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Proyecto ITINERA (I): Roma en la Región de Murcia

Proyecto ITINERA (I): Roma en la Región de Murcia

El Proyecto ITINERA nace de la colaboración entre la Asociación Murciana de Profesores de Latín y Griego (AMUPROLAG) y la delegación murciana de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC). Su intención es establecer sinergias entre varios profesionales, dignificar y divulgar los estudios grecolatinos y la cultura clásica. A tal fin ofrece talleres prácticos, conferencias, representaciones teatrales, pasacalles mitológicos, recreaciones históricas y artículos en prensa, con la intención de concienciar a nuestro entorno de la pervivencia del mundo clásico en diferentes campos de la sociedad actual. Su objetivo secundario es acercar esta experiencia a las instituciones o medios que lo soliciten, con el convencimiento de que Grecia y Roma, así como su legado, aún tienen mucho que aportar a la sociedad actual. 

Zenda cree que es de interés darlo a conocer a sus lectores y amigos, con la publicación de algunos de sus trabajos.

Año 210 a. C.: Roma lucha con Cartago 8 años ya. El estratega cartaginés Aníbal Barca ha destrozado varios ejércitos en Italia. Las águilas han sido humilladas en Tesino, Trebia, Trasimeno y, la más funesta, Cannas. El Barca parece imparable.

El Senado ha decidido aliviar la presión que sufre la urbs enviando a sus legiones a combatir en Hispania, donde los hermanos de Aníbal, Asdrúbal y Magón, comandan los ejércitos cartagineses desde Qart Hadast, la Nueva Cartago, fundada por su cuñado Asdrúbal el Bello en torno al 227 a.C.

"Aníbal, Asdrúbal y Magón comandan los ejércitos cartagineses desde Qart Hadast, la Nueva Cartago, fundada por su cuñado Asdrúbal el Bello en torno al 227 a.C."

Publio y Cneo Cornelio Escipión, generales en Hispania, han perecido a manos de los púnicos. El hijo del primero, también llamado Publio Cornelio Escipión, llega a Tarraco, primera ciudad romana en nuestra península, al mando de dos legiones. Escipión tiene 25 años, pero ya se ha batido contra Aníbal e, incluso, ha salvado a  su padre, herido, en el río Ticino.

Los cartagineses han dejado desguarnecida su capital, protegida sólo por unos mil efectivos. Allí se guardan los tesoros y los rehenes con los que se aseguran la lealtad de los pueblos sometidos. En el 209 a.C., partiendo con toda probabilidad desde Sagunto, Escipión se planta en 7 días ante Qart Hadast al frente de 25.000 legionarios, mientras que su segundo, Cayo Lelio, acude con una escuadra. En una acción simultánea, las imponentes murallas púnicas son atacadas por mar y por el istmo, que unía la península sobre la que se asentaba la ciudad con tierra firme. Un comando de 500 legionarios, que consiguió atravesar el estero que cercaba la urbe por el norte, decantó el resultado de la batalla al escalar los muros y pillar a los defensores desprevenidos. Qart Hadast pasa a ser Carthago Nova.

Santiago Posteguillo, actual Premio Planeta, relata estos acontecimientos en Africanus, el hijo del cónsul, primera obra de su trilogía sobre la Segunda Guerra Púnica. Autores de la talla del griego Polibio o de los latinos Tito Livio, Dion Casio y Apiano, o san Isidoro de Sevilla, han escrito también sobre Carthago Nova.

"Así llegó Roma a nuestra región, dejándonos un legado cultural y monumental extraordinario"

Así llegó Roma a nuestra región, dejándonos un legado cultural y monumental extraordinario. Invitamos a recorrer la Cartagena púnico-romana, siguiendo las 5 colinas descritas por Polibio. A revivir en la Muralla Púnica la batalla narrada por Livio. A admirar la monumentalidad del teatro financiado por el propio Augusto. A intuir cómo de espectacular resultará el anfiteatro, sobre el que construyeron la plaza de toros, cuando la clase política conceda fondos para su puesta en valor. A contemplar en el Barrio del Foro uno de los pocos templos a Isis conservados en el Mediterráneo.

Los romanos nos dejaron muchas más huellas dispersas por nuestra región. Caminamos por una de sus calzadas descendiendo desde el campo de golf de La Manga hasta la Bahía de Portmán por el Barranco del Moro. Conoceremos cómo tallaban los bloques de piedra con los que construían sus edificios visitando las canteras de la Diputación cartagenera de Canteras o las inmediaciones del templo del Estrecho de La Encarnación en la pedanía homónima caravaqueña, uno de los edificios religiosos más impresionantes de esta época.

Cerca de allí ascenderemos a los cerros de Barranda y Archivel, sobre los que se yerguen dos castillos militares destruidos en el contexto de la guerra civil entre César y los hijos de Pompeyo, una rareza en la península ibérica.

Disfrutamos de dos imponentes salas abovedadas en el Museo Arqueológico de los Baños de Alhama de Murcia, pero también podemos rastrear termas romanas, aparte de en Cartagena, en Águilas, que atesora un coqueto museo.

"En el balneario de Archena podremos hallar, amén de dos excelentes lápidas funerarias, los vestigios de la hospedería donde se alojaban los usuarios de esas aguas dos milenios atrás"

En la Cueva Negra, en Fortuna, se guardan inscripciones con 2000 años de antigüedad, incluyendo versos de La Eneida, casi contemporáneos a esta epopeya.

A la vera de los baños de Fortuna hay restos de un santuario consagrado a alguna ignota divinidad. En el balneario de Archena podremos hallar, amén de dos excelentes lápidas funerarias, los vestigios de la hospedería donde se alojaban los usuarios de esas aguas dos milenios atrás.

En un bajo de la zona portuaria del Puerto de Mazarrón encontramos una factoría de salazón, en la que se fabricaba el garum sociorum, la apreciadísima salsa con la que se abastecía la mesa de las más acaudaladas familias a lo ancho del imperio.

Invitamos a descubrir ésos y otros rastros más del paso de Roma por la región, a sentirse orgullosos de lo que nuestros ancestros nos legaron y a exigir que la Administración los rehabilite para disfrute común.

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