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Recuerdos de Capablanca por su esposa Olga Chagodaef (I)

Recuerdos de Capablanca por su esposa Olga Chagodaef (I)

Hace medio siglo apareció publicado en una revista de ajedrez norteamericana de breve trayectoria un largo y hermoso artículo escrito por la segunda mujer de Capablanca, Olga Chagodaef, en la que narraba de forma romántica y sentimental sus recuerdos personales y los que su marido le había contado de sus primeros años como jugador, en especial los del torneo de San Sebastián de 1911, cuya victoria otorgó la fama y el estrellato al cubano. Son largos artículos, el segundo concretamente se publicará íntegro por vez primera en español, con traducción del autor de estas líneas en la próxima entrega ya que hemos creído es de singular importancia para ahondar en los años más oscuros de José Raúl, escrito por una persona tan ligada a su vida como Olga Capablanca, una mujer inteligente y de extraordinaria belleza que permaneció al lado del cubano hasta su muerte.

Olga Chagodaef nació en la región de Georgia el 23 de septiembre de 1898, y aunque poco se conoce de los primeros años de su vida, se sabe que fue criada en Tiflis, ahora conocida como Tbilisi, la capital de Georgia. El bisabuelo de Olga, Evdokimov o Ermolov, fue un oficial del ejército ruso y un héroe en la conquista del Cáucaso.  Durante la guerra civil Olga emigró con sus padres a los EEUU. Se había casado en 1920 con un emigrante descendiente de Gengis-Kahn que había servido en la caballería de la Guardia Blanca. Estuvieron casados hasta 1933, en que pidió el divorcio. En el verano siguiente conoció a Capablanca en una recepción ordinaria en el consulado cubano en Nueva York.

El relato de este primer encuentro ha sido adornado por ella misma y otros bió grafos en sucesivas publicaciones dando detalles de una llamada de teléfono en la que Capablamca le recordaba que esa noche habían quedado para cenar sin que esto hubiera sido estrictamente cierto. Ya desde el primer encuentro Olga queda prendada de él como le dice al GM Genna Sosonko en el encuentro que ambos mantuvieron en el Manhattan Chess Club de N. York el 6 de Mayo de 1984 y que el GM relata con brillantez en su (Siluetas del Ajedrez Ruso). El delicioso relato de Sosonko revela la admiración del ruso por Capablanca y la inmediata sintonía que Olga manifestó hacia él en este encuentro.

“(…) Olga habló de Capablanca como algo perfecto y la perfección tiene sólo un defecto: puede resultar tediosa. Si se me hubiera preguntado qué era, estrictamente hablando, lo que yo tenía contra él, hubiera respondido como el famoso mendigo ateniense: no tengo nada contra él; es, sencillamente, que estoy cansado de oír que Capablanca fue el mejor jugador de bridge, que Capablanca fue el mejor jugador de billar, y otras cosas parecidas (…)”.

La cruda sinceridad del GM ruso contrasta frontalmente con la voluminosa hagiografía que los admiradores del cubano se han cuidado en propagar sin importarles demasiado contrastar los hechos. Como papagayos la leyenda de esta o aquella hazaña era difundida a los cuatro vientos perfilando una imagen de Capablanca verdaderamente empalagosa.

La memoria de Genadi se agudiza cuando recuerda el día que la conoció en Nueva York y el recorrido que ambos hicieron hasta el piso de Olga cogidos del brazo, fue el 6 de Mayo de 1984 en el Manhattan Chess Club, “Vi a una mujer muy mayor, de indeterminada edad, (…)”.

Sosonko dice que fue muy amable con él aunque no podía recordar bien su nombre. Enseguida, dice el GM ruso, quiso hablar de Capablanca para relatarle cómo y dónde le conoció en la primavera de 1934 en una fiesta en la casa de un cónsul cubano, “fue mi hermana quien me arrastró hasta allí. En esa fiesta donde conocí a Capablanca (..), era un rey”.

Las virtudes de Capablanca difuminaban cualquier defecto que este tuviera. Sencillamente para Olga el cubano era “un dios”. No escatima detalles ni anécdotas a la hora de narrarle al GM la forma en que un admirador del campeón pidió que le  señalaran a Capablanca, respondieron: «Cuando todos entren al salón, tú mismo te darás cuenta de quién es Capablanca».

Olga Chagodaev y Capablanca Contrajeron matrimonio en Elkton, Marylan, el 20 de octubre de 1938, siendo su padrino de boda Eugenio Castillo, Cónusl cubano en Baltimore en aquellos años. En la carta de invitación Capa le decía:

Hotel Great Northern, 118 West, 57 St.
“Oct 18,/938.
Sr. Cónsul:

El día 20, jueves, á las 3. P.M. estaré en la “Court House” de Elkton Maryland para contraer matrimonio con la Sra. Olga Chagodaef. Estando esa aldea en su distrito,le agradeceré su presencia en el acto”.

(Cortesía de Miguel A. Sánchez)

 Ella lo acompañó a algún torneo, aunque no al de Moscú de 1936 por impedimento de las autoridades rusas. “Vivímos ocho años juntos, hasta su muerte. Fueron los más felices de mi vida”, escribió Olga en una revista de la época.

Exterior e interior de la capilla de Elkton en Maryland donde tuvo lugar la boda de Capablanca con Olga el 20 de octubre de 1938

Cuando Capa conoció a Olga éste aún estaba casado con la camagüeyana Gloria Simoni Betancourt con la que había contraído matrimonio en 1921 en La Habana, ocho meses después de convertirse en Campeón Mundial, y con quien tuvo una hija, Gloria de Los Ángeles Capablanca Simoni, y un hijo, José Raúl Capablanca Simoni (*). En 1938, se divorció para casarse con la princesa rusa, Olga Chagodaef.

Capablanca  y Gloria Simoni Betancourt  con sus hijos Gloria de los Ángeles  y José Raul  (circa 1928) y 1920).

 

Gloria Palacios Capablanca, nieta de José Raúl Capablanca Graupera e hija de Gloria de los Angeles Capablanca y Simoni y Rafael Palacios Moreno

José Raúl Capablanca Jr. realizando las jugadas de Fischer contra Pachman en el torneo de 1965. Debido a la “guerra fría” el gobierno Americano prohibió a Fischer desplazarse a Cuba para jugar y tuvo que hacerlo  por teletipo desde el Manhattan Chess Club.

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(*)El Dr. José Raúl Capablanca (Jr.) y Simoni, era abogado de profesión y un reconocido ajedrecísta  que participó en el IV Torneo Capablanca In Memoriam, celebrado en la Habana 1965, como ejecutante ante el tablero real de las jugadas enviadas por el GM Bobby Fischer cuando éste participó en el evento jugando desde los EE UU por teletipo. José Raúl Jr. se casó con Mercedes Medina Acosta el 22 de diciembre de 1961. La pareja tuvo dos hijos y dos hijas entre 1963 y 1973. José Raúl Jr. desgraciadamente murió pronto de un ataque al corazón, el 31 de enero de 1984. 

Olga y Capablanca en Buenos Aires 1938. (Gracias a Miguel A. Sánchez por permitirme utilizar la foto cortesía de Juan Morgado del  Archivo de la Nación Argentina)

Un elegante Packard del 38 que Capablanca compró en lugar del broche de diamantes que le iba a regalar para su boda. Olga prefirió este hermoso automóvil con el que recorrieron la Riviera francesa e hicieron numerosos viajes de turismo a petición de Olga. El cubano procuraba complacerla en todo y ella lo acompañaba asiduamente a los torneos.

Cuando en 1939 el matrimonio partió para La Argentina donde Capa tomaría parte en la Olimpiada de Buenos Aires, como miembro del equipo cubano, su anterior vehículo quedó en la legación cubana de París .Tras la ocupación de Francia el coche fue incautado por los nazis y no volvieron a saber de él.

Olga y Alekhine, el oso y la tigresa

Olga no escatima detalles a Sosonko para traer al presente la memoria de Capablanca con deliciosa fluidez y portentosa memoria edulcorada por los años, un relato que se convierta en una suerte ensoñación que pulveriza la neblilla del tiempo. Olga le relata la primera vez que vio a Alekhine y aquí la imaginación unida a la adoración hacia su esposo la traiciona. Lo que dice que le dice Alekhine como lo que ella le responde al campeón del mundo parece más un deseo que una certeza.

Olga dice que fue en Karlsbad en 1936 durante el verano. Parece, según apunta, ella estaba hablando con Sthalberg  y enseguida se presentó un hombre despeinado, con aires de vendedor. “Era Alekhine”, un hombre que para ella no era atractivo en absoluto, incluso dice, “era bastante desagradable”. Parece que el odio del cubano hacia Alekhine se había contagiado a su esposa que veía al campeón como una suerte de bestia desagradable. Y no escatima desprecio hacia él: “Lo reconocí inmediatamente por las fotografías, como el enemigo declarado de Capablanca”. Se disculpó con Sthalberg y tras presentarse la llevó a un extremo del jardín. Allí comenzó a decirle que aunque Capa y él eran enemigos en público debían saludarse. Olga molesta le responde que era lógico dado que el cubano tenía razones para no saludarle. Y ahora empieza la ensoñación: Alekhine le dice que aunque acaba de perder con Euwe todos saben él y Capa son los jugadores más fuertes del mundo a lo que Olga le contesta: «Capablanca y tú; tú claro”. Entonces Alekhine comienza su sarta de lamentaciones por perder con el holandés pero la princesa le interrumpe para para decirle “lo mismo que tu no estuviste en forma contra Euwe así le ocurrió a Capablanca contra ti” Alekhine furioso la espeta: «C’est imposible de parler avec vous. Vous etes une tigresse», dijo Alekhine”; nunca más volvió a hablar con él.

Muchos son los recuerdos que Olga le cuenta a Sosonko en esas entrevistas que ambos mantuvieron tanto en casa de Olga como en el Manhattan Chess Club .Una vez en París, en el Hotel Regina, en la Rue Rivoli. Olga se encontraba en cama enferma y Tartakower fue a visitarlos. Tartakower “era muy bueno”, dice Olga y el cubano lo tenía en mucha consideración. En uno de esos silencios que se producen en las conversaciones le dice a Capablanca «¿Por qué no jugamos una partida de ajedrez?». Fue algo sorprendente dado que Capa, señala su esposa, nunca jugaba en privado. Capa asintió y anotaron la partida que comenzaron a jugar. Cuando concluyó con la victoria del cubano dobló la planilla y se la dio a Olga al tiempo que le decía «Es para ti. Algún día será un hermoso diamante». Se refería a que ese pedazo de papel garabateado le podía ser muy útil cuando estuviera necesitada de dinero. “Desde que era niño, hasta el más insignificante movimiento que hacía era registrado, y esta nadie la ha  visto”. Pero el regalo de Capa parece que no impresionó a Olga que aparte de no entender ni una palabra de ajedrez la quiso trasformar en dinero  porque le pareció más positivo dado que necesitada de liquidez no estaba. “quiero venderla por diez mil dólares. Veo que se paga buen dinero por textos mecanografiados y manuscritos”. Y añadió que era como si se encontrara una sinfonía de Mozart o una partita de Bach. Y concluyó que desde Cuba se la habían pedido pero “ni siquiera les respondí”.

Parece que el impagable obsequio de Capa no tenía demasiado significado con el paso de los años para la princesa pues no dudaba en desprenderse de él por una sustanciosa cifra que al final no fue pagada y la partida paso a engrosar los fondos privados de un importante dirigente del Manhattan Chess Club. ¡Triste final que aunque ahora esté en manos de un coleccionista de recuerdos de Capablanca su destino no era ese precisamente ya que el cubano se lo había dado a su mujer para venderlo en caso de imperiosa necesidad, cosa que nunca ocurrió dado que la princesa siempre se casó con hombres adinerados que le dejaron fortunas.

Dos vistas del Hotel Regina , París, donde Capablanca se hospedó en 1935 con Olga. La estatua de Juana de Arco en dorado preside la plaza.

Olga Capablanca mantuvo viva la memoria de Capablanca escribiendo varios artículos  sobre el ex-campeón mundial en Chessworld  (1964) y en “Town and Country” (1945). Igualmente  escribió  el prefacio del libro  Ultimas lecciones” de Capablanca para la edición neoyorquina de 1966. Sus relatos, siempre cargados de admiración, mostraban a veces una imagen demasiado seductora del campeón, al que ella siempre dijo haber querido más que a ninguno de sus otros cuatro maridos  y al que invariablemente llamaba Capablanca nunca José Raúl. Las diferentes versiones de hechos concretos eran a menudo ligeramente distorsionadas por Olga con el fin de darle un color y una inmediatez que sin duda no se correspondían exactamente con la realidad, debido a ello sucede que el mismo relato varía sustancialmente en puntos concretos de la narración en función del momento en que fue escrito.

LOS OTROS MATRIMONIOS DE OLGA CHAGODAEF

Tras la muerte de Capablanca, Olga volvió a contraer nupcias por tercera vez con el capitán A. M. Kristopher mucho más joven que ella, que era un campeón olímpico de remo, (Alonzo Kristopher). La relación duró hasta 1967 ya que murió joven dejando a Olga la compañía que había fundado, la Maritime Co. de la que fue su presidenta hasta su cuarto matrimoni o en 1967 con el Almirante Jospeh James Clark (nacido en 1893), uno de los más brillantes comandantes en la II Guerra Mundial. Dirigió la 7ª flota de operaciones contra Corea del Norte.

Casi al mismo tiempo, su hermana, Marie Blackton, se convirtió en la segunda esposa de Hamilton Fish III. Clark y Fish. En la década de los 60 compraron un apartamento en el séptimo piso de un rascacielos en 655 Park Avenue en Manhattan, la vivienda en realidad consistía en dos apartamentos unidos por un largo pasillo.

Hamilton Fish fue un ex congresista de Nueva York y miembro de una antigua y adinerada familia de Nueva York. Se graduó en Harvard en 1910 y fue capitán del equipo de fútbol americano de Harvard en 1909. Fue un tackle All-American para el Crimson en 1908 y 1909, e ingresó al Salón de la Fama del Fútbol Universitario en 1954.

Clark se retiró de la Marina de los EE. UU. Como almirante  el 1 de diciembre de 1953 y fue empleado como presidente de Hegeman-Harris Company Inc, una empresa de construcción e inversión de Nueva York. Clark murió el 13 de julio de 1971 en el Hospital Naval, St. Albans, Queens, a la edad de 77 años, Clark fue enterrado en el cementerio nacional de Arlington.

Marie Fish, hermana de Olga Clark, y segunda esposa de Hamilton Fish III, murió en 1974. Olga Clark bautizó la fragata USS CLARK (FFG-11), homónimo de su difunto esposo, el almirante J. J. Clark. La fragata fue botada el 24 de marzo de 1979.

Poco antes de morir legó los archivos de Capablanca al club de ajedrez Manhattan donde había muerto José Raúl el 8 de marzo de 1942.

El Almirante Jospeh James Clark (nacido en 1893), uno de los más brillantes comandantes en la II Guerra Mundial. Dirigió la 7ª flota de operaciones contra Corea del Norte. (tercer marido de Olga)

Olga continuó viviendo en Manhattan, en el 655 Park Avenue, en Hamilton Fish,.Cuando Clark murió, Olga Chagodaef  hizo el viaje al altar por quinta y última vez, con Kenneth von Neff, un magnate de la cosmética nativo de New Eagle.

Kenneth Von Nett y Olga Chagodaef decidieron construir una casa en New Eagle como su residencia de verano y una alternativa, en el retiro rural, a su residencia permanente en la ciudad de New York

La casa nunca se llegó a terminar en su estructura de las alas y torres de dos pisos en cada extremo porque Olga Chagodaef murió de insuficiencia cardíaca congestiva en 1994. El interior permanece incompleto.

No dispuesto a vivir en la ciudad sin Chagodaef, von Neff puso la propiedad a la venta. Además del castillo, un terreno de dos acres, una casa en Cape Cod, una casa modular renovada y una casa para pequeños cuidadores. El precio inicial era de 1.49 millones de dólares.

Tanya Chaney, una masajista de profesión que ha sido propietaria de Salon and Spa by Chaney’s Natural en Monongahela durante los últimos 13 años y su marido Michael Chaney, un técnico especializado en el mantenimiento del comercio para el Distrito Escolar de Mt. Lebanon, compraron la propiedad de New Eagle el 28 de junio de 2017: un castillo de piedra en una colina en New Eagle similar a uno de Tbilisi (Georgia) que una vez fue el hogar de Olga Chagodaef, la princesa rusa que huyó de Georgia cuando el fervor revolucionario barrió su país

Meses antes de la venta, el precio había bajado considerablemente a 350,000 dólares.

New Eagle, el castillo que Kenneth von Neff, quinto marido de Olga construyó para ella en Pensilvania a semejanza de otro en Tbilisi (Georgia) que una vez fue el hogar de Olga Chagodaef

Los Chaney descubrieron que la propiedad se iba a subastar por un problema de impuestos judiciales. Acudieron a la subasta con una oferta de $ 16,599, consiguiendo el castillo, la casa de Cape Dod y un acre de terreno. El acre adyacente, la casa del cuidador y la casa modular también se vendieron mediante una oferta competitiva a otros dos compradores. (Quiero agradecer a Jesús Remis Fernández la información sobre los maridos de Olga, en concreto sobre el quinto así como las fotos de su mansión y la carta que aparece al final del artículo). 

Vista general de New Eagle

Aunque no jugaba al ajedrez, Olga era una habitual en el Club de Ajedrez de Manhattan, disfrutando de la atención que recibió como viuda de Capablanca.

El 24 de abril de 1994 Olga murió en Manhattan, a la edad de 95 años. Legó todos los archivos de José Raúl Capablanca al Club de Ajedrez de Manhattan.

 

En esta carta dirigida a Mario Figueredo el 27/02/1957 ya vemos que  su apellido antes de casarse con Capablanca era Chegodaef. En otros textos  figura como Chuvaroba o  Chagodeyeva.

 

Retrato al pastel de Esteban Valderrama de 1933, cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes CUBA .

Nota de Capablanca apremiando al pintor por la conclusión de varios retratos

El segundo retrato de Capablanca que Valderrama realizó en 1938

 

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Esteban Valderrama y Peña(1892 – 1964)

Nació en Matanzas, Cuba, el 16 de marzo de 1892. A los 15 años de edad, mostró destrezas sobresalientes en arte y comenzó a recibir premios y reconocimientos delGobierno Provincial de Matanzas, quien por1906 lo patrocinó para ingresar a la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, La Habana, Cuba con altas calificaciones, partió en 1908 para Europa con el fin de completar sus estudios en las academias de bellas artes de España y Francia. Asistió a la Academia de Bellas Artes en San Fernando, Madrid y más tarde, en 1911, a la Escuela Nacional de Bellas Artes en París, Francia, donde se graduó con el título de Eléve Definit. Durante su etapa parisina recibió su primer premio, cuando en 1915 fue seleccionado en un concurso y su obra de arte se usó en la portada de la revista Literaria Mundial, que en ese momento estaba dirigida por el poeta nicaragüense Rubén Darío. Posteriormente se graduó con un doctorado en filosofía y en educación. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial en 1914, regresó a Cuba con sus pinturas y dibujos. Uno de los aspectos más destacados de su carrera artística fue la creación, en 1917, del sello provincial para la provincia de Matanzas, Cuba. Valderrama se mudó a la capital, La Habana, donde trabajó para el periódico El Heraldo de Cuba, luego encabezado por el prestigioso periodista Manuel Márquez Sterling. Trabajó como ilustrador, publicando retratos a toda página de los héroes de Cuba de la guerra de independencia. Su habilidad en este género lo convirtió en un gran retratista, cuyos talentos lo hicieron muy solicitado para retratos comisionados de celebridades y funcionarios públicos de alto nivel. En 1915 ingresó a un cuadro en una exposición y ganó el primer premio. En 1916 expuso sus obras en la exposición VIDA (Vida) y la exposición finalmente se exhibió en Francia, donde se celebraron sus obras.Academias Nacionales de Bellas Artes de San Alejandro, La Habana, Cuba.Finalmente se convirtió en el director de esta prestigiosa Academia de Arte.Se desempeñó como Director en 1935, sustituyendo a Leopoldo Romanach, quien era conocido como el Rembrandt cubano. 

El estilo de Valderrama comenzó a cambiar para incluir paisajes, retratos y retratos grupales de personas comunes, en particular miembros de su familia. Su creatividad se desarrolló con influencias de vanguardia y el impresionismo que lo  llevó a la era de la vanguardia. Fue nuevamente seleccionado para ser  Director de la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, La Habana, Cuba de 1939 a 1942, de 1949 a 1950, de 1950 a 1953 y de 1953 a 1959. En 1953 fue seleccionado para diseñar la moneda de Un Peso para Cuba, en honor al Centenario. de jose marti. 

Sus obras de arte se encuentran en el Palacio Presidencial de Cuba, que ahora se llama Museo de la Revolución, el techo del Salón de los Embajadores y en diversos murales en varias ciudades de Cuba. Entre sus retratos más conocidos se encuentran los de José Martí, creado en 1938, para la Embajada de Cuba en México y exhibido permanentemente en el Palacio Nacional de México. Otros son el retrato del campeón mundial de ajedrez José Raúl Capablanca (1938) y del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt (1945), que posó para el artista en más de una ocasión. Una muestra de su obra se puede ver en el Archivo Histórico Provincial de Matanzas, que alberga algunos de sus retratos. Otras de sus obras son atesoradas en las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de la Revolución, el Museo de la Ciudad de La Habana y el Museo Provincial de Matanzas, Cuba.

Esteban Valderrama y Peña retocando su cuadro de Roosvelt

 

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