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La redención: historia de un montaje teatral

La redención: historia de un montaje teatral

Todavía conservo la hoja en la que empecé a escribir la obra de teatro La redención, en el aeropuerto de Ámsterdam un 7 de abril de 2013. Es el papel del billete de avión en el que aparecía todo el itinerario para ir a Edimburgo. En ese momento estaba en Zúrich con la gira de mi primera obra de teatro, Amor: muy frágil, y viajaba dos días a unas conferencias de cómics en Escocia. Desde ese día de abril en el que comencé a ver el germen de esta función, hasta el 22 de febrero de 2026 que se estrene en el teatro José María Rodero de Torrejón de Ardoz habrán pasado muchísimas cosas. El texto me surgió como un torrente, las voces de dos de los personajes principales, Ada e Isabel, empezaron a resonar como un eco desesperado dentro de mi cabeza. Podía sentir la atmósfera: se encontraban en una planta de tratamiento de residuos y una de ellas, Isabel, estaba convencida de que los extraterrestres eran los únicos capaces de limpiar la terrible contaminación del planeta. Cuando escribí el texto se cumplían los treinta años del accidente nuclear de Chernóbil, y habían pasado cinco años del de Fukushima. Recordaba, además, como entre 1949 y 1982 países como Gran Bretaña, Bélgica, Holanda, Francia, Suiza o Alemania habían lanzado al mar 140 mil toneladas de residuos nucleares en bidones de acero y hormigón. Los últimos fueron lanzados por los holandeses a 650 kilómetros de Galicia, y hay unos bidones lanzados, en 1964, por los británicos, que están a doscientos kilómetros de las costas de Asturias. La contaminación me angustiaba entonces, como me sigue preocupando ahora, y al inventar esta historia quería concienciar a los espectadores. Tuve la suerte de encontrar un editor, Jesús Egido, de Reino de Cordelia, que me la publicó como libro en 2016. El libro se fue abriendo camino, encontrando lectores que me preguntaban cuándo podrían verla en un escenario. En 2017 hice un primer montaje con teatro comunitario en la Universidad de Iowa en donde fui profesora hasta junio del 2024. Aquellas funciones que hice fueron una primera aproximación al proyecto, a la posibilidad de montarla en el futuro con actores profesionales.

"Representa a hombres y mujeres del futuro que quieren que reflexionemos y nos comprometamos con este presente"

En el otoño de 2024 me instalé definitivamente en España, y fue entonces cuando contemplé, con mi amiga Alexa Portillo, la posibilidad de montar teatro en Madrid. Primero escribimos a algunos teatros y productoras, pero nos daban respuestas desalentadoras, porque ya lo tenían todo programado hasta dentro de mucho tiempo o directamente no contestaban. Cada negativa o silencio fue activando dentro de mí una curiosa energía: pensaba en la producción de teatro alternativo que había hecho en Suiza o en las cosas en Iowa con la universidad y el teatro Riverside. Me daba rabia que en España todo resultara tan difícil y, además, creía en mi historia. Veía otras producciones y sentía que la mía podía aportar muchas cosas nuevas. Mi teatro se centra en las emociones y sus personajes hablan de un mundo muy deteriorado donde ellos se preocupan de limpiar el planeta. Representa a hombres y mujeres del futuro que quieren que reflexionemos y nos comprometamos con este presente. También muestra amor y esperanza, la ilusión por salir adelante, por buscar posibilidades en el caos más profundo.

"En mayo de 2025 decidí emprender e invertir mis ahorros de mis años de profesora en Estados Unidos y me di de alta como productora teatral"

En mayo de 2025 decidí emprender e invertir mis ahorros de mis años de profesora en Estados Unidos y me di de alta como productora teatral. He llamado a mi productora Tornaviaje Teatro, pensando en eso indianos del norte de España que después de décadas regresaban a su tierra y con sus ahorros construían una casona y plantaban su palmera. En este caso, yo me he lanzado a montar La redención como si fuera mi casona con palmera. Y esta locura ha sido posible gracias en parte a la gente buena que me ha acompañado. El novelista y dramaturgo Antonio Álamo, que sabía de mi empeño quijotesco por sacar adelante esta función, me ha asesorado y me ha ayudado muchísimo con la dirección de los actores. Alexa, Antonio y yo seleccionamos el elenco: Juan Díaz, Fanny Gautier, Violeta Rodríguez, Guillermo Llansó y Alberto Jiménez. En junio del 2025 hicimos algunos ensayos en la Escuela Popular del Barrio del Pilar, un espacio comunitario en el que Alexa hacía actividades. Pero los días de más calor nos fuimos trasladando a la casa de mi hermana hasta que en agosto pude alquilar la Sala de Ensayos de Miguel Narros donde seguimos con los ensayos. Antonio me puso en contacto con el compositor Miguel Linares, con el que ha sido una delicia trabajar, hizo la música, el espacio sonoro y me hizo teaser. La escenografía es de Beatriz Ruibal, una artista de videoarte y fotografía fabulosa que tiene varias piezas que dialogan con el medioambiente y entendió el concepto de la obra. Los retratos fotográficos del cartel son de Alejandro Meter, amigo querido de mi época del doctorado en Pittsburgh, un fotógrafo conocido por sus retratos a escritores que volvía de la Semana Negra y tuvo el detalle de retratarlos. Las fotos de los ensayos de Pope Maroto. Además, el vestuario lo eligió Antía Cordero y los muebles los diseñó el arquitecto Alejandro Jiménez Romeral. El movimiento es otro aspecto que tuvimos que trabajar y planear, para ello conté con la ayuda de la bailarina y coreógrafa Paloma Díaz. Se sumaron a este proyecto una serie de colaboradores a los que siempre estaré agradecida. Me ha ayudado en todo momento la increíble asesoría de sostenibilidad NORMMAL (con Cris y Azahara) que nos diseñaron los materiales y nos puso en contacto con Elisamuresan, Tiralahilacha, Nae Vegan Shoes, comprometidas con el medioambiente y que han vestido a nuestros actores. Montar teatro es un proceso muy complejo: en el equipo de producción he contado con la energía de mi amiga Alexa Portillo, que también ha sido la ayudante de dirección, con Gabriela Gomes Viñuela y los técnicos de luces y videoarte son Sara Löfish y Javier Orejana. Durante todo este proceso tuvimos la suerte de conocer a Sergi Calleja, que junto con Belén Pichel son los distribuidores y van a ayudarnos a encontrar programadores para que pueda llegar a los teatros.

Ahora comienza la aventura y arrancamos con nuestro estreno en Torrejón de Ardoz. Estoy segura de que los espectadores van a disfrutar muchísimo con estos formidables actores. Nunca pensé que me atrevería a producir, pero he sido capaz porque me alimenta la pasión por el teatro, la fuerza que trasmite un escenario, porque las artes vivas son un gran latido que emociona y nos hace sentir los instantes.

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Ana Merino estrena su obra de Teatro La redención en el Teatro Municipal José María Rodero en Torrejón de Ardoz, (c/ Londres, 3 ) el 22 de febrero. Más información: página web del teatro José María Rodero

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