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Poemas de “El escondido”, de Ernesto Pérez Zúñiga

Poemas de “El escondido”, de Ernesto Pérez Zúñiga

El Escondido es el nuevo poemario de Ernesto Pérez Zúñiga: un libro de amor y de mística contemporánea que escucha lo que late bajo la superficie de lo real. Cartas, sutras, salmos y prosas poéticas que celebran la unión, el silencio y la luz, en la estela de San Juan de la Cruz.

*****

De «Nueve puertas», la poética con la que se abre el libro.

4. La poesía es saber de niebla. Es intuición puesta en lengua. Es claridad de la incertidumbre y acto definitivo. La poesía es águila. Un saber en vuelo que caza la palabra en tierra. Luz que se concreta en sangre. Ojo y garra. Corazón en los dientes. Instante que pronuncia lo que devora.

Sea torrente o goteo, la poesía mana de lo escondido. Lo escondido que clama por su liberación.

La poesía libera lo que no se sabe y se convierte en saber. Saber de niebla. Saber de águila.

*

Un poema de la primera parte: «Cartas a la mujer descalza»

Carta del talismán

Te mando un talismán hecho pulmón.

Te mando

mi carne

en el viento de invierno,

mi carne

que sabe

volar,

mi boca

como hojas secas

que caen

en tu regazo,

en tu mano que cose,

cosido

a ti el talismán,

mi ser,

cosida

respiración

a ti,

mi esencia.

 

Te mando las monedas de mi ser

una por una,

estoy en tu tesoro acompañándote,

en el cofre

de los días

que tratan de inclinarse de tristeza

como cipreses

en la ciudad invernal.

 

Me divido por tanto en pedacitos

planos,

navegables,

que quepan fácilmente debajo de tu puerta,

que rueden fácilmente en carreteras

y entren en las solapas de las nubes.

 

Discretas

bajo tu almohada

las monedas

de mi ser.

 

Íntimas

de tu respiración.

 

Allí, en el movimiento sencillo de tu pecho,

mientras estás dormida

relucen,

te acompañan,

se conocen divinas

y, a ti ofrecidas,

pasan la noche.

 

Te mando un talismán hecho pulmón.

*

Un poema de la segunda parte: «Sutras del que no puede volver»

Sutra II

No permitas que los diablos de Arezzo

tomen el control del silencio mágico.

Y respeta los regalos recibidos.

 

Honra la lujuria del espíritu.

Cava en el camino sótanos de alquimia

y transfórmate en el tránsito.

 

Los principios masculinos

y femeninos unidos

tienen la llave del reino.

 

El mal sueño es percibirte

separado

de la unión

de los contrarios.

 

Si cultivas el amor

Dios es mundo.

 

Al principio,

se hizo carne, cada carne

por vivirse

en lo mínimo.

 

Cuánto le conforta

encontrar la carne opuesta

para fundirse en ella

y ser otra vez

sí mismo.

 

Solo así termina

la torpeza

engreída

del camino solitario.

 

Solo así comienza

una tarea mayor.

*

Un poema de la tercera parte: «Etiópicas»

 Etiópica V

Te busca el sol en la multitud.

Ojo de sol.

Ojo de sol que parpadea.

 

La lluvia ha sido siempre silencio.

Es algo que saben todos los diccionarios, todas las páginas impresas.

 

Nace el sol desde el ojo del principio.

 

Ahí están las letras de tu nombre y las letras de mi nombre.

Giran en el iris del sol originario.

 

En el fuego del ojo se forjan las palabras.

Te veo al pronunciarte.

*

Un poema de la cuarta parte: «Salmos escondidos»

 Salmo VII

Si puedo meditar con una nube en la mano

y una ciudad en la otra

qué me dañan la Historia y la muerte.

 

Si puedo meditar con un pie en la Tierra y otro en Venus,

con el corazón en el Sol, cómo pueden vencerme la

enfermedad o el dolor, cómo puedo dejar de conmoverme

ante la historia de Jacob Obrecht, que acabó sus días en

Ferrara por obra de la peste, después de componer la

música más hermosa de su tiempo.

 

Si puedo meditar ocupando el ancho del infinito estelar,

tendido en el óvalo del universo conocido, entre espacios

de fuego y de vacío, qué pueden preocuparme el tiempo y

sus cosechas.

 

Si puedo meditar estirado en las siete dimensiones, tan

largo como soy, las siete dimensiones que cobijan los

mundos materiales e invisibles, qué me quiebran las

corrientes enajenadas de mi mundo.

 

Solo en ti en soy. Solo en ti en amor sucedo. Solo en amor

en ti contengo lo importante y lo inútil. En amor de ti se

funde y se destila el universo.

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Autor: Ernesto Pérez Zúñiga. Título: El Escondido. Editorial: Sonámbulo ediciones. Venta: página web de la editorial.  

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