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Por qué escribí esta novela

Por qué escribí esta novela

António Lobo Antunes dice que “escribir es escuchar con fuerza” y yo estoy muy de acuerdo. Notas que tienes algo dentro que pugna por salir y sientes la necesidad literal de ponerlo en negro sobre blanco, sin perjuicio de que luego los personajes ganen “carne” durante el proceso y la misma trama evolucione con respecto a la idea original. La escritura “se siente” antes de escribirse, aunque sean mucho más de veinticuatro horas las que en este caso transcurren “de las musas al teatro” del libro.

Esta es mi primera novela después de dos textos más bien autobiográficos en un sentido muy anglosajón publicados por ediciones Península: Valió la pena: Una vida entre diplomáticos y espías (2015) y El anticuario de Teherán (2018), que tuvieron buena acogida. Pero confieso que escribir ficción me daba vértigo porque me parecía mucho más difícil y arriesgado hasta que en la autobiografía de Wilbur Smith, On Leopard Rock, leí el consejo que le dio su editor al recibir su primer libro: “escribe sobre aquello que conoces”. Y eso fue como el empujón que necesitaba, porque la historia que llevaba un tiempo rondándome la cabeza trataba precisamente sobre algo que yo conocía bien, como es el mundo de la diplomacia, de la geopolítica, del espionaje y las conspiraciones internacionales, pues a ello he dedicado una buena parte de mi vida profesional como diplomático, desde que fui durante ocho años director general para África y Oriente Medio en el ministerio de Asuntos Exteriores. Eso me permitió viajar extensamente por la región, conocer personalmente a sus reyes y presidentes, negociar con sus ministros de Asuntos Exteriores, familiarizarme con sus problemas y sus paisajes y hablar mucho con sus gentes.

"Si algo tuve que hacer fue contenerme y limitar las explicaciones políticas de contexto al mínimo posible que permitiera entender mejor la trama sin agobiar al lector, pues ya decía Molière que es más importante ser ameno que preciso"

La trama que desarrollo en Espía accidental es la prolongación totalmente ficticia de una historia real que me ocurrió en Irán y que relato en el primer capítulo que da título a mi segundo libro, El anticuario de Teherán, cuando un comerciante con el que llevaba tiempo negociando la compra de unas puertas pintadas del siglo XVIII se animó a pedirme el favor de que le hiciera llegar a su hija, que se casaba en Los Ángeles, un bonito collar que había pertenecido a su madre. Lo hice, recibí una agradecida respuesta de la hija y cuando el año siguiente regresé a Teherán me encontré con que la tienda estaba cerrada y el anticuario había desaparecido. Y ahí empieza la novela, cuando me pongo a imaginar lo que pudo ocurrir a partir del momento en que yo salí de su tienda con el collar en mi bolsillo, porque eso es algo que me intrigó desde el primer momento sin que encontrara respuesta alguna en otros anticuarios de la misma calle Manucheri a los que pregunté y que me dieron la impresión de que no me querían contestar. Y entonces, a partir de ahí, es cuando me invento una trama de acción que sustento en el drama real que vive Siria y en las tensiones —también muy reales— que existen entre el Estado de Israel y la República Islámica de Irán, sobre el trasfondo de la compleja geopolítica de Oriente Medio y la pugna entre sus sectores islamizantes y laicos. Hacerlo no me fue difícil, pues conozco muy bien la geopolítica regional, y si algo tuve que hacer fue contenerme y limitar las explicaciones políticas de contexto al mínimo posible que permitiera entender mejor la trama sin agobiar al lector, pues ya decía Molière que es más importante ser ameno que preciso, y porque no creo que haya pecado mayor que aburrir al prójimo.

Y al hilo de la escritura, he constatado algo que oía pero que no acababa de creerme: los personajes cobran vida propia y llevan tu mano de escritor por caminos que no uno no pudo prever al comenzar la novela, y eso es que yo veo como prueba de su “realidad”.

Quiero, sin embargo, dejar muy claro que aunque al escribir no puedo evitar utilizar el bagaje de toda una vida como diplomático y director del Centro Nacional de Inteligencia, todo lo que cuento en Espía accidental es pura ficción sin más relación con la realidad que la historia de la que parto y el realismo que pueda darle mi conocimiento de los temas tratados.

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Autor: Jorge Dezcallar. Título: Espía accidental. Editorial: La Esfera de los Libros. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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