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Santiago Tobón: “Sexto Piso es una editorial un poco esquizofrénica”

Santiago Tobón: “Sexto Piso es una editorial un poco esquizofrénica”

Quizá Sexto Piso no sea la primera editorial en español que habiendo nacido en México haya dado el paso de instalarse en España. FCE ya lo hizo años antes, y Sudamericana, desde Argentina, también realizó este recorrido inverso. Sin embargo, el editor de Sexto Piso sí que fue intrépido en su hazaña, porque hace 14 años se lanzó al salto desde una estructura empresarial pequeña y aterrizó en España, un país con una potente industria del libro y gran competencia en el sector.

Santiago Tobón cuenta en esta entrevista cómo fue el proceso y qué dificultades se encontró en el camino; su pertenencia al Grupo Contexto le abrió muchas puertas, pero su posición en México también fue de gran utilidad para el grupo. Sinergias que contribuyen a una renovación de la edición y al descubrimiento de nuevos autores.

—Editorial Sexto Piso es de las pocas que han dado el salto a la inversa: viene desde México para instalarse en España. ¿Cómo ha sido este proceso?

—La editorial empezó en México hace 16 años y al año comenzamos a hablar de la posibilidad de instalarnos en España, donde consideramos que un editor en español debe estar. Nuestro catálogo desde el principio quiere contar con autores de reconocido prestigio en sus diferentes disciplinas, y empezamos sobre todo con ensayo y narrativa. Con esa idea entre intuitiva e inocente, a los dos años de lanzarnos en México editamos el primer libro en España.

—¿Cómo es vuestra organización? ¿Elaboráis un plan editorial para España y otro para México, o lo realizáis conjunto?

"En la editorial queremos pensar que el lector es una persona inteligente que es capaz de discernir todo, y justo de lo que se habla es del valor del español como lengua común"

—La idea al principio era hacer una sola editorial, pero en el ámbito del español pensamos que la viabilidad pasaba precisamente por poder llegar a esos lectores de varios sitios. Por eso cuando llegamos a España lo que pensamos era hacer una sola editorial, un solo catálogo con libros en diferentes países. Hay algunas diferencias de libros que, por cuestión de derechos, por ejemplo, no podemos editar en México y sí en España, pero una de las prioridades es tener derechos para todo el español y poder comercializarlos en ambos países.

—Aun así hay matices diferentes: el idioma es español, pero el lenguaje puede variar en algunas expresiones. ¿Cómo se resuelve esto?

—Es un tema difícil, seguimos dándole vueltas y siempre será conflictivo. Lo ideal sería hacer una edición para cada territorio, porque cada país tiene su propio lenguaje. El problema está ahí. Es una realidad que en toda Latinoamérica se ha leído a los autores norteamericanos editados por Anagrama en español peninsular, si bien lo correcto sería hacer ediciones locales. En la editorial queremos pensar que el lector es una persona inteligente que es capaz de discernir todo, y justo de lo que se habla es del valor del español como lengua común. La suma de sus diferentes acepciones es lo que le da riqueza al idioma frente a otras lenguas. Ha ocurrido en alguna ocasión que un crítico ha dicho que algún libro estaba mal traducido porque estaba en mexicano, cuando incluso esa traducción es mejor. En México nos recriminan que hacemos muchas traducciones desde España y que habría que hacer más desde México, y nos gustaría encontrar el equilibrio, pero es muy difícil. Buscamos siempre la mejor traducción para un autor, independientemente de la nacionalidad.

—En relación a la distribución y la producción ocurre algo similar. ¿Dónde se producen y distribuyen vuestros libros, de forma local en cada país o de manera conjunta?

"Lo que nosotros hemos agregado a Contexto es nuestra previa experiencia en América Latina, y aportado contactos, recomendación de distribuidores, consejos… para que ellos pudieran distribuir bien sus libros. En México la distribución de Contexto la realiza Sexto Piso"

—Una de nuestras grandes sorpresas fue que el tiempo le diese la razón a esa intuición de que hay que llegar a España para conseguir más lectores. No solo sirvió para eso, sino que nos facilitó obtener muchos más lectores en Latinoamérica. Hay una frase que decimos muchos editores y es que la periferia se comunica mal con la periferia, y en el caso de la edición es así: es más fácil enviar libros a Argentina desde España que desde México, es una realidad. Empezamos enviando libros desde México a otros países, pero al final, por políticas comerciales, incluso horarios y frecuencia de barcos y otras cuestiones, casi todos los países nos han pedido que enviemos los libros directamente desde España.

—¿Facilitó en parte el asentamiento en España la pertenencia al Grupo Contexto? ¿Qué le aporta Sexto Piso al grupo?

—Contexto nos ha aportado mucho a los cinco editores que estamos en la actualidad (antes éramos siete), porque ninguno teníamos una experiencia de años en la labor editorial y hemos caminado juntos ese trayecto. Cada uno con la diversidad de sus catálogos da un valor añadido al grupo. En mi caso he sido quizá el mayor beneficiado de todo lo que aporta Contexto en España porque me abrió muchas puertas, me dio un conocimiento muy claro del sector editorial español, para mí fue una ayuda esencial. Lo que nosotros hemos agregado a Contexto es nuestra previa experiencia en América Latina, y aportado contactos, recomendación de distribuidores, consejos… para que ellos pudieran distribuir bien sus libros. En México la distribución de Contexto la realiza Sexto Piso.

—¿Qué pesa más en el catálogo, la narrativa o el ensayo? ¿El público es más lector de ensayo o de narrativa?

"Querían novela gráfica porque es un género más joven, más ágil, que crea una nueva audiencia, y esa combinación trajo más apoyos de otras instituciones"

—La diversidad es la clave del catálogo de Sexto Piso. Empezamos con ensayo pero abarcamos todos los géneros literarios. Las dos principales colecciones son justo ensayo y narrativa. Después hicimos una colección de libros ilustrados y desde hace tres años iniciamos una colección de poesía, y eso le ha agregado a los sellos de Contexto gran diversidad, y ha abierto algunas puertas. Sexto Piso es una editorial un poco esquizofrénica, porque se puede considerar que hay tres o cuatro editoriales dentro de la editorial. Hay vasos comunicantes, entre el ensayo y la poesía, pero muchas veces el mismo lector no transita por todo el catálogo, tiene sus gustos literarios y se ciñe a ellos. Es como tener varias editoriales en una.

—Tenéis también un premio de novela gráfica. ¿Por qué habéis apostado por este género para generar un premio y no por el ensayo, que es vuestra fortaleza editorial?

—Dentro de las editoriales siempre está la idea de hacer un premio literario. Nosotros valoramos todas las variedades que hay, y en este caso fue una feliz coincidencia entre una Asociación de Capitales Iberoamericanas y nosotros, porque ellos tenían la idea de apoyar un premio y nosotros teníamos la idea de convocarlo. Querían novela gráfica porque es un género más joven, más ágil, que crea una nueva audiencia, y esa combinación trajo más apoyos de otras instituciones. Fue muy fácil y muy natural. Hay muchos premios de narrativa y ensayo, este era más innovador y podía aportar más.

—¿Cómo ves la evolución del libro? ¿Cómo es vuestra adaptación al libro electrónico? ¿Y en relación al mercado son muy distintos el mexicano y el español?

"A los dos años de la editorial empezamos a incluir a autores jóvenes con el Festival Bogotá 39, que mostraba el trabajo de autores por debajo de esa edad. La editorial apostó por autores muy jóvenes"

—En relación a lo primero, el libro electrónico creo que va encontrando su convivencia y su espacio. Vamos pasando del momento pánico y apocalíptico del fin del libro en papel a existir una convivencia, especialmente en el ámbito literario; en los medios de comunicación la evolución es diferente. A mí me gusta decir que somos editores de contenido, el mismo proceso de producción que tiene un libro en papel lo tiene un libro digital: buena traducción, buena selección, corrección, criterio editorial, una prescripción, eso no es ajeno al mundo electrónico. Los gustos en cada país cambian y muchos autores muy conocidos en Argentina apenas llegan a España y viceversa. Hay casos que trascienden todo, pero es difícil. Se lee más ensayo en América Latina que en España y aquí más narrativa que ensayo, los gustos cambian mucho en cada territorio.

—¿Una editorial como Sexto Piso no podría tener esa misión por descubrir a los autores desconocidos de otros países?

—Sí, claro que la tenemos, la idea de estar en ambos lados del océano, es para encontrar lectores, pero también para establecer los vasos comunicantes con la idea de que sea de ida y vuelta. Lo hacemos al ritmo que podemos, claro. A los dos años de la editorial empezamos a incluir a autores jóvenes con el Festival Bogotá 39, que mostraba el trabajo de autores por debajo de esa edad. La editorial apostó por autores muy jóvenes. En nuestro catálogo hay muchos autores mexicanos con la intención de que circulen en España. Y también al revés.

—También para ello es muy importante la labor de comunicación, para dar a conocer ese esfuerzo de edición. ¿Cómo lo manejáis?

"Es lo que hace al final un editor: es un lector que quiere buscar lectores que se le parezcan. Eso es lo que queremos en el fondo"

—Como podemos: redes sociales, prensa… Como se dice, “todas las combinaciones de todas las fuerzas de lucha”. Tanto en México como en España nos sentimos como si jugáramos de locales porque tenemos un equipo humano disponible y, por supuesto, más control de todo lo que ocurre. Trabajamos muy de la mano de la prensa y medios de comunicación audiovisuales que se ocupan de temas culturales, y también mucho con los libreros. En Colombia y Chile esto es más difícil, porque trabajamos a distancia, pero intentamos encontrar la manera. Por ejemplo, a través de un distribuidor con el que hemos generado confianza y empatía en cada caso, que entiende bien al sello, que sabe interpretarlo y que conoce bien a los medios, los periodistas y los libreros e intenta replicar el modelo de trabajo de México y España, pero es un proceso lento.

—¿Cómo te gustaría que fuera la visibilidad de Sexto Piso? ¿Cómo te gustaría que Sexto Piso se recordara?

—Me gustaría que los lectores recordaran a Sexto Piso como una editorial que les permitió descubrir buenos libros. Es lo que hace al final un editor: es un lector que quiere buscar lectores que se le parezcan. Eso es lo que queremos en el fondo. Una de las partes que más me gustan de las ferias del libro, por ejemplo, es el contacto con el lector. No les ponemos cara a los lectores que tenemos, eso lo hacen los libreros, pero ir a una feria, como la Feria del Libro de Madrid, nos permite esa interacción. Gente que nos agradece los libros, incluso otros que te regañan porque no has editado algún libro que ellos quieren. Al final, lo que perdura es editar buenos libros.

—Algunos comentan que las ferias del libro pueden desaparecer en algunos años.

—En la Feria de Madrid hay un problema real de espacio, muchos editores y libreros quieren venir y no caben, todos los años suben las ventas y los lectores. No sé por qué se comentan esas cuestiones apocalípticas. Hay nuevos formatos y puede haber modificaciones, el oficio va cambiando, pero que cambie no significa que desaparezca. Las editoriales independientes como las de Grupo Contexto contribuyeron en gran medida a cambiar un poco el oficio. Más allá de desaparecer, lo que hizo este cambio fue fortalecer el mundo de la edición. La oferta de libros creció en papel. Hay temas que habrá que seguir más de cerca, pero no hay fundamento para pensar en su desaparición.