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Silencio, miedo, estanterías

Muchos libros siguen siendo, tras un uso fugaz, carne de estantería. Dejan huella en quien los lee durante un tiempo, llegan incluso a escandalizar al personal y a los medios puntualmente, pero después se olvidan, su mensaje se entierra entre los miles de impactos informativos que nos atacan día a día y su lomo pasa a ser un elemento decorativo más.

Llego a Fariña, de Nacho Carretero (Libros del KO, 2015), con un año de retraso, cuando su eco ya ha sido víctima del silencio, una palabra más directa y menos romántica que la omertá italiana. Silencio también es una palabra más efectiva para los personajes analizados en el ensayo sobre el narcotráfico gallego, pasa desapercibida en el lenguaje común y, por eso mismo, garantiza una discreción de la que carecen otros grupos criminales.

En Fariña hay dos mensajes de fondo que se repiten como mantras, aunque aparecen como revelaciones de fuentes que no acaban de mojarse aportando pruebas, porque no las tienen o por miedo, que es otra palabra tan demoledoramente eficaz como silencio. El primero de ellos es que los grandes grupos del narcotráfico gallego puede que sigan operando fuera del foco mediático que tuvieron hace unos años, de hecho comprar cocaína en Europa sigue siendo fácil y España se mantiene como el gran centro de distribución.

El segundo mensaje que se repite, quizá ligado al primero, es que el narcotráfico es una fuente clásica de financiación de las campañas electorales de los principales partidos políticos. Si esto es así, cosa que aún no ha quedado comprobada más allá de alguna foto amistosa entre narcos y cargos públicos de la que ya nos hemos olvidado, las cuentas de los grupos criminales se estarán resintiendo ahora que nos ha dado por votar cada seis meses.

Para el periodismo preocupado por su supervivencia en tiempos de crisis la oportunidad está servida. Sacar el libro de la estantería y tirar del hilo puede ser una tarea titánica, e incluso inútil, pero todo esfuerzo por huir de la falsa realidad del periodismo declarativo y ahondar en este tipo de historias tiene sentido, merece tiempo y dinero. Quiero creer que ya hay alguien en ello, alguien sin miedo a romper el silencio. Mucha suerte.