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¿Qué sobrevivirá en 2044?

El mundillo de la crítica literaria y cultural tiende a despreciar aquellas creaciones que sólo buscan el entretenimiento. Como si conseguir que alguien pase un buen rato fuera algo fácil e irrelevante. Esa pretendida superioridad moral de algunos hace que mucha gente huya de la cultura pensando que es un aburrimiento. Pero, ¿y si esos aparentes expertos están más equivocados de lo que ya de por sí parece?

En Ready Player One, el libro superventas de Ernest Cline, la sociedad del año 2044 vive obsesionada con la estética de los años 80 del siglo XX. Los iconos culturales de ese futuro conectado no son los que todos esperamos que superen el escrutinio del tiempo, se acercan más a lo que hoy se considera cultura basura, entretenimiento para todos los públicos. Wade, el protagonista, admira el papel de Rutger Hauer en Lady Halcón, se engancha a las historias de Dragones y mazmorras, a las películas de John Hughes, a la música  saturada de laca y maquillaje del AOR estadounidense, a las historias simplonas de los primeros videojuegos. Lo hace porque el creador de su mundo virtual, ese en el que se refugian de la miseria los habitantes de 2044, nació en los años 70 y expandió sus gustos adolescentes entre los millones de adictos a su red social: OASIS.

Sin duda siempre ha sido así. Los encargados de escribir y difundir el relato del pasado son quienes imponen en cierto modo sus gustos a las generaciones futuras. Seguro que en su época hubo quien consideró a Lope de Vega, Alejandro Dumas o Julio Verne meros entretenedores, pero ahí siguen, dando buenos ratos al personal. Afortunadamente no ganaron los aguafiestas.

Aún falta tiempo para que alguien narre con cierta perspectiva el tiempo en que vivimos. Entonces veremos si los críticos aciertan al etiquetar hoy obras maestras. ¿Qué sobrevivirá realmente en 2044? Espero que de Rutger Hauer recordemos el monólogo final de Blade Runner y no su papel en Lady Halcón, pero nunca se sabe, lo mismo obras que hoy consideramos menores acaban siendo grandes clásicos.