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Libertad de prensa amenazada

Libertad de prensa amenazada

Las cosas no pueden ir peor para aquellos que en México, al decir lo que piensan, critican al presidente y sus políticas populistas. Si no es desde su púlpito mañanero —en el que solo se mira al espejo y se dice lo chingón que es todo desde que llegó al poder— el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador utiliza sus instituciones para tratar de intimidar a la prensa que considera “enemiga”. El último round lo protagonizó la revista Nexos, a la que se le han cerrado todas las puertas de la publicidad gubernamental durante dos años y se le ha aplicado una multa de casi un millón de pesos, supuestamente por haber obtenido con documentos falsos un contrato publicitario por el que recibió 74 mil pesos (nótese la desproporción). Esta vez se ha utilizado a la Secretaría de la Función Pública, dependencia con atribuciones de contraloría integrada en el denominado gabinete legal del presidente, cuya titular, una señora llamada Irma Eréndira Sandoval, se regodeó en las redes sociales del gancho al hígado recibido por la publicación, fundada hace 42 años por un puñado de intelectuales encabezados por el historiador Héctor Aguilar Camín —a quien en su día se criticó por su cercanía con el poder en la época en que era presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)— y entre cuyos colaboradores han figurado autores como Adolfo Gilly, Enrique Florescano, Soledad Loaeza, Juan Villoro, Guillermo Fadanelli o Xavier Velasco. Pero la enemistad con AMLO viene de cerca, ya que Aguilar Camín formó parte de los firmantes de una carta publicada en julio pasado en la que se pronunciaban a favor de construir una alianza ciudadana que, junto con la oposición, construyera un bloque para asegurar que la Cámara de Diputados recobra el papel de contrapeso a la figura presidencial. Y AMLO, claro, respondió entonces (“Dan pena ajena”, dijo) y responde ahora. Desde Nexos dicen que en su día cumplieron con la ley, que van a defenderse en los juzgados, y que el veto, que estigmatiza a la revista ante otros posibles anunciantes, responde a una decisión unilateral, desproporcionada, caprichosa, porque la anima una visible hostilidad política, ciertamente manifiesta en los innecesarios tuits de la funcionaria Sandoval en los que enseña el cobre. Pero lo más preocupante es el cada vez más apestoso clima de acoso que están viviendo en México los medios de comunicación que se muestran críticos con las acciones del actual gobierno y que sencillamente representan la pluralidad de opiniones que existe en todo país democrático, aunque esas opiniones jodan mucho a quienes ostentan el poder, porque en última instancia eso es lo que significa la libertad de expresión.

EDUCAL EN ESTADO EXTINCIÓN

"Las cosas no pueden ir peor para aquellos que en México, al decir lo que piensan, critican al presidente y sus políticas populistas"

Por no apoyar la cultura, en México al Estado ni siquiera le preocupa que sus propias instituciones se vayan a pique. Todo flota al garete de su suerte, mala suerte en estos tiempos de pandemia. Le sucede a la red paraestatal de librerías Educal, cadena que cuenta con decenas de establecimientos en todo el país que cumplen una valiosa labor de difusión editorial, los cuales se encuentran en “grave peligro” si no hay una decidida inyección económica por parte de la Secretaría de Cultura, según alertó Paco Taibo II, quien es su responsable de facto como parte del proceso de fusión comenzado a principios de la actual administración con el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Dirección General de Publicaciones (DGP). Por el momento, han logrado sobrevivir gracias a un financiamiento limosnero por parte de las secretarías de Hacienda y Cultura solo para cumplir con los compromisos laborales. Pero el recorte del 75 por ciento de su presupuesto, instrumentado por el gobierno, ha hecho que tanto Taibo II como Fritz Glockner, director de Educal, estén haciendo malabarismos para mantener vivas las librerías y todo el aparato del FCE, buscando apoyos en otras instituciones, como los gobiernos locales, que han comprado libros, además de que las librerías virtuales y las ventas de mostrador instrumentadas han permitido un mínimo respiro. Pero se están ahogando, y como reconoció Taibo II, los tiempos son “muy jodidos”, porque hay que destinar la mayor cantidad del dinero federal a la salud, por un lado, y a una así llamada “reconstrucción nacional” bajo la lógica de “primero los pobres”. Sin embargo, me parece que ese “primero los pobres” se está convirtiendo en “primero todos pobres”, porque el dinero no llega ni para el desayuno y el grueso de la población mexicana se está quedando en la miseria, además de que la política sanitaria ya alcanza niveles catastróficos con más de 65 mil muertos. Por lo pronto, Taibo II se consuela dando patadas de ahogado, y promueve una “venta nocturna” de libros en 23 librerías de la red, la cual tendrá lugar el jueves 3 de septiembre, de las 11 a las 23 horas, con posibilidad de extenderse al viernes y el sábado, según la respuesta del público. En ella participarán 45 editoriales y distribuidoras con descuentos del 30 al 80 por ciento, y celebrarán charlas, mesas redondas, comentarios y recomendaciones de autores en plataformas digitales y redes sociales para animar el cotarro. Pero eso solo tapa el sol con un dedo.

LOS AUTÉNTICOS CONQUISTADORES

"La astucia de Hernán Cortés fue saber aprovechar el odio y el terror que los mexicas inspiraban entre los distintos pueblos del Anáhuac para crear una alianza"

Por fin se admite, desde la historiografía más avanzada y rigurosa, el hecho que tanto se ha disimulado para arrojar una necedad que nada tuvo que ver con los hechos que todos los mexicanos sabíamos desde que pasábamos de segundo año de secundaria: que la caída de Tenochtitlán, capital del imperio azteca, no fue obra exclusiva de los malvadísimos españoles de la época, a cuyos descendientes, en un acto de pura estupidez, se les ha llegado a pedir que se disculpen por la barbarie ocasionada. De acuerdo con el historiador Enrique Semo (1930), una de las figuras indiscutibles de la historiografía mexicana, la destrucción del imperio azteca —como ocurrió en su tiempo con las caídas de los imperios teotihuacano, tolteca y tepaneca— “fue un fenómeno interno de la historia de los pueblos originarios” que vivían en lo que ahora es México, aunque los que la produjeron no sabían, ni podían saber, “que el desenlace final les sería profundamente adverso, porque llevaría al poder a un imperio europeo que los reduciría a todos a una condición de súbditos inferiores de un sistema colonial”. El autor de México: un pueblo en la historia, obra capital en siete tomos sobre el devenir mexicano, lo dejó claro en su conferencia La Conquista de México y la división de los pueblos indígenas, en la cual relató que la astucia de Hernán Cortés fue saber aprovechar el odio y el terror que los mexicas inspiraban entre los distintos pueblos del Anáhuac para crear una alianza, en la cual el peso principal de las batallas recayó en los indígenas tlaxcaltelcas, acolhuas, cholultecas, totonacos y otros que pelearon bajo la direccion de sus propios jefes, a veces incluso sin la presencia de los españoles. Según el maestro Semo, en el mundo mesoamericano “nunca hubo una nación, un Estado, un patriotismo o un ejército que pudiéramos llamar indígena. Una de las principales causas de la derrota de los pueblos originarios a manos de los españoles fue la extrema división, la constante beligerancia que entre ellos reinaba y que permitió a la tropa de Cortés aplicar el viejo lema del colonialismo mundial: “Divide y vencerás”.
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