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Novelas que cuestionan la realidad

El punto ciego, Javier Cercas-

Cuenta Javier Cercas que en el verano de 2014 recibió la invitación de la universidad de Oxford para ocupar en el curso siguiente el puesto de profesor visitante en la cátedra de Literatura Comparada. Las conferencias que pronunció entonces forman el contenido de este libro, en el que Javier Cercas se pregunta qué es una novela y cómo ha evolucionado el género desde la modernidad hasta ahora.

"La expresión El punto ciego se remonta al físico del siglo XVII Edme Mariotte, quien sostenía que el ojo humano tiene un lugar mínimo que resulta insensible a la luz."

La novela es un género abierto, que contiene todas las posibilidades. Así lo entendió Cervantes. Y así lo han entendido los grandes novelistas, desde Flaubert a Sterne, Kafka, Thomas Mann, Kundera o James Joyce. Y Cercas parte en su análisis de esta afirmación: “la novela no es un entretenimiento (o no sólo es eso); es, sobre todo, una herramienta de investigación existencial, un utensilio de conocimiento de lo humano” (pág. 46).

Para explicar cómo ejerce la novela esa función, expone una teoría que está sintetizada en el título del libro: El punto ciego. La expresión se remonta al físico del siglo XVII Edme Mariotte, quien sostenía que el ojo humano tiene un lugar mínimo que resulta insensible a la luz: un punto por el que no percibimos nada. Y ese vacío lo tiene que rellenar el cerebro cuando miramos la realidad. Eso es la novela y eso es la literatura.

"El intelectual comprometido es aquel que simplemente tiene la valentía de pensar con lucidez y de actuar de acuerdo con lo que piensa."

Javier Cercas expone que en el origen de toda novela hay una pregunta. Una pregunta que tiene un contenido muy distinto que en cualquier otro género. Ante el golpe del 23F –explica- un historiador se pregunta qué ocurrió aquel día o quién era realmente Adolfo Suárez. Él se pregunta en Anatomía de un instante por qué éste permaneció sentado en el hemiciclo mientras sonaban los disparos a su alrededor. Y en Soldados de Salamina se pregunta por qué un soldado republicano salvó al falangista Rafael Sánchez Mazas cuando éste saltó del camión en el que iba prisionero. Y sin embargo, al final de ambos libros, la realidad es que no sabemos exactamente por qué. La novela es un género de preguntas, pero no de respuestas: “la respuesta es la propia búsqueda de una respuesta, la propia pregunta, el propio libro” (pág. 38). Y es precisamente ese carácter ambiguo, equívoco y contradictorio lo que produce el vacío que ha de rellenar el lector, convirtiéndose de esta forma en coautor del libro a través de la lectura. El análisis de novelas como El Quijote, Moby Dick, El proceso, La ciudad y los perros y de relatos seleccionados de Hawthorne, de Conrad, de Borges y de Henry James le sirven al autor como ejemplos de esta teoría.

El punto ciego es un ensayo ameno y una lectura sugerente. Javier Cercas expone ideas que ha reelaborado y reescrito en varias ocasiones. No son producto de la improvisación, sino de una dilatada experiencia como escritor y como lector. En las páginas de este libro, Cercas aplica el rigor del crítico, la pedagogía del profesor, el lenguaje cuidado del escritor y la sagacidad de un buen lector de novelas.

Desde la perspectiva de esta teoría, se pregunta en el capítulo final cómo tiene que ser hoy el compromiso del escritor a través de la literatura. Cita ideas de Sartre, del formalista ruso Shklovski, del escritor Foster Wallace, de Camus, de Kafka y de Borges, para exponer el elogio del intelectual comprometido: aquel que “simplemente tiene la valentía de pensar con lucidez y de actuar de acuerdo con lo que piensa” (pág. 127). La novela contribuye a este propósito a través del cuestionamiento de la realidad. Por eso –concluye- “la auténtica literatura no tranquiliza: inquieta”.

Autor: Javier Cercas. Título: El punto ciego. Editorial: Random House. Edición: Papel y ebook 

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