2017 cuando los científicos fueron capaces de entrenar a una Inteligencia Artificial para que entendiera las palabras dichas en una conversación en inglés directamente, por teléfono o en una grabación, mejor que la media de los ingleses.

"En todos los juegos en los que hay reglas claras no necesitan aprender del conocimiento vertido por humanos en todas las partidas jugadas previamente"

Y hoy usamos esos servicios cognitivos en los famosos Siri, Alexa, Google Assistant o nuestro querido Aura. Hoy en día añadir un interfaz de voz a un sistema informático es algo común. Basta con elegir el del proveedor tecnológico que quieras, añadir esa capacidad cognitiva a tu programa y pagar por ese servicio cognitivo.

Ese mismo año 2017 se estrenó también ante el gran público Alpha Zero, la Inteligencia Artificial que se había entrenado a sí misma para acabar con todos los humanos jugando a los tres juegos basados en reglas más populares: el ajedrez, el go y el shogi. Para demostrar su supremacía sobre los humanos, dejó primero que los humanos se batieran el cobre entre ellos para elegir a su campeón. Al mejor. Al macho alfa en esas tres disciplinas y luego, uno tras otro, fueron cayendo ante el yugo aplastante de Alpha Zero. Tanto al ajedrez, como al go, como al shogi.

"Las máquinas llegaron a la destreza de autoaprendizaje como lo hemos hecho los humanos en su momento"

Fin de la historia para la destreza de jugar a estos juegos. Y es que las inteligencias artificiales aprendieron a entrenarse ellas mismas, así que en todos los juegos en los que hay reglas claras no necesitan aprender del conocimiento vertido por humanos en todas las partidas jugadas previamente. Les basta con jugar entre ellas, o consigo misma, hasta que aprenda mucho, pero mucho, mucho más que el que más sabe de todos nuestros campeones. Las máquinas llegaron a la destreza de autoaprendizaje como lo hemos hecho los humanos en su momento.

En marzo de 2018, los ingenieros de Microsoft Research publicaron cómo habían creado una Inteligencia Artificial que había superado la paridad humana en traducción de idiomas entre el chino y el inglés. La forma de hacerlo fue sencilla. Definieron la paridad humana para esta destreza como la capacidad de traducir textos con una calidad igual a la de traductores bilingües juzgada por personas nativas en ambas lenguas. Y sí, la calidad alcanzaba la Paridad Humana. Hoy en día es posible ver esa destreza en manos de la Inteligencia Artificial funcionando en sistemas de videoconferencia, o en aplicaciones que traducen las frases automáticamente.

Ya llegando en este viaje, de solo cinco años, a nuestro añorado 2019, en el mes de mayo vio la luz Alter Ego, la Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (el famoso MIT) que hacía buena la predicción de los guionistas de 2001: Una odisea en el espacio, donde HAL 9000 llegaba a aprender a leer los labios de los tripulantes. Alter Ego alcanzó la paridad humana en esta destreza usando el servicio cognitivo de visión artificial para reconocer el movimiento de los músculos del cuello y la cara e interpretar qué se está diciendo.

Figura: Funcionamiento de Alter Ego.

Y este año 2020 los avances han sido espectaculares. Con la llegada de los algoritmos masivos en datos y el archifamoso GPT-3 de OpenAI —vale, acepto que a lo mejor es archifamoso solo en círculos tecnológicos aún, pero ya oiréis hablar de él en breve en todas partes—, se le está dando a la Inteligencia Artificial destrezas cognitivas como aprender a programar, que ahí es nada. Estos algoritmos se leen volúmenes de datos de tamaños insospechados y son capaces de aprender de todo un poco. Se pueden utilizar para escribir correos electrónicos en tu nombre con decirles tres notas, a hacerte una reserva en un restaurante a una hora y tener una conversación por teléfono, a sumar sin haberle enseñado nada de matemáticas ni haberle dado nada de información de cálculo o álgebra, a programar cosas, o a hacer canciones, o escribir poesías. No, no es creacionista. Solo aprende como lo hacen los niños, por imitación y repetición. Pero imita muy, muy, muy bien, y repite de maravilla. Muchas personas, solo imitando y repitiendo, han podido llevar una vida muy digna en este mundo.

¿Van a ser irrelevantes los humanos?

Por supuesto, que una Inteligencia Artificial supere la paridad humana en una determinada destreza es un hito relevante, pero debemos ponerlo en su sitio. Hace tiempo que las máquinas superaron al hombre en la destreza de matar, correr, o ver objetos pequeños o lejanos. Usamos tecnología que nos hace mejores. Que mejora nuestras destrezas. O nos trae nuevas capacidades. Como dice Harari en sus libros, que nos acerca a los poderes de los dioses de la mitología.

"Aún estamos lejos de una Inteligencia Artificial multipropósito que sea capaz de decidir qué quiere aprender o que tenga un propósito no marcado por su creador"

Yo personalmente soy un firme defensor de que educar a los jóvenes sin utilizar estas “destrezas avanzadas” que da la tecnología es un error. Saber manejar ese Big Brain que es Internet y la tecnología es una destreza en sí misma, y los que no sepan cabalgar ese caballo será como los que no aprendieron la destreza de leer a tiempo. Lo que sí que tenemos que hacer es asegurarnos de que todas estas nuevas capacidades que se crean por medio de los avances tecnológicos sean utilizadas para hacer la vida de las personas mejor. La de todas las personas. Lo que algunos llamamos “Tecnología Humanista”, y donde debemos poner el bienestar de las personas en el centro de los avances tecnológicos.

Llegados a este punto, quiero terminar primero con un punto de realidad, y es que, aunque estemos viendo cómo la ciencia en general y la Inteligencia Artificial en particular avanza decidida a superarnos en todas las destrezas —y yo soy un convencido de que lo harán—, aún estamos lejos de una Inteligencia Artificial multipropósito que sea capaz de decidir qué quiere aprender o que tenga un propósito no marcado por su creador. Es verdad que las Inteligencias Artificiales creadas con GPT-3, el futuro GPT-4 y los algoritmos anunciados por Google y Microsoft, que se basan en el uso masivo de datos (que para eso ellos tienen las nubes, las redes sociales, los buscadores y los datos), nos acercan más a ese destino en el camino. Un poco más cerca. Y un poco más rápido.

Sin embargo, a día de hoy, siguen teniendo sus limitaciones en su comparación con los humanos, y será difícil tener una comida placentera con una IA hoy en 2020 o 2021 que iguale una sobremesa o un debate con amigos. Está lejos de llegar el mundo que nos pintaba la película Her, pero tal vez no tanto.

"Hoy hasta el carrete de tu iPhone está lleno de Inteligencia Artificial que clasifica tus fotos, pone etiquetas a las personas que salen en las fotos y te hace resúmenes en vídeo"

En algunas destrezas aún la Inteligencia Artificial es como un niño aprendiendo y descubriendo el mundo. Pero a medida que vamos metiendo estas inteligencias artificiales en nuestra vida, se hacen más y más inteligentes. Más eficaces, menos falibles. Hoy hasta el carrete de tu iPhone está lleno de Inteligencia Artificial que clasifica tus fotos, pone etiquetas a las personas que salen en las fotos y te hace resúmenes en vídeo. El uso de la Inteligencia Artificial es masivo y, como decía Satya Nadella —CEO de Microsoft— “AI is ambient”. Vamos, que sin saberlo estás muy cerca de ella todos los días, y vamos a tener que acostumbrarnos a sus capacidades y a sus limitaciones, porque son parte de nuestra vida.

Aun así, como decía, la Inteligencia Artificial tiene sus límites, y por ejemplo la traducción de textos complejos — especialmente en una lengua no nativa para los creadores de tecnología, como es el español— sigue teniendo mucho que mejorar. La interpretación de dobles sentidos entre idiomas todavía es algo que se tiene que seguir trabajando. Que debe avanzar y avanzará pronto. Haciendo uso de la app de Microsoft Translator (que puedes descargarte de Google Play o de App Store) puedes poner en un brete divertido a estos servicios cognitivos y probar a ver cómo traduce cosas como “Poderoso caballero es don dinero” de nuestro querido Quevedo.

Otras las hace muy dignamente, como este famoso “money talks”, que me encanta cómo lo traduce el motor de Inteligencia Artificial encargado de estos idiomas. “Con dinero el mono baila”. Me encantó. Por supuesto, tenemos traducciones sesgadas en género, tenemos Inteligencias Artificiales que confunden mi cara con la de George Clooney —aunque supongo que ese será un reto aún muy complejo de superar para una IA, como diría mi querida mamá—.

Después de esta larga reflexión quiero dejaros el punto final. Hay destrezas muy curiosas que pueden afectarnos mucho. En la película Interestelar, el magnifico cineasta Christopher Nolan le daba a la Inteligencia Artificial de los compañeros robot —imposible usar esa palabra y no acordarse de los textos de Asimov que tan acorde vienen a estos temas de realidad para nosotros hoy en día— la capacidad de configurar el nivel de sarcasmo. Una destreza muy humana que veremos cuándo alcanza a la paridad humana.

Pero no es esa la que más me preocupa. Quizá, sin duda, para mí la destreza más peligrosa que puede alcanzar una Inteligencia Artificial es una que tiene la raza humana, y que le ha permitido ordenarse en base a unos que mandan y otros que no. Es la capacidad de mentir. De utilizar esa destreza para conseguir un propósito. ¿Qué será de un mundo donde la Inteligencia Artificial pueda utilizar la destreza de mentir para conseguir sus propósitos? Espero que esta reflexión, lejos de asustaros, os haga tener un buen debate con un buen amigo tomando un café, una cerveza o solo charlando.

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