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México: zona de catástrofe editorial

México: zona de catástrofe editorial

Enrique Serna, Premio Xavier Villaurrutia.

2020 quedará marcado en la historia mexicana como el año en que la pequeña industria editorial se desmoronó por completo. Los gritos de auxilio ante la catástrofe que se cierne sobre innumerables sellos caen en el vacío ante la infame sordera de quien debería prestarles ayuda en un momento de máxima necesidad, cuando las librerías, sus principales canales de venta, apenas pueden soportar el peso de un comercio exiguo y la pandemia les priva de clientes. ¿Qué puede esperarles a estos grandes aventureros de la cultura, a estos soñadores que lo han apostado todo para mantener viva la llama de la imaginación y el conocimiento, el alma del mundo, si las instituciones públicas, el Estado, que es quien debería velar por su supervivencia, actúa con una arrogancia devastadora, clausurando toda posibilidad de ayuda con el desprecio de quien se obstina en creer que esos sueños son innecesarios, simple materia de despojo, un lujo que el pueblo no se puede permitir? ¿Leeremos en breve la esquela de sellos como Trilce, Ediciones Sin Nombre, Dharma Books, Taller Ditoria, Nitro-Press, Ítaca, El Milagro, Ediciones del Ermitaño, Antílope, Acapulco, Bonobos, Ámbar? No es justo.

ENRIQUE SERNA Y LA NOVELA COMO RESPLANDOR ESTÉTICO

"Es sin duda en El vendedor de silencio donde Serna alcanza una maestría absoluta en esa pasión suya por hacerse cargo de personajes que vuelan muy alto"

La literatura mexicana debe felicitarse porque al narrador y ensayista Enrique Serna (Ciudad de México, 1959) le haya sido concedido el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2019, en reconocimiento a su novela El vendedor de silencio (Alfaguara), ya que se trata de un autor que ha ido depurando un trabajo literario notable desde que en 1987 publicara su primera novela, Señorita México, donde ya ponía en juego sus dotes para reconstruir biografías desde una óptica satírica enfocando el camino de perdición que hay en todo ser aparentemente exitoso, como ocurre también en El seductor de la patria o en Ángeles del abismo, dos de sus novelas más celebradas. Porque es sin duda en El vendedor de silencio donde Serna alcanza una maestría absoluta en esa pasión suya por hacerse cargo de personajes que vuelan muy alto y, desde las cumbres, como Ícaros incandescentes, caen en picado con las alas chamuscadas. Siempre pendiente del ambiente histórico, que recrea como un brillante documentalista, a Serna le preocupa más iluminar esas zonas oscuras que convierten toda biografía de tintes míticos en tragedia. Con una prosa ágil que alienta la lectura compulsiva, El vendedor de silencio no solo permite al lector conocer los contubernios, violencias y excesos de un periodista cabrón como pocos en la historia de un México en vías de modernización, aliado de políticos y empresarios previo pago de su importe, sino que le da la vuelta y nos muestra al hombre desnudo que ante el espejo solo puede darle un puñetazo a su propia imagen. Ya el crítico Roberto Pliego había premiado esta obra de Serna al referirse a ella como una “colosal empresa” en la que se narra la “inevitable propensión al abismo” y los empeños de un señor llamado Carlos Denegri “por lanzarse de cabeza hacia su ruina”, de modo que a Enrique Serna, como bien destaca Pliego, le debemos “transformar la abominación en resplandor estético”.

LA FIL DE GUADALAJARA ANTE LA PANDEMIA

"Si las autoridades sanitarias y universitarias indican en los meses siguientes que no es pertinente realizar una feria presencial, se actuará en consecuencia"

La pandemia de la Covid-19 mantiene el mundo patas arriba. Tras la fiesta que representó para la FIL de Guadalajara el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, ahora llega el trago amargo y toca decidir si realiza su trigésimo cuarta edición o la cancela. Sus organizadores sopesan en estos momentos qué hacer, y se plantean tres escenarios, teniendo en cuenta lo que los especialistas epidemiólogos de la Universidad de Guadalajara, su alma máter, aconsejan, así como las opiniones de representantes e integrantes de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, que en buena medida son su razón de ser. El mejor escenario, dicen, es realizar la feria en las fechas programadas (del 28 de noviembre al 7 de diciembre), trabajando estrechamente con las autoridades sanitarias, de la Expo Guadalajara (el recinto sede) y representantes de la industria editorial, en la definición de estrategias y protocolos que mitiguen los riesgos ante la situación sanitaria del momento, y buscar que la ocupación no rebase el porcentaje que indiquen las autoridades en materia de salud, contemplando dos sedes, una en la habitual Expo y otra en el Centro Cultural Universitario de la U. de G., ubicado en Zapopan (a 8 kms. de Guadalajara), con el fin de minimizar la densidad de ocupación en la Expo, cumplir con las directivas sanitarias y poder recibir a un mayor número de asistentes. Los otros dos escenarios contemplan, uno, la realización de una feria virtual en las fechas previstas y, otro, último en la escala, de plano posponer su celebración. La premisa fundamental, en cualquier caso, es preservar la seguridad de las personas, y cualquier decisión que se tome, aseguran los organizadores, se fundamentará en ello y en el desarrollo de la pandemia. En todo caso, lo que intentarán, en un momento tan delicado para la industria como el actual, es el mismo que animó la creación de la FIL allá por 1987: trabajar y apoyar activamente a la industria editorial de México e Iberoamérica. La cuestión, ahora mismo, es que muchos editores participantes han señalado que eso es mejor tener que no tener la FIL, en el sentido de que es un momento muy delicado y la industria editorial mexicana necesita ayuda urgente. Pero los organizadores subrayan que será el monitoreo de la evolución de la pandemia lo que a fin de cuentas determine qué sucederá. Y si las autoridades sanitarias y universitarias indican en los meses siguientes que no es pertinente realizar una feria presencial, se actuará en consecuencia, poniendo en marcha alguno de los planes alternativos que desde marzo pasado han estado diseñando y en los cuales siguen trabajando con el ánimo firme, sostienen, de proteger a visitantes, invitados, expositores y participantes. Difícil tesitura. Ya veremos qué sucede.

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