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Lepisma y la música instrumental

Lepisma y la música instrumental

Mi querencia por la música anglosajona, unida a mi casi total desconocimiento del idioma de la Pérfida Albión, hizo que jamás reparara en las letras de las canciones; eso se trasladó incluso a mis escuchas de música en castellano, cuando mi mente prestaba atención a ritmo y melodía pero pocas veces al mensaje letrístico de la pieza. Lo más común era que discerniera únicamente palabras al azar, y a veces equivocándome, como cuando, en «Bienvenidos», de Miguel Ríos, en vez de Bienvenidos al concierto, / gracias por estar aquí. / Vuestro impulso nos hará seres eléctricos yo entendía Bienvenidos al concierto, / gracias por estar aquí. / Vuestro impulso nos hará ser ese ejérsito [sic].

Si será esto así que, cuando empecé a salir con Maribel —dieciséis años teníamos por entonces— y ella quiso dejar las cosas claras desde un principio, esto fue lo que aconteció:

—Mira, ya tenemos una edad, y esta vez quiero hacer las cosas bien. Eres el segundo chico con el que salgo y quiero que tengamos una canción. Con mi ex nunca la tuve, y es una de esas decisiones que se han de tomar por consenso.

—¿Qué te parece «Waiting for a girl li…»?

—No —me interrumpió—, esto lo lo elijo yo.

—Ah, vale.

—Dame unos días para conocerte más, cari.

Unos días después, cuando Maribel trajo el decálogo sobre el que se debería sustentar nuestra relación, el punto 8 era el dedicado a nuestra canción

—Es de Paquita la del Barrio —y me la puso en el walkman. Yo asentí, como aprobando la elección pero sin atender a la letra. Sólo cuando poco después (al día siguiente) Maribel me dejó por el que sería el futuro kiosquero del barrio, entendí lo que la cantante mexicana expresaba en los versos de «Rata de dos patas»:

Rata inmunda,

animal rastrero,

escoria de la vida,

adefesio mal hecho,

infrahumano,

espectro del infierno,

maldita sabandija,

cuánto daño me has hecho.

Alimaña,

culebra ponzoñosa,

desecho de la vida,

te odio y te desprecio.

Rata de dos patas,

te estoy hablando a ti,

porque un bicho rastrero,

aun siendo el más maldito,

comparado contigo

se queda muy chiquito.

Maldita sanguijuela,

maldita cucaracha,

que infectas donde picas,

que hieres y que matas.

Alimaña,

culebra ponzoñosa,

desecho de la vida,

te odio y te desprecio.

Rata de dos patas,

te estoy hablando a ti,

porque un bicho rastrero,

aun siendo el más maldito,

comparado contigo

se queda muy chiquito.

¿Me estás oyendo, inútil,

hiena del infierno?

Cuánto te odio y te desprecio,

maldita sanguijuela,

maldita cucaracha,

que infectas donde picas,

que hieres y que matas.

Alimaña,

culebra ponzoñosa,

desecho de la vida,

te odio y te desprecio.

Rata de dos patas,

te estoy hablando a ti,

porque un bicho rastrero,

aun siendo el más maldito,

comparado contigo

se queda muy chiquito. 

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