Inicio > Blogs > A favor del nordeste > Las lentejas
Las lentejas

No se habían abstenido de coronar la pieza con una frase literalmente lapidaria, sacada entre comillas de una de mis canciones: sería hermoso volver a casa. Interpretada de manera opuesta a las razones por las que la escribí cuando la escribí.

La última novela de David Trueba, ‘Tierra de campos’ (Anagrama, 2017), nos cuenta la vida de un músico, Dani Mosca, que no sabe muy bien quién es, que trata de descubrirlo contándonos y cantándonos su vida. Como todos los de su especie. En un viaje a sus orígenes, el protagonista trata de entender su propia vida, si es que eso es posible.

En la creación siempre hay muchas verdades. Está la interpretación del autor, que en muchas ocasiones no tiene muy claro por qué hace lo que hace, simplemente necesita escribir, y están las visiones sobre la obra que perciben quienes escuchan o leen. Eso convierte al autor en un ser extraño, con una identidad dividida entre lo que cree ser y lo que los demás creen que es. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para salir de esa tesitura indemne.

Al mismo tiempo, mientras el análisis de los detalles crea percepciones dispares, los temas de fondo, planteados con intencionalidad o de un modo inconsciente, tienden a movernos de una manera unívoca. Somos facilones:

Si la literatura y las canciones se dedicaran a glosar la grandeza inmortal de un buen plato de lentejas, todos iríamos a buscar las más sabrosas al final del mundo.

Quizá lo que debamos deducir público y autores de la historia tan bien contada de Dani Campos es que perderse en los detalles, en quiénes somos individualmente, es tan sólo un modo de aproximarse de un modo placentero a esos temas de fondo que sí que son relevantes y que se imponen a quien escribe y a quien interpreta: Las lentejas.