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Sreko Hovart: «Es nuestra responsabilidad pensar y crear un mundo radicalmente diferente»

Sreko Hovart: «Es nuestra responsabilidad pensar y crear un mundo radicalmente diferente»

Si tras la crisis desatada por el coronavirus no se transforma radicalmente el mundo «acabaremos en una distopía aún peor que la actual», sostiene el filósofo Sreko Hovart, cuya obra es una continua llamada a la acción, y que cree que la pandemia puede ser la oportunidad para crear una comunidad global.

Nacido en 1983 en Osijek (antigua Yugoslavia, hoy Croacia), Hovart se define como un filósofo europeo que viaja por todo el mundo impartiendo conferencias. Y es uno de los representantes destacados del Movimiento Democracia en Europa 2025 (DiEM25), una iniciativa política de carácter paneuropeo que aboga por la democratización de las instituciones europeas desde los principios de la izquierda.

Su último libro Poesía del futuro, un ensayo publicado en español por Paidós, ya hablaba, antes de la pandemia, del «estado de emergencia como norma y no como excepción», una afirmación que cobra intensidad en las circunstancias actuales y sobre la que asegura, en una entrevista con Efe: «Ahora es el momento de transformar radicalmente el mundo, o terminaremos en una distopía aún peor que la distopía actual».

En su Poesía del futuro, Hovart asegura que las amenazas globales que enfrenta la Humanidad ahora son una oportunidad para construir una comunidad global. «Según los datos más recientes, en este momento más de 2.000 millones de personas en todo el mundo se encuentran en algún tipo de confinamiento o aislamiento. Esto nunca pasó antes. Y por muy distópico que parezca, esta podría ser la oportunidad de crear una comunidad global», explica Hovart. Porque «nunca antes tantas personas en el mundo habían estado conectadas por un solo pensamiento, como el coronavirus», dice el filósofo y escritor, que confía en que no se permita «que los gobiernos cometan el mismo error que durante la última crisis financiera, rescatando a las compañías y bancos más grandes, en lugar de invertir en la sociedad y el sector público».

Porque lo que preocupa a Hovart no es tanto el coronavirus en sí, sino las «profundas consecuencias sobre la economía, la sociedad y la psicología de las personas que aún están por llegar». A menos que actuemos ahora, con el fin de garantizar una atención médica pública y gratuita para todos, proteger a las personas vulnerables, incluidos los ancianos, los pobres y los refugiados, garantizar un ingreso básico universal, cambiar el funcionamiento de la economía global, reducir las emisiones de carbono y crear una economía global sostenible, me temo que nos enfrentaremos a una situación aún peor que la actual», sostiene.

Hovart apela a un movimiento de liberación global, un desafío que, dice, hay que afrontar ya porque no se puede dejar para generaciones futuras. «Si no creamos un movimiento de liberación global, puede que no haya una generación futura. O como Kafka dijo memorablemente una vez, el Mesías vendrá solo cuando ya no sea necesario, vendrá solo el día después de su llegada. No tenemos el lujo de esperar al Mesías o una generación futura», apunta.

En su opinión, si el movimiento climático impulsado por los niños, como es el caso de Greta Thunberg, demostró algo es que hay que escucharles y crear un futuro sostenible para ellos. «Y si el coronavirus muestra algo es que tenemos que cuidar a los miembros más vulnerables de la sociedad, aquellos sin el lujo de autoaislamiento, aquellos sin hogar o atención médica, las personas mayores, los cuidadores…», sostiene. Por eso ve la crisis actual «como una oportunidad para una solidaridad intergeneracional sin precedentes que es capaz de construir un futuro mejor. Porque si no creamos una «Internacional de Generaciones», no tendremos futuro en absoluto».

Hovart está convencido de que esta crisis servirá también como una «prueba de fuego» para todos los gobiernos: «Se puede ver cómo reaccionaron los líderes populistas como Trump, Bolsonaro o Johnson. Tienen sangre en sus manos, e incluso llaman a 100.000 muertes un «buen trabajo». Si alguna vez estuvo claro que el populismo o el neoliberalismo, que destruyeron el sector público, no es una respuesta a la crisis actual (¡y a las que vendrán!), es ahora».

Y apela a la responsabilidad de cada uno: «ya sea usted filósofo o dependiente de una tienda, es nuestra responsabilidad pensar y crear un mundo radicalmente diferente al que ha llevado a la crisis actual al destruir la naturaleza o el hábitat de los animales y otras especies vivas, incluidos los virus. El virus no es un enemigo, también solo trata de sobrevivir. Y una vez que destruimos la naturaleza, no tiene otra opción que saltar de animales a humanos».

Hovart destaca también el papel de la filosofía ante esta crisis: «la filosofía, el pensamiento crítico y la educación pública gratuita se han vuelto más importantes que nunca», defiende. Y explica que recientemente lanzaron en el canal de DiEM25 un debate con invitados como Gael García Bernal, Saskia Sassen, Slavoj Žižek y muchos otros que ofrecieron su análisis de la crisis actual y las posibles salidas. «La conversación que tuve con Noam Chomsky la semana pasada ya alcanzó más de 500.000 visitas en YouTube. Y es solo el comienzo», sostiene.

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