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Proyecto ITINERA (VIII): Grecia y el mar

Odiseo y Polifemo, de Arnold Böcklin.

El Proyecto ITINERA nace de la colaboración entre la Asociación Murciana de Profesores de Latín y Griego (AMUPROLAG) y la delegación murciana de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC). Su intención es establecer sinergias entre varios profesionales, dignificar y divulgar los estudios grecolatinos y la cultura clásica. A tal fin ofrece talleres prácticos, conferencias, representaciones teatrales, pasacalles mitológicos, recreaciones históricas y artículos en prensa, con la intención de concienciar a nuestro entorno de la pervivencia del mundo clásico en diferentes campos de la sociedad actual. Su objetivo secundario es acercar esta experiencia a las instituciones o medios que lo soliciten, con el convencimiento de que Grecia y Roma, así como su legado, aún tienen mucho que aportar a la sociedad actual. 

Zenda cree que es de interés darlo a conocer a sus lectores y amigos, con la publicación de algunos de sus trabajos.

El mar, o la mar (thalassa), es el origen; la matriz de toda vida terrestre (Thalassa, de donde obtenemos palabras como talasoterapia, «curación a través del mar»). Los griegos eran conocedores de ello y serán numerosas las alusiones de Grecia al mar. Asimismo, Grecia es un pueblo marinero, que se desarrollará y dará base a la Cultura Occidental gracias al mar.

"El pueblo griego concebía la vida como un ciclo donde sexo, nacimiento y muerte formaban los pilares fundamentales de la vida. Está claro que la diosa del amor, el origen de la vida, tenía que nacer de la espuma del mar"

Debemos tener en cuenta la geografía del pueblo griego: la Grecia insular, con cerca de 6.000 islas, y la Grecia continental, muy extendida (hubo momentos en la historia que abarcó tres continentes: Europa, Asia y África), abrupta y escarpada. Por ello el pueblo griego, además de otras civilizaciones, usó el mar como su principal medio de transporte, llegando incluso a ser uno de sus instrumentos de vida y cultura más importantes. Un mar “que está entre tierras”, el Mediterráneo, baña tres continentes distintos; un mar “interior” con una extensión y oleajes mucho menores que los grandes océanos.

El origen de los seres vivos se sitúa en el mar, y así lo entendieron los griegos, quienes hicieron nacer del mar a la diosa Afrodita («nacida de la espuma», la romana Venus). Afrodita es diosa de la belleza y del amor, pero el amor erótico y carnal. El pueblo griego concebía la vida como un ciclo donde sexo, nacimiento y muerte formaban los pilares fundamentales de la vida. Está claro que la diosa del amor, el origen de la vida, tenía que nacer de la espuma del mar.

"Pero los griegos no solo salieron al mar para ganarse la vida: si Grecia llegó a ser lo que fue y a fundar la base de la sociedad y la cultura occidental, se explica por el contacto que tuvo por vía marítima con otras civilizaciones"

Herederos de una civilización desconocedora del mar (la indoeuropea), los griegos, con sus pequeñas embarcaciones, saldrán a faenar al Egeo, al Jónico y al Mediterráneo. Con sus navíos mercantes llevaron sus mercancías, vasijas, víveres y monedas por todo el Mediterráneo. Se transportaron mercancías y también esclavos y hombres libres, hasta el punto de formar colonias y ciudades: Emporion (Ampurias), Hemeroscopion (entre el Júcar y Cartagena), Mainake (entre Granada y Málaga)… Incluso Alicante, la romana Lucentum, fue conocida por el nombre griego de Akra Leuka. Sin embargo, Grecia fue también una civilización militar, y célebre fue su flota naval, una de las más temibles en la antigüedad, con sus famosas trirremes.

Pero los griegos no solo salieron al mar para ganarse la vida: si Grecia llegó a ser lo que fue y a fundar la base de la sociedad y la cultura occidental, se explica por el contacto que tuvo por vía marítima con otras civilizaciones, de donde importaron alfabeto, mitología, religión, filosofía, cultura, comercio, etc.

"A menudo, cuando paseo por la costa murciana, descalzo me gusta adentrarme en las olas del mar, mirando en el horizonte donde mar y cielo se confunden"

Conscientes de la importancia que tiene el mar para el pueblo heleno, nuestros ancestros unieron historia y literatura. Las grandes naves negras partieron hacia Troya hacia una contienda que durará diez años. De ella Odiseo (Ulises) tardará otros diez años en regresar a su patria, Ítaca, errante por el Mediterráneo, viviendo aventuras, placeres e infortunios, conociendo diversidad de pueblos, de personajes y seres. De la devastada Troya partirá también Eneas, cuyos descendientes fundarán una nación de gloria eterna. El mar tiene como dios a Posidón (Neptuno en Roma), seres como las sirenas, expertos marinos como Jasón, junto a los argonautas, y el propio Heracles (Hércules) pondrá dos columnas para indicar cuándo el mar deja de ser navegable en lo que luego se conocerá como el Estrecho de Gibraltar.

A menudo, cuando paseo por la costa murciana, descalzo, me gusta adentrarme en las olas del mar, mirando en el horizonte donde mar y cielo se confunden. A mi mente viene la canción de Serrat y pienso: “Mi origen es la mar; mi origen es Grecia”.

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