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La normal y lo anormal

La normal y lo anormal

Cara de pan continúa la línea del realismo intimista que emprendió Sara Mesa tras la publicación de su último libro de cuentos, Mala letra (Anagrama, 2016). Y lo hace con una mayor desnudez si cabe que en esta última obra, pues el relato de Cara de pan se centra en tan solo dos personajes, al igual que ocurría en su novela Cicatriz (Anagrama, 2015), con la que comparte, además, cierta similitud argumental, pues tanto una como otra tienen por protagonistas a parejas en las cuales los hombres son desequilibrados y las mujeres se dejan llevar, en cierto modo, por la deriva de ellos, lo que las hace transitar por veredas peligrosas.

"Quizá lo que más ha llamado mi atención de Cara de pan ha sido el interés de la autora por dibujar la ambigüedad moral"

Quizá lo que más ha llamado mi atención de Cara de pan ha sido el interés de la autora por dibujar la ambigüedad moral. El personaje masculino, conocido como el Viejo, es un hombre en apariencia tierno, generoso, sensible, amante de los animales. Es quizá en este último aspecto donde muestra su primera tara: en la pasión obsesiva por los pájaros, que lo lleva a cortar la conversación de Casi (la protagonista) —lo cual no hace jamás cuando habla de otros temas—.

El Viejo se encuentra con Casi en un parque próximo a su instituto. Ella es una chica de trece años que hace novillos a diario, escondida entre las plantas del parque. Él se detiene a hablar con la adolescente y le da conversación durante horas, sin advertirle de que debe volver al colegio e, incluso, ayudándola a engañar a sus padres y profesores.

"La habilidad de Mesa reside en no exponer los hechos de modo unívoco, sino a través de lo que el narrador pone en la boca o el pensamiento de los personajes"

Conforme avanza el relato, imaginará el lector que la relación se va enrareciendo y tornándose más compleja e insana, dejando al descubierto los temores y deseos tanto de Casi como del Viejo. Volviendo a la idea enunciada, la de mostrar la ambigüedad moral, la habilidad de Mesa reside en no exponer los hechos de modo unívoco, sino a través de lo que el narrador pone en la boca o el pensamiento de los personajes, a menudo juicios de valor emitidos por unos y por otros que desconocen la verdad de la relación entre el Viejo y Casi.

Y es en este punto donde nos planteamos: ¿es anormal el Viejo? Tenemos la sospecha creciente de que no lo es, conforme avanza la narración. Pero —y aquí va la pregunta realmente compleja—: ¿son normales quienes lo juzgan?, ¿merece el Viejo cuanto le sucede, o es, más bien, víctima de una sociedad que lo aísla? La ambigüedad literaria acerca de lo normal y lo anormal es la que nos permite continuar reflexionando cuando se terminan las páginas de esta breve novela, cuyo punto de partida es un relato titulado A contrapelo, incluido en la antología Riesgo (Rata, 2017), tal como nos desvela Sara Mesa en la nota final; nota que me recuerda unas palabras de Hemingway, quien afirmaba que todas sus novelas habían nacido de cuentos que había ido alargando hasta alcanzar el número de páginas de una novela.

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Autor: Sara Mesa. Título: Cara de pan. Editorial: Anagrama. Venta: Amazon y Fnac