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Recuerdo de Iona Opie

En este año que se encamina a su final habría cumplido cien años Iona Opie, fallecida en 2017. Su labor como folclorista, centrada en el cancionero infantil y llevada a cabo junto a su marido Peter, es un ejemplo consumado de unión de vida y obra.

Dicha labor (una consagración al magisterio infantil y al estudio vivo de las fuentes, al margen de la academia) recibió el máximo reconocimiento en su país, Reino Unido, y dejó un archivo de materiales y el legado de decenas de libros y antologías imprescindibles para quien quiera adentrarse en la imaginación lírica de los niños.

"En esa fiesta cabían lamentos, nanas adolescentes, insultos, chorradas, quejas, maldades, disparates, trabalenguas, acertijos, enigmas, escarnios al profesor..."

La primera obra de recopilación llevada a cabo por Iona y Peter Opie se titulaba I saw Esau y fue publicada de forma modesta en 1946. Casi cuatro décadas después de esto, aquel librito cruzó el océano y llegó a manos de Maurice Sendak, quien con sus ilustraciones le dio una nueva vida. Basta con recordar algunas de las cosas que Iona Opie escribió en el magnífico prólogo (breve, en estado de gracia) de aquella reedición para hacerse una idea del espíritu bienhumorado, lúcido y valiente de esta estudiosa del folclore, perfectamente encarnado en aquella obra convertida ahora en un tesoro de la imaginación risueña. Sirva esta pequeña traducción de algunos de sus pasajes como sencillo homenaje a su trabajo.

Así describió Opie la naturaleza de las obras espigadas:

“Claramente, no son el tipo de rimas que una abuela le cantaría a su nieto sentado en el regazo. Tienen más garra y puntería. Pegan duro.

[…]

Ahora, con las ilustraciones de Sendak, el libro tiene una fuerza nueva y una dimensión superior. Es, más que nunca, una muestra de la audaz rebeldía del niño frente a las duras adversidades.

[…]

El mejor antídoto contra las angustias y desastres de la vida es la risa. Y los niños parecen entenderlo tan pronto como nacen. Si la risa falta, ellos la crean. Si se la ofrecen, ellos la paladean. Este libro es una fiesta de la risa”.

En esa fiesta cabían lamentos, nanas adolescentes, insultos, chorradas, quejas, maldades, disparates, trabalenguas, acertijos, enigmas, escarnios al profesor… rigurosamente catalogados por Iona y por Peter Opie e ilustrados por el Sendak de los Fantasy Sketches y de We Are All in the Dumps with Jack and Guy, un Sendak burlón y grotesco, libérrimo, que dedicó este trabajo a su querido amigo James Marshall.

Merece la pena buscar algunos de los ejemplares todavía disponibles en la red de I saw Esau, acercarse al trabajo de los Opie, rendir tributo a Iona, celebrar a un Maurice Sendak en su salsa. Verdaderamente es una fiesta de la risa infantil.

I saw Esau kissing Kate,
The fact is we all three saw;
For I saw him,
And he saw me,
And she saw I saw Esau.

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