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«Marat-Sade», filosofía, música y luz

«Marat-Sade», filosofía, música y luz

Con humildad y sin grandes obsesiones, el director de teatro Luis Luque lleva a escena Marat-Sade, una pieza teatral llena de estímulos filosóficos y visuales, «un texto muy poético, que habla de paz a las nuevas generaciones».

Luis Luque, (Madrid, 1973) ha afrontado Marat-Sade, de Peter Weiss, obra cumbre del teatro contemporáneo del siglo XX, «con mucha humildad y sin obsesionarme demasiado», ha explicado el director de escena hoy en una entrevista telefónica con Efe. «Marat-Sade es una de esas obras que me desconciertan y me obsesionan. El argumentario del revolucionario Marat frente al planteamiento nihilista del marqués de Sade es formidable», dice Luque, al tiempo que advierte que este texto de Weiss bebe del teatro de la crueldad de Antonin Artaud, pero también se inspira en el teatro pobre de Grotowski, con clara influencia de Bertolt Brecht.

Esta obra, que tiene una linea emocional y filosófica que recorre la historia de la humanidad, «tiene mucho que ver con las tensiones y los conflictos que surgen frente a un pensamiento u otro», añade el director adjunto Artístico del Teatro Español y de las Naves del Español en Matadero. A Luque le interesa la contradicción porque cree que en ella hay una oportunidad; «hay que abrazarla porque es una manera de que los unos y otros podamos entendernos más».

Esta pieza, que se estrenará el próximo 15 de enero y que estará hasta el 14 de febrero en la Sala Fernando Arrabal de las Naves del Español, «es un Marat-Sade para las nuevas generaciones, es una obra muy actual». Antes de la llegada de la covid-19, Luque decidió afrontar este nuevo proyecto que ahora cobra más protagonismo. «Es un disparadero poético que te lleva a la actualidad». «‘Si las conquistas ahora de la higiene no lo impiden, haremos esta representación». Ya solo con esta frase, la obra te sitúa en la actualidad, dice Luque, quien reconoce que si no hubiera existido la pandemia habría hecho otro espectáculo distinto. «Este Marat-Sade está lleno de filosofía, de canciones, de música, de luz, de estímulos visuales y filosóficos que invitan a una reflexión y a la escucha sosegada», añade Luque, quien define su obra como «una confrontación de ideas en una época convulsa muy interesante».


Consciente de que ahora se vive una era con un nuevo paradigma, desea que la humanidad crezca «no a través de la violencia, sino de la reflexión» y añade que «Marat-Sade habla de la paz». «Los planteamientos burgueses de Sade son muy contemporáneos», dice Luque, quien advierte de que el público va a asistir a una obra clásica pero con nervio y visión contemporánea, y en su cabeza va a resonar el panorama actual. «Es un espejo de la vida que estamos viviendo».

Cuando se le pregunta qué destacaría de su obra rápidamente contesta que las «distintas disciplinas del arte escénico puestas en un gran espectáculo llenas de poesía, de filosofía«. También se siente orgulloso de la ecléctica y novedosa propuesta musical de Luis Miguel Cobo, «más anclada en el ahora, pero con la mirada puesta en el pasado». «Creamos un espacio que refleja el sonido del pueblo que ahora tienen que ver con la música de los arrabales, hay tangos y la poesía de autor de Peter Weiss». Luque tampoco ha querido jugar con los arquetipos de los enfermos mentales, «sino que todo está lleno de poesía que trasciende la realidad, una puesta en escena luminosa y lúdica».

Trece interpretes para un gran montaje público. «Tenemos la obligación de dar trabajo a los grandes equipos de esta profesión tan golpeada», se lamenta Luque, quien ha contado con la visión del coreógrafo israelí Sharon Fridman para aportar cierta distorsión poética a un texto contemporáneo.

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