No es sencillo explicar qué es la literatura experimental. Decir que se trata de obras que no siguen las convenciones o que expanden de forma radical los límites de los géneros, los estilos y las historias es quedarse corto.
Kathy Acker (1947-1997) fue una de las escritoras más experimentales de la narrativa norteamericana, creando una obra muy personal a la que es difícil encontrarle un equivalente. Sus influencias (William S. Burroughs, Marguerite Duras, Gertrude Stein, etc.), obsesiones, experiencias personales y fantasías se mezclan en sus textos con las ficciones de otros autores (así como sus biografías) de una manera delirante e intensa que asombra y deja perplejo al que lee.
“En su lectura, el método que más me interesó era la apropiación como pastiche posmoderno pop”, afirma Mariana Enriquez en su libro Archipiélago (Ampersand, 2025).
Retrato de un ojo, publicado por Holobionte Ediciones y traducido por Federico Fernández Giordano, reúne las tres primeras novelas de Acker, inéditas hasta la fecha en nuestro idioma.
La irreverente vida de la Tarántula Negra contada por la Tarántula Negra, publicada por primera vez en 1973, muestra los primeros experimentos de la autora al entrelazar elementos de su vida con otras vidas, en este caso asesinas como Moll Cutpurse (alias de Mary Frith), una de las figuras criminales más notorias de la Inglaterra del siglo XVII.

Kathy Acker. Foto: Robert Mapplethorpe.
Acker se apropia de estas vidas y las mezcla con fragmentos de novelas eróticas de culto (la mayoría censuradas) como Thérèse e Isabelle (1954), de Violette Leduc; Los deseos de Helen (1954), de Alexander Trocchi (llamado el “Burroughs escocés”); así como parte de las biografías de William Butler Yeats y el Marqués de Sade, dando como resultado un torbellino que sacude y golpea al lector con su irreverencia, crudeza y sexualidad explícita.
“Nada detiene mi escritura. Finalmente estoy sola y utilizo mi escritura para deshacerme de todos los sentimientos de identidad que no sean mi sexualidad. Solo existo cuando alguien me toca o me toco a mí misma”.
La segunda novela, Soñé que era una ninfomaníaca, publicada en 1974, comienza así:
“Tengo veintisiete años y lo que más me gusta es follar. Este es un anhelo inexplicable que vive en lo más profundo de mí, que me ha vuelto completamente loca, y que no tengo forma de evitar”.
Acker repite partes del texto varias veces, creando confusión (¿No había leído ya algo así?, ¿será esto un error de la edición?), además de un juego experimental con la identidad y el género.
“De nuevo las repeticiones en medio del tedio y las escenas sexuales: una ninfomaníaca que se repite y se repite obsesivamente. Un catálogo sadeano es también una serie de gestos, posturas y pirámides repetidas. Sade puede ser una tarea ardua de leer. La ninfomaníaca de Acker también, sólo que en su caso no se supone que eso esté hecho para ser leído, al menos no de una forma coherente. Esto es lo que hace la repetición: altera la linealidad, se resiste a la narrativa.”, señala la escritora y profesora Kate Zambreno (Derivas, Escribir como si ya estuviera muerto) en el iluminador prólogo de esta edición.
La tercera novela, La vida adulta de Toulouse Lautrec contada por Henri Toulouse Lautrec, publicada en 1975, es “una especie de farsa de travestismo donde la tergiversación de géneros se da a través de los nombres, haciéndonos ver todo el tiempo que estamos leyendo sobre roles a través del lenguaje”, explica Zambreno.
Acker se apropia de la vida del famoso pintor y cartelista francés Toulouse-Lautrec, cambiándole el género y mostrando lo miserable que es por sentirse fea y desesperada por amor, temiendo que nadie se la quiera follar nunca, a la vez que la introduce en una trama de novela policial al aparecer Poirot (el famoso detective de las novelas de Agatha Christie) investigando el crimen de una chica en un burdel de los bajos fondos parisinos. Esto se mezcla con apariciones de Vincent Van Gogh, de quien hay un extenso flashback sobre su vida, y una historia de amor apócrifo entre James Dean y Janis Joplin mientras el primero filmaba Rebelde sin causa y la segunda apenas soñaba con hacer música. En medio de esto hay una diatriba contra el capitalismo y Henry Kissinger, centrándose en su odio a las ideologías y la revolución.
En los textos de Acker no existe ninguna consideración o restricción en cuanto a mezclar tiempos y personajes de épocas disímiles o preocupación por el reto que podría implicar seguir el hilo narrativo, el cual posiblemente ni siquiera exista.

Kathy Acker. Foto: Kathy Brew, 1991.
Aunque estuvo muy influenciada por la escritura automática y la famosa técnica del cut-up de Burroughs y Brion Gysin (la cual decían que podía ser utilizada como un método de adivinar el futuro), su obra va más allá al tener una postura de denuncia contra la opresión (tanto sexual como capitalista), además de la necesidad de deconstruir y romper las barreras del lenguaje, la ficción, la identidad y el deseo.
“No estoy segura de considerarme a mí misma como una persona, pero todavía queda en mí la suficiente conciencia para desear que esta prisión desaparezca. La conciencia del tiempo es la verdadera prisión”.
Acker fue una prolífica autora de novelas (Blood and Guts in High School, Don Quixote: Which Was a Dream, Empire of the Senseless), poemas, ensayos y obras de teatro. Es considerada una de las escritoras posmodernas más irreverentes y originales, así como una de las pioneras de la literatura experimental.
“De todo lo que Acker escribió en su corta vida debo haber leído un diez por ciento, pero ella es una de mis escritoras santas”, afirma Enriquez.
“Ella esperaba escribir hasta llegar al vacío: un estado de desolación que sentía por dentro y por fuera, pero que aun así podía conducir a todas las posibilidades”, dice la escritora Chris Kraus (Amo a Dick, Aliens & Anorexia), quien escribió una biografía sobre la autora, After Kathy Acker [Semiotext(e)], en 2017.
Esta edición de Holobionte es perfecta para aquellos que quieren conocer la obra de una artista de vanguardia cuyo culto no ha hecho sino crecer con el tiempo y que parece estar hoy más presente que nunca.
—————————————
Autor: Kathy Acker. Título: Retrato de un ojo. Traducción: Federico Fernández Giordano. Editorial: Holobionte. Venta: Todos tus libros.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: