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La tierra de los sueños

Arthur Conan Doyle es uno de los maestros de la novela negra. No puede entenderse la literatura detectivesca y el relato criminal moderno sin la presencia de Sherlock Holmes. Conan Doyle no fue consciente de la trascendencia del personaje que había creado hasta que un día se encontró con un autobús de escolares franceses que habían ido a Londres para ver, entre otros lugares, la casa inexistente del detective Sherlock Holmes en Baker Street. Y cuando poco después escribió en una de las novelas que el señor Holmes dejaba sus investigaciones para retirarse al campo, recibió cartas en las que varias personas se ofrecían para ayudarle al detective en su nueva vida, ofreciéndole servicios de ama de llaves, de apicultor experimentado y otros similares, para que disfrutara una estancia cómoda lejos de su ciudad habitual. Estas y otras curiosidades las cuenta el autor escocés en este libro que acaba de editar Páginas de Espuma: Mis libros. Ensayos sobre lectura y escritura.

La obra está dividida en tres partes. La primera recoge artículos sobre sus libros: cómo escribe, por qué lo hace y desde cuándo. Son páginas autobiográficas, en las que confiesa que, para él, el mejor libro que ha salido de su pluma es La compañía blanca.

"La tercera parte del libro reúne los textos que Conan Doyle escribió sobre sus lecturas. Es la más extensa y también la más interesante."

La segunda parte trata de su personaje más célebre: Sherlock Holmes. Las revelaciones que hace aquí sobre su creación y otros detalles representan algunas de las páginas más sorprendentes de esta obra. En un momento escribe decepcionado: “Yo sabía que había hecho cosas mejores en otros ámbitos literarios; en mi opinión, La compañía blanca, por ejemplo, era mejor que cien relatos de Sherlock Holmes juntos. Pero como las historias de Holmes eran tan populares, yo era cada vez más conocido como el autor de Sherlock Holmes en lugar de como el autor de La compañía blanca. Mi obra menor eclipsaba la mayor” (pág. 101). Por eso decidió matar a su personaje más famoso en la siguiente novela. Entre las cartas furibundas que recibió por ello, la más amable le insultaba de esta manera: “Es usted un animal”.

La tercera parte del libro reúne los textos que Conan Doyle escribió sobre sus lecturas. Es la más extensa y también la más interesante. Demuestra cómo un escritor se hace a través de sus lecturas. Conan Doyle se revela aquí como un hombre culto, inteligente, crítico, lector sagaz. Se atreve a seleccionar los que considera los ocho mejores relatos: “El pabellón de las dunas”, de Stevenson; “El escarabajo de oro” y “Los asesinatos de la calle Morgue”, de Allan Poe; “El Horla”, de Maupassant; “El sitio de Berlín”, de Daudet; “El socio de Tennesee”, de Bret Harte; “El hombre que pudo reinar” y “El niño de la espesura”, de Kipling.

En esta parte revela cuál fue su biblioteca: los libros que leyó y que le acompañaron durante horas mágicas a lo largo de su vida; las lecturas que le hicieron entender la realidad cotidiana, sórdida y vulgar, y le llevaron, dice, “a la tierra de los sueños”.

"Lean este libro de Conan Doyle y descubrirán un autor cuyas revelaciones sobre su vida de escritor sorprenden aún más que la perspicacia detectivesca del hombre que surgió de su imaginación: el inolvidable Sherlock Holmes."

Cuando habla de sus lecturas sobre Historia, que llenaban muchas baldas de su biblioteca, escoge entre todas ellas La historia de la decadencia y caída del imperio romano, de Edward Gibbon, que es considerado el primer historiador moderno. “Si me condenaran a pasar un año en una isla desierta y sólo se me permitiera llevar un libro, escogería éste” (pág. 144).

Algunas páginas de este capítulo constituyen la mejor defensa que puede hacerse de la lectura. Conan Doyle manifiesta que en ella está la solidez del conocimiento humano. Expone cómo la lectura ofrece el aprendizaje de las experiencias humanas de todos los tiempos. Alaba el entretenimiento que proporciona y destaca el placer de leer. Cuando escribe sobre Stevenson, habla con admiración de su escritura y concluye con estas palabras, agradecido por las múltiples aportaciones que le transmitió la lectura de sus obras: “Nadie tiene más derecho a disfrutar de cuanto solaz sea posible, después de habernos proporcionado tanto placer y aliviado nuestras penas” (pág. 276).

Lean este libro de Conan Doyle y descubrirán un autor cuyas revelaciones sobre su vida de escritor sorprenden aún más que la perspicacia detectivesca del hombre que surgió de su imaginación: el inolvidable Sherlock Holmes.

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Autor: Arthur Conan Doyle. Título: Mis libros. Ensayos sobre lectura y escritura. Editorial: Páginas de Espuma. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro