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Los «emancipadores» quedaron del lado de los imperialistas

Los «emancipadores» quedaron del lado de los imperialistas

“Existe un izquierdismo residual, melancólico y falaz, que imaginó a Putin como la reencarnación de sus fantasías revolucionarias —escribió Jorge Sigal en Twitter mientras las tropas rusas ingresaban a sangre y fuego en Ucrania—. ¡Despierten, no vuelvan a ser cómplices de otro genocidio; no esperen a que se desclasifiquen los archivos para descubrir los crímenes!”. Mucho antes de ser escritor, editor y periodista, y un activo intelectual del Club Político Argentino, Sigal viajó clandestinamente a Moscú y estudió en la escuela Konsomol para militantes y fue más tarde un dirigente relevante del Partido Comunista; luego rompió con ese dogma, publicó un libro fundamental y doloroso —El día que maté a mi padre— y se volvió un estudioso de las creencias ciegas y de las taras progres. Su tuit del último jueves tenía por destinataria una comunidad dominada hoy por el kirchnerismo —allí anidan también ex camaradas suyos vueltos milagrosamente peronistas—, pero también por tribus nómades de “almas bellas”. Un territorio discursivo y un tanto inarticulado que sin embargo tiene mucha pregnancia en el mundo del espectáculo, la cultura, los medios, las aulas y las cátedras, los barrios cool de Buenos Aires y otros reductos de hippies con OSDE y revolucionarios de café. A esa vasta grey, irreflexiva y puerilmente antioccidental, pretende siempre representar —aunque con irregular suerte— la arquitecta egipcia: con sus múltiples internas y matices, se trata de un colectivo gaseoso y de un “sujeto histórico” sin capacidad efectiva para hacer historia, pero resulta estratégico para la “batalla cultural” y decisivo para el blindaje del poder. Se autopercibe al mismo tiempo de izquierda, antimperialista, feminista, no binario, diverso, ecologista, moderno, pacifista, compasivo y solidario: está atravesado por banderas opuestas como los violentos ideales setentistas y la corrección política, y presume continuamente de encarnar el Bien. Miró para otro lado, no obstante, cuando los Kirchner corrompían con dinero y partidismo los organismos de derechos humanos y mientras las dictaduras del palo cometían delitos de lesa humanidad. Y aspiró, más o menos secretamente, a que Xi fuera un nuevo Mao y Putin, un improbable Lenin redivivo. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, proclamó tácitamente, y es así como celebraba una y otra vez el crepúsculo de la “democracia liberal”, obviando la prosperidad igualitaria que alcanzaron las naciones desarrolladas. Justo en esas naciones, y no en otras, es donde avanzan en serio las reformas pedidas por los políticamente correctos. Las autocracias no alientan ni toleran los “nuevos derechos” ni las ideas de vanguardia, ni son porosas a los grandes reclamos de los individuos y las minorías; pregunten, si no me creen, en los alrededores del Kremlin, o en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. Nacionalismo y diversidad son conceptos antagónicos, y sin reconciliación posible. Donde reina un partido único, no hay espacio para divergencias políticas, identitarias, lingüísticas, sexuales ni sociales. El nacionalismo despótico es un veneno global creciente, y la corrección política, que a veces comete la insensatez de transformarse en una nueva y patética Inquisición, actúa paradójicamente como un inesperado antídoto. Son dos trenes emergentes que corren por la misma vía y en sentido contrario, y que acuden presurosos a una colisión espeluznante. No ha nacido todavía una autocracia que articule como ideología propia la diversidad militada, flor de suma delicadeza que solo crece en el jardín libre de las “decadentes” democracias representativas. Como sea, todos saben quién es y el modo en que piensa el monarca de Moscú. Es un retrógrado y su proyecto consiste no solo en anexar territorios ajenos sino en defender los valores del “tradicionalismo” (sic) frente a la “degradación moral” de Occidente. Los progres argentos, contra toda evidencia, mantuvieron igualmente su admiración por el zar, y es por eso que no pusieron el grito en el cielo cuando Cristina Kirchner relativizó en 2014 la gravedad de que se hubiera merendado la península de Crimea. Y por eso también toleraron que Alberto Fernández se arrodillase ante su trono: “Haberle ofrecido al autócrata Putin ser la puerta de entrada de Rusia a nuestro continente será recordada como una de las peores defecciones de la política exterior argentina —escribió a continuación Sigal—. La frivolidad en momentos bisagra de la Historia, tarde o temprano se paga”.

"Resulta entonces, para sintetizar, que los progres defendían a los reaccionarios, los demócratas a los autócratas, los pacifistas a los halcones de la guerra, los antimperialistas al imperio"

Hemos coqueteado con el violador mientras nos rasgábamos las vestiduras por las violaciones, hasta que el psicópata entró en acción y nos dejó mudos. Cuando comienzan los tiros y las masacres, las fantasías se hacen añicos. En una vuelta de tuerca espectacular, resulta entonces que la izquierda defendía a la derecha. Que los “emancipadores” quedaron del lado de los países poderosos y expansionistas, y en contra de los pequeños que se resisten a ser colonia. Los orgullosos soberanistas del kirchnerismo —los mismos que ejecutaron la pérdida de nuestra soberanía energética— apoyan a una república imperial que niega con balas y bayonetas la independencia de su vecino. Resulta entonces, para sintetizar, que los progres defendían a los reaccionarios, los demócratas a los autócratas, los pacifistas a los halcones de la guerra, los antimperialistas al imperio, y “les feministes” a uno de los regímenes más misóginos y homófobos del planeta.

"Rusia operó en Europa alentando a partidos antisistema de izquierda y de ultraderecha; no le interesaban, como se ve, las ideologías sino hundir el centro, es decir: la mismísima democracia"

Admitamos, nobleza obliga, que los progres nacionales y populares no están solos en estas lúgubres bobadas. Rusia operó en Europa alentando a partidos antisistema de izquierda y de ultraderecha; no le interesaban, como se ve, las ideologías sino hundir el centro, es decir: la mismísima democracia. Que suele ser fiel al capitalismo, como señaló Felipe González, aunque éste no le responda con la misma lealtad, puesto que muchas veces se transforma en mafioso y acompaña tiranías: fascismo de mercado, como le dicen. Moscú también financió toda una corriente de opinión internacional a la que se sumaron alegremente profetas de cuarta ansiosos por vender humo encuadernado y a buen precio. Anunciaban la “buena nueva”: el sistema democrático está agotado. La alternativa quedaba siempre difusa, pero la ofrecen ahora por contraste el PC chino y el zarismo ruso, que el jueves lanzó una guerra colonialista y consiguió de ciertos estadistas y bocones no un repudio, sino un atronador silencio. O, en todo caso, algo así como una nueva “teoría de los dos demonios”, igualando las culpas del matón del recreo con las del alumno vapuleado. No se trata de una invasión sangrienta, dicen los camaradas, sino de un conflicto de partes. Como si durante la dictadura de Videla, mientras el Estado terrorista cazaba y asesinaba, otros países igualaran y llamaran al “diálogo y la reconciliación de los dos bandos en pugna”. Aquí el progresismo que se ilusionó con Putin recita con regocijo toda la liturgia nacionalista. El nacionalismo, como el whisky, en pequeñas dosis es reconfortante; en grandes, te convierte en un adicto peligroso con delirium tremens. Suele ser un camino de ida, que trabaja el “orgullo nacional” e industrializa los resentimientos colectivos, que tiene la patria siempre en la punta de la lengua y el gatillo en la yema de los dedos, y que al final produce catástrofes. Sobre todo, cuando la gestión no da buenos resultados y hay que perpetuarse mediante un “acto heroico”. Hace hoy 40 años exactos, Galtieri tuvo una de esas ocurrencias.

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Artículo publicado en el diario La Nación de Buenos Aires

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Pepehillo
Pepehillo
11 meses hace

Putin no es un nacionalista al uso. Su ideología, que la tiene, es difícilmente catalogable para los occidentales (aquejados de un simplismo y una superioridad pavorosas)
Putin es más bien un imperialista, de un imperio euroasiático dirigido por una Rusia policéntrica, no sólo eslava, sino también oriental y musulmana. La Rusia en la que él cree es bastante más diversa que cualquier democracia occidental, así que guardémonos la etiqueta de nacionalista, porque es bastante más que eso. No estoy diciendo que Putin sea mejor que la democracia occidental, digo que los analistas occidentales no se enteran de nada cuando le llaman fascista, nacionalista o comunista, porque tiene cosas de los tres, sin ser ninguno. Ésta es una página de literatura y libros. Alguien debería saber quién es Mijaíl Lermotov, el poeta favorito de Putin. Alguien debería leer a Alexander Dugin, ideólogo de referencia de Putin, para saber de qué va todo esto, al menos en la teoría política, antes de ponerse a escribir sobre Putin. No lo digo por Jorge Fernández, sino por muchos otros. Por cierto, que Putin sea un déspota, que lo es, no significa que las democracias occidentales sean oasis de libertad. Que Rusia sea un pozo de corrupción no convierte a Occidente en ejemplar por efecto inverso.
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Diego
Diego
11 meses hace
Responder a  Pepehillo

Concuerdo en parte con lo que menciona, respecto a la ideología de Putin, la historia etc…… Ahora bien vamos a la práctica. Se sabe del sacrificio de sangre de occidente. Propio y al que han sometido a miles y miles de civiles en varios conflictos de Asia, Centro America y Medio Oriente. Pero que tipo de Imperio sería el de Putin? Muy diferente al regimen de Stalin? Un imperio que masacró a sus propios compatriotas de a millones . Que clase de Imperio seria ese? La URSS y China tienen el oscuro registro de eliminar a SUS propios compatriotas, artistas, intelectuales, opositores, filósofos. Un Imperio que amenaza con guerra nuclear sabiendo de las represalias de Occidente? Aún contra su propia gente. Putin está con su cabeza en el siglo XIX y muchas repúblicas y nuevas generaciones (no en vano, las ansias separatistas) apuntan a otro horizonte. Se que el esta preocupado por la DESCOMUNIZACION ( hay material del Putin en persona hablando al respecto). Pero los cambios vienen. Cuando algo no convence, no seduce, no funciona. Cuando se entran en contradicciones y falta de resultados, todo empieza a caer . La Fed. Rusa tiene 20 Millones de km2 pero el PBI de Italia (que toda entra en la Pcia. De Bs.As). Es potencia militar y hoy con eso no alcanza. Deberá reinventarse o caerá igual que en el 91.

Pepehillo
Pepehillo
11 meses hace
Responder a  Diego

Hasta ahora no conocíamos bien a Putin. Sabíamos que añora la URSS (como muchos rusos), pero no que pensaba resucitarla por las armas. No es que quiera restaurarla tal cual, porque no es un marxista, pero sí quiere que su país recupere un rango de superpotencia y un círculo de satélites eurasiáticos parecido al antiguo pacto de Varsovia, e incluso mayor. Los occidentales tenemos el esquema derecha-izquierda muy metido en la cabeza; nos parece que fascistas y comunistas son enemigos naturales, pero en Rusia el nacionalismo panruso y el comunismo soviético se identifican. Simplemente no existe la dicotomía derecha-izquierda. De hecho, Putin ha aprobado una ley de memoria histórica que prohíbe cualquier historiografía que señale los crímenes del estalinismo, lo cual es llegar mucho más allá de los últimos años de la URSS. Con eso, ya asomaba la patita.

Putin no va a caer si no es por un movimiento interno, porque la invasión de Rusia por Occidente no la veo. La oposición a Putin, si oposición se puede llamar, es el PCFR, que también quiere restaurar la URSS. También está el chiflado de Zhirinovsky y los naz-bol (una mezcla de nazis y bolcheviques muy rusa). Todos aplauden la guerra ucraniana con las orejas. La oposición real, Navalny y compañía, está desorganizada y no es muy popular, porque tiene una imagen de quinta columna occidental (y con razón) que les quita apoyos. La situación no pinta bien.

Juano Ruibal
Juano Ruibal
11 meses hace

Dale Fernandez Díaz, media pila. ¿cuánto recordás de Macri en persona haciéndole chistes futboleros a Putin? ¿querés decir que ese presidente no era tan estratégico? Lamentable

Miguel P
Miguel P
11 meses hace
Responder a  Juano Ruibal

Sepa disculpar, ¿pero que tendrá que ver el culo con la cooperativa? Es cierto que Macri estuvo haciendo chistes futboleros, pero no le sobó el lomo una semana antes que invadiera un país. Y tampoco se abstuvo de condenarlo después que lo hiciera.
Que la ideología no le niegue el uso de la razón Juanito.

Elmer
Elmer
11 meses hace
Responder a  Miguel P

Desde 2014 hay guerra entre Ucrania y Rusia.

Juan Eugenio
Juan Eugenio
11 meses hace
Responder a  Juano Ruibal

Temo que confundes gordura con hinchazón, a la usanza clásica argentina.

Beatriz Varela
Beatriz Varela
11 meses hace

Nunca mejor caracterizada la progresia argentina. Lamentable el rol que encarnaron y pretendieron vender como la única posibilidad de hacer política, a los ciudadanos. Los pregres fueron tan ilusos que hasta ellos se creyeron el disfraz que vistieron y que solo les sirvió para amordazar las mentiras que se inventaron y les inventaron y ordenaron esparcir envenenando y enviando a la muerte a miles de jóvenes que los siguieron en esa cruzada inútil que aún hoy sigue operando a favor de los autócratas que no creen el la democracia ni en los valores republicanos. Están a tal punto extraviados en su propia farsa que como bien lo dice JFD han quedado a contramano de la historia como, si lo pensamos bien, siempre han estado.

Gustavo
Gustavo
11 meses hace

Fernandez Díaz , el mejor argentino vivo.

Gonzalo Casanova
Gonzalo Casanova
5 meses hace

¡No a los atentados terroristas!, ¡contra quién sea! No existe jusitificación. No conoc´´ia a Dugin, ¡ay!, pero estos días he hecho un esfuerzo por vía rápida para informarme un poco en Internet. Y con el atrevimiento que otorga la ignorancia me lanzo a unas impresiones, no extemporáneas. Ante todo, tras leer acerca de su pensamiento me hallo en estado de shock pre-traumático, porque preveo que el auténtico trauma arribará cuando haya estudiado con detenimiento sus textos. Pertenezco a ese grupo que pensaba que tras la caída de la URSS Rusia, y quizás todo el planeta, caería en la órbita de la democracia liberal, vamos, que esto era el Fin de La Historia (F. Fukuyama): el triunfo de Hegel sobre Marx, o mejor, el de Adam Smith. Que sólo quedaba en pie en el cuadrilátero, tras el fin de la Guerra Fría, la ideología/cosmovisión/teo´ria económica liberal. ¡Ay mísero de mí, ay infelice!, estaba soñando como Segismundo.
Dugin está vinculado a varios grupos europeos de ultraderecha, porque su ideario va por ahi. Pero él añade una llamada a la Cristiandad Ortodoxa, en su forma de Viejos Creyentes, quienes rechazaron las reformas del s. XVII. Nuestro filósofo encuentra aquí un venero de ritos ancestrales, incardinados en creencias y hábitos del pueblo ruso, incluso, sí, paganos. Todo ello muy nacionalista, muy étnico, muy ruso. Además mete en su ensalada dialéctica esoterismo, ocultismo, misticismo, New Age (al principio supuse que esto era un grupo de rock duro) …; y así cocina su Modelo de pensamiento, opuesto al ilustrado occidental, en su Cuarta Teoría Política. La cabeza me da vueltas, y no por el alcohol.
He oído en ocasiones referencias a una tercera vía, que superara la dicotomía Capitalismo vs. Comunismo, sin entenderlo bien. Pero Dugin ya está en la cuarta, p`orque la tercera sería el fascismo. Esta cuarta subsumiría y trascendería, muy hegelianamente, las anteriores: una receta mejorada según él, pero yo no me animo a probarla, por muy sabroso que sea el aliño. Y sospecho que carece de este último. Ahora voy con alguna de sus perlas.
*Nuestro hombre tiene como objetivo la Gran Rusia, ortodoxa e imperial, cuya influencia se extendería desde Dublín hasta Vladivostok. Quizás lo primero es por la cerveza Guinness, o la música de Enya; esta última me encanta, la primera no tanto. El gran enemigo de ese proyecto imperial, inspirado por los zares y por Stalin (sic) es el Atalantismo, dirigido por EE.UU., que es el Imperio del Mal; vaya, ¡con Reagan hemos topado! EE.UU. controla (y degrada) gran parte del planeta, con su red de espías y agentes de la Quinta Columna (ya estamos de lleno en la teoría conspirativa), y con la globalización. Hay que suponer que EE.UU. quiere pervertirnos con McDonald’s, Kentucky Fried Chicken, tejanos, hot dogs, películas de superhéroes de Marvel, y mantequilla de cacahuete (esto sí que no me gusta).
Frente a esta avalancha de decadencia del Oeste la Gran Rusia cristiana, tradicional y de valores familiares ¡tiene que defenderse! Lo normal es un ataque preventivo, como el de Hitler en Polonia: en ambos casos se trata de salvaguardar la Patria; por ende una las inspiraciones de nuestro pensador es ¡la Ahnenerbe de la SS! Imagino que eso es la operación especial en Ucrania; y me temo que Dugin, con su Eurasianismo, promoverá otras «intervenciones».
Nuestro autor no encuentra objeciones éticas para todo estos «procedimientos», porque asevera que la democracia representativa, el individualismo y los Derechos Humanos son valores occidentales, no universales; ¡Kant se levantaría de su tumba! Desde luego no se puede ser más anti-Ilustración, y ésta es la base intelectual y moral de nuestra civilización. ¡Peligro total!
Huelo aquí el Lebensraum de Herr Adolf, que conlleva expansionismo (de la raza elegida, Menschen: no sé la palabra en ruso) y sometimiento (de las descartadas, Untermenschen), a pesar de que con Siberia Rusia tiene mucho «Raum». Pues sí, ¡máximo peligro!

Gonzalo Casanova
Gonzalo Casanova
5 meses hace

*Sigamos con las perlas de Dugin … Según nuestro amigo el liberalismo es una muestra de Titanismo, i.e. de hybris helénica, que es la forma anti´-ideal; frente ella, la ideal, el Cielo. Éste, evidentemente, sería el Eurasianismo, su doctrina sobre la civilización rusa; ¿predicción asimismo?, ¡cielos!, ojalá no. La conclusión es que tendré que releerme El Origen de la Tragedia del bigotazos (ni Hitler ni Gable), porque está claro que no capté el significado de la soberbia griega, como raíz de la tragedia. Dugin es desde luego f´értil en el espinoso territorio de la metafísica, y consigue transplantarla en la geopolítica, ¡hum!
*A mí su Eurasianismo, como modelo te´órico alternativo y subsumidor, me sigue pareciendo puro y simple (y peligroso) nacionalismo. Sé que analistas yanquis han percibido (yo también) un paralelismo con su Destino Manifiesto, pero a la rusa. Aquél se refería a los blancos americano, quienes deberían ocupar México, y quién sabe qu´é más. El caso es que los ancestros de John Wayne tenían la «misión» de colonizar, y con ello civilizar todo el norte de ese Continente.
Por supuesto la idea está conectada con La Carga del Hombre Blanco; sólo que Kipling se refería al deber (moral) del Imperio británico para con los pueblos atrasados, empezando por la India: ahí tenemos Kim y El Hombre que pudo reinar …, que nos invita a volver a ver la excelente cinta de Huston.
Recomiendo la muy jugosa viñeta de Victor Gilam, de 1.989, porque … cada vez se me presenta como menos anticuada.
Desde luego El Hombre Blanco es aquí la raza anglosajona. Lamentablemente m´ás tarde llegó El Destino Manifiesto de la raza germánica, ya saben. Y en estos días nuestro pensador propone, exige, el del pueblo ruso: otra vez con lo de expandir una «superior» cultura/religión/etnia/lengua, en este caso por los países eslavos, las repúblicas centroasiáticas, ¡ah!, y no nos olvidemos de un puerto en el Índico, para rematar la tarea civilizadora. ¡Bravo!, ¡torero!
Así que tenemos que volver con Herr Adolf y sus alemanes como Menschen, o mejor Übermenschen, y todos los demás, Vd. y yo y todos nuestros primos, Untermenschen. Lo mismo para Dugin pues, con sus compatriotas esta vez, y para Vd. y yo y todos nuestros tíos, ya sabemos …, ¡vaya plan!
Pero claro China puede empezar con la misma cantinela, y apelar a su rica, ancestral y superlativa cultura; así que ésta tiene el Derecho (Fuerza) a ensancharse, como ya intentó en el pasado, hacia Corea, Indochina, ¡Japón!, Siberia y Centroasia. En estos dos últimos se hallan sus primos amarillos, de lenguas túrquicas, así que nada más natural; problema: allí colisionará con Otro Destino Manifiesto. Menudo panorama para el globo, ¡letal!
Este escenario me retrotrae, otra vez, al siglo XIX y a El Gran Juego entre el zar y la reina Victoria, que preocupaba también a Errol Flynn; era la posibilidad de que cipayos y cosacos acabarán enfrentándose, ¡en Afganistán!
Pues sí, Dugin se me presenta a veces como decimonónico, con un punto de vista al estilo de Kipling; se trataría de interes encontrados de naciones/imperios. Los españoles (Felipe II) contra los franceses, hasta que para nuestra desventura apareció Luis XIV; franceses vs. ingleses; otomanos contra austríacos; ingleses batallando contra rusos, ¡en Crimea!; el Reich contra Britannia …, y así «ad infinitum», en una rueda budista imparable. Penoso, y tra´gico. Es que la geopolítica de nuestro filósofo me parece, diciéndolo finamente, periclitada; pero si Putin le sigue nos puede meter en un buen follón.
*¿Qué ha hecho Europa? Pues hemos decidido dejar de matarnos. Estoy convencido que la Unión Europea tiene su fuente en la Paz entre Alemania y Francia (Mercado Común), quienes clamaron ¡ya vale!; y después de ellos todo vino rodado. Bueno, y más recientemente ha ayudado el que, por todas las indicaciones, los ex-satélites de la URSS estaban hartitos de ésta, del marxismo-leninismo y de los rusos; creo que esto no incluye el vodka … Pues este modelo político/económico/ético, junto con la Ilustración siempre, ofrezco a Putin y Dugin, como alternativa; aunque dudo que me hagan caso, ¡pobre de mí!, y del planeta.
Por cierto sigo confiando en que, en última instancia, India se alinearía con nosotros, porque China es su enemigo natural; y los mismo Pakistán; sí, es compleja la geopolítica.
*Esto sí que me descacharrra de nuestro autor … Está convencido de que Chikatilo, el asesino en serie, es en verdad un místico, y que simplemente sigue los ritos dionisíacos (tendré que volver otra vez con Nietzsche); i.e. interpreta el caso desde la metafísica (?). No tengo comentarios, o mejor, se los dejo a Anthony Hopkins (magnífico intérprete), que de esto, y de Chianti, sabrá mucho más que yo. Añadir, sí, que el rechazo de lo apolíneo es muy revelador, y me acongoja.
*Dugin asevera que ha construido su Doctrina a partir del Dasein de Heidegger. Sinceramente, no sé como se puede extraer un credo político/social a partir de Ser y Tiempo, un texto de pura especulación metafísica. Confieso que no lo entendí del todo cuando lo leí de joven, pero me consuelo conque pocos lo han logrado. En fin, habrá que examinar lo realizado por Dugin.

Gonzalo Casanova
Gonzalo Casanova
5 meses hace

*Las siguientes perlas de nuestro escritor son más bien diamantes, en bruto; sí, porque son muy brutas, tanto que con ellas me temo que entraré ya en el shock post-trauma, con necesidad de fuerte tratamiento psicológico.
Así, en una conferencia, largó que hay que prohibir Internet, porque no trae nada bueno. Eso que trae habremos de suponer que es la Modernidad, toda esa caterva de ideas deletéreas del Poniente, i.e. las desviaciones sexuales de todo cariz y matiz, y materialismo, y agnosticismo, y hedonismo, y anti-familia, y anti-tradición, y …¡sabe dios qué! ¡Fuera con ello! Porque es la peor de las contaminaciones, la espiritual.
Lo que me reconforta es que con esta propuesta Dugin perderá a toda la juventud, absolutamente toda.
*En otra conferencia afirmó que la f´ísica y la química son ciencias demoníacas, impuestas por Occidente, contrarias a la sana cultura/religión rusas. Bueno, esto sí que es destilada anti-Ilustración, porque yo concibo ésta no sólo como ideario socio-político, sino también científico, esto es, Newton como trasfondo esencial. Pero Sr. Dugin, para que triunfe el Eurasianismo y se cumpla el Destino Manifiesto (para Vd. y Putin) de la Santa Rusia es preciso contar con el armamento más sofisticado posible; sin misiles, cohetes, lanzagranadas, aviones invisibles, satélites espía, drones de todo tipo, vehículos no tripulados etc. su país no podrá vencer a su Imperio del Mal, ni siquiera a Ucrania. Y está claro que sin física ni química + matemáticas, y la tecnología asociada, no hay nada de eso; Vd. verá.
Esto sí que es un dislate.
*Nuestra próxima etapa, la definitiva casi, nos lleva a la Alejandría pagana, lugar plagado de científicos, y de visionarios religiosos, como nos lo mostró estupendamente Amenábar. Pues sí, en ella el modelo mítico-religioso (cristianismo) consiguió desplazar al modelo racional-filosófico (helenismo); un hecho de enorme transcencendencia histórica, porque esa ciudad tenía todas las papeletas para haber iniciado la revolución científica (influencia de Arquímedes p.e.), pero hubo que esperar hasta Galileo, lástima: hasta el XVII no nos tocó la lotería.
¿Podría suceder algo análogo?, es decir, que el modelo mítico (Cristiandad Ortdoxa rusa) desbancara al cient´ifico; he ahí la madre del cordero, la madre de todas las batallas intelectuales de la actualidad. En mi opinión, no, ni siquiera en la Madre Rusia. Vivimos de y en la ciencia-tecnología: ordenadores personales, PDA, ipod, ipad, iPhone, teléfonos inteligentes, televisión inteligente (¿los espectadores lo somos?), Internet …, ¡yo qué sé!, porque efectivamente sé poco de todos estos artilugios. Y todo ese conglomerado técnico genera asimismo una cosmovisión, una manera de percibir la sociedad, a la que imparte un significado, sí. Y aquélla es incompatible con la religión tradicional, ocultista, mística y neopagana de Dugin; quizás con una religión más intimista, de introspección y no de ritualismos, quizás …, pero asimismo difícil. En fin, que no veo en el futuro al personal quemando la biblioteca de Alejandría (¿quién lo hizo?), porque nuestro estilo de vida se desvanecería como polvo en las arenas del desierto, y del tiempo., ¡uf! Tampoco imagino a nuestros jóvenes deseando retroceder a una época pre´-indutrial, ni viviendo en un poblado Amish como Harrison Ford.
Una religión dogmática, de expansión y dominación, combativa, que busca conversiones masivas y encarcela herejes, ¡hum! no me pega hoy; estoy hablando de Occidente evidentemente. Pero nosotros poseemos las armas más avanzadas, para imponernos, ¡al menos de momento!, porque ya veremos China con la Internet cuántica … No hay que ignorar aquí las novelas de David Ignatius.
*Partido Nacional Bolchevique: pues esto me resulta un oxímoron. En mis lejanos tiempos universitarios recuerdo bien que se aseveraba que el marxismo-leninismo era Internacional, y el sujeto de la Historia era para ellos el proletariado. Renegaban por lo tanto de las maléficas guerras nacionales, en las que dos pirámides chocan, por abajo claro, y los que estiran la pata son las clases bajas, mientras que las altas (en la pirámide) se siguen forrando, vendiendo armamento. Ahora Dugin y Putin se apuntan a que el motor de la Historia es la patria (rusa), así que han pasado de lo universal a lo particular, y ya sabemos a qué conduce tal punto de vista.
*Ciertamente Dugin tiene pinta de pope, de monje ortodoxo, con esas barbas; de ahí lo de Rasputín de Putin (casi rima). Es que esto tiene las trazas de una vuelta al siglo XIX, el de los nacionalismos, el de Kitchener y Gordon El Chino; o incluso antes, con su religión de los Viejos Ritualistas. Sí, está buscando el Alma (tradicional) rusa, y por ello me vienen a la memoria Tolstoi y Dostoyevski, mis favoritos de juventud. En mi (no precisa) memoria hallo en éstos retazos de mesianismo, del papel relevante reservado a Rusia en la Historia Universal; la noción de que Rusia, nación nueva y de sangre (e ideas) joven, podía y debía marcar un hito en la vieja Europa occidental, decadente, sin energía. En el siglo XIX era comprensible, hasta saludable, pero en el XXI es intragable; de todas maneras, gran literatura.
Lo malo es que probablemente los alemanes del XIX transitaban por senderos intelectuales paralelos, i.e. sustituir a los lacios europeos del sur, indolentes, sin alma, afectos sólo al placer de los sentidos, incapaces ya de portar la antorcha del Progreso. Pues sí, algo de este cuño atisbo, y temo, en Dugin & Putin; están lamiéndose los labios de gusto mirando hacia Europa del Este y Centroasia, y hacia … Desean que Rusia sea una Superpotencia como antes, por ello no renuncian a Stalin; desde luego éste se convertiría en estatua de sal si mirara hacia ¿dónde?, y observara a su Estado volviéndose hacia el opio del pueblo, versión ruso/ortodoxa. En Dugin encuentro paradojas a placer, y ello hiere mi racionalismo cartesiano/ilustrado. Frente a él, o para él si acepta, El Siglo de las Luces.
Sí, el nacionalismo extremo es venenoso: dos guerras mundiales en el siglo XX. Y Putin erre que erre; no aprendemos, y eso que Dugin es filósofo, y debiera enseñar.