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Surcando el océano con Vikingos en guerra

Surcando el océano con Vikingos en guerra

La primera vez que pude ver —que no leer— Vikingos en guerra fue con su primigenia edición noruega, Vikinger i krig. Me lo enseñó Gustavo García, director de nuestra revista, Arqueología e Historia, doctor en Arqueología con una tesis sobre la influencia del armamento galo en la panoplia peninsular durante la Edad del Hierro, lector voraz de sagas nórdicas, martillo de Thor al cuello y melena al viento. Alguien que sabe de qué habla cuando habla de vikingos. No me hizo falta tratar de comprender un texto que recordaba a una letanía de muebles de IKEA encadenados —aunque estos sean suecos—, me bastó con contemplar las ilustraciones que llenaban el volumen para darme cuenta de que estaba ante un libro único. Un libro que podría ser, para el mundo vikingo, lo que Armas de Grecia y Roma, de Peter Connolly, es para la Antigüedad: un clásico.

"¿Cómo resistirse a páginas por las que luchan hombres con nombres como Ivar el Deshuesado o Erik Hacha Sangrienta?"

¿Y qué editorial no quiere tener un clásico en su catálogo? Hacerme con una copia de la edición inglesa fue el siguiente paso, no sea que mi instinto me hubiese jugado una mala pasada y una cara bonita escondiese un negro corazón. No fue el caso. El texto de Vikinger i krig cumple con creces, y va mucho más allá de lo que el título sugiere, para leerse como una crónica completa de la Era Vikinga. Y es que, si bien es cierto que las técnicas de combate y las armas se tratan profusamente, no lo es menos que se complementan con otras facetas como la mentalidad o la navegación y, sobre todo, con los capítulos que describen la expansión vikinga, desde sus iniciales incursiones de pillaje al asentamiento de colonos en Groenlandia y el nacimiento de reinos por toda Europa. ¿Cómo resistirse a páginas por las que luchan hombres con nombres como Ivar el Deshuesado o Erik Hacha Sangrienta, empuñando espadas como «la liberadora de cadáveres» y lanzas como «el dragón que oscurece los escudos»?

En la solapa del libro me encaré con dos noruegos de mirada azul acero y poblada barba, Kim Hjardar y Vegard Vike, sus autores. Investigar quiénes eran era paso aconsejable a la hora de decidir editar su libro, y resulta que son dos de los más reputados expertos en la era vikinga, en especial en su faceta militar. Kim Hjardar es licenciado en cultura vikinga y medieval, y preside la más antigua asociación de reconstrucción histórica vikinga de Noruega. Esta faceta, que él imbrica con la arqueología experimental, le permite ponerse, en la medida en que esto es posible, en la piel de aquellas gentes. Y si bien es cierto que siglos de cambios mentales nos separan, no lo es menos que experimentar lo que pesa una cota de malla, el cansancio que provoca blandir una espada o los callos que salen en la palma de la mano al remar ayudan a comprender la vida de un vikingo. Su compañero, Vegard Vike, es conservador arqueológico del Museo de Historia Cultural de Oslo, y su investigación gira alrededor de las técnicas artesanales escandinavas, en particular en lo referido a las armas. Pero, además, ha entrenado en artes marciales con panoplias del periodo y lleva a cabo un proyecto de fabricación de armas basado en técnicas tradicionales. Más credenciales para escribir sobre el combate vikingo que si se pasaran el día sentados bajo un flexo, ¿verdad?

A estas alturas, mi corazón saltaba como un langskip entre las olas embravecidas del mar océano, desatado en mí el instinto primigenio del cazador que huele a la presa, en mi caso el olfato de un libro que uno quiere publicar —me temo que yo sí me paso demasiado tiempo sentado bajo el flexo—. Tocaba contactar con la editorial que tenía los derechos del libro, y negociar, comprar, pagar, papeleo, papeleo, papeleo… Obviaré entrar en un proceso que a veces deja en el camino más cadáveres que una batalla vikinga, pero que llegó felizmente a puerto.

"En el caso de Vikingos en guerra, Yeyo no solo tradujo el texto original, sino que revisó a conciencia el capítulo dedicado a las incursiones vikingas en la península ibérica"

Ahora empezaba otra singladura, la que nos llevaría a convertir Vikinger i krig en Vikingos en guerra. Para ello, este timonel tenía que reclutar una tripulación que mejorase su poco avezado pilotar: traductor, editor del texto y maquetador serían mis compañeros. Encontrar un buen traductor es fundamental para cualquier libro, pero cuando hablamos de un libro de historia como este, con un vocabulario que en ocasiones puede ser muy técnico —prueben a conversar sobre forjado de espadas incluso en su idioma nativo— es crucial. Afortunadamente, la brújula que tengo en la cabeza merced a años bregando en las aguas de la historia militar me señaló a nuestro hombre, Yeyo Balbás. Yeyo aúna dos cosas importantes: un conocimiento muy sólido de la época, que viene tanto de sus lecturas como de una dilatada experiencia en la reconstrucción histórica —como los autores del libro—, y una buena prosa, como denuncia que tenga varias novelas históricas publicadas. Solo había un escollo que salvar, y no pequeño: el noruego de Yeyo es parecido al mío, o al del 99% de los mortales. Inexistente. Pero uno tiene recursos, y el recurrir, permiso mediante, al texto en inglés, nos permitió sortear el obstáculo. ¡Yeyo estaba a bordo! La contribución del traductor a un libro es fundamental, una contribución a veces poco ponderada por el lector. ¡Un brindis aquí, con nuestros cuernos llenos de hidromiel, por ellos! En el caso de Vikingos en guerra, Yeyo no solo tradujo el texto original, sino que revisó a conciencia el capítulo dedicado a las incursiones vikingas en la península ibérica. Se trata de un tema en el que los investigadores extranjeros, que suelen leer español como nosotros noruego, a menudo repiten viejas concepciones y mitos, como el de esos vikingos fabricantes de queso instalados en Sevilla, fantasía que Yeyo trazó hasta La civilisation arabe en Espagne, de Lévi-Provençal, que fundamenta este cuento… ¡en las similitudes entre ciertas variedades de quesos sevillanos con otros de los países nórdicos! La revisión de Yeyo y su contraste de opiniones con los autores nos permitió pulir algunos detalles, y el texto final se benefició así de sus conocimientos.

Con el texto en español, entraban a remar Mónica Santos, una de nuestras editoras, y Raúl Clavijo, nuestro maquetador, con más brazos que patas tiene Sleipnir, el caballo de Odín, dada la velocidad con que maqueta. A Mónica competió la revisión de estilo y ortotipográfica, y coordinar la maquetación con Raúl, para encajar texto con fotografías, ilustraciones y mapas. ¿No os había dicho lo de los mapas? Pues el libro lleva unos cuantos, y los mapas hay que traducirlos y cambiar cada topónimo, uno a uno, labor tediosa, pero necesaria. ¿O quieres leer los mapas en noruego? Maqueta rematada, pero espera, que toca hacer el índice analítico. ¡Oh, el índice analítico! Esa herramienta que no puede faltar en un libro de historia, que nos dice en qué páginas se habla de Harald Cabellera Hermosa o en cuáles se trata de las doncellas escuderas, una herramienta imprescindible para investigadores, pero del que cada vez más editoriales prefieren prescindir. La pela es la pela, que diría un vikingo, que codiciosos eran un rato. Desde Vikingos en guerra ya casi divisamos tierra firme. Solo resta diseñar la cubierta para alcanzarla, pero en Desperta Ferro somos puñeteros con eso, y si la original no nos convence, nos quebramos el cráneo para diseñar otra más bonita. En este caso, optamos por un guiño a ese clásico de Connolly que antes mencionaba, cambiando hoplitas y legionarios por berserkers.

¿Les he dicho que ya casi divisamos tierra firme? Mentía, solo para que siguiesen remando. Todavía quedan muchas noches de navegación, muchos sustos de imprenta, muchos pasar entre el Escila de la distribución y el Caribdis de las ventas. Piensen en esto cuando disfruten de un libro. Y piensen en nosotros, en la tripulación agotada pero valiente de Desperta Ferro, cada vez más curtida por la sal y el sol, con más surcos en el rostro, pero menos en el alma. En ustedes pensamos nosotros cuando nos echamos a la mar con Vikingos en guerra. Y con los que vendrán.

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Autor: Kim Hjardar y Vegard Vike. Título: Vikingos en guerra. Editorial: Desperta Ferro. Venta: Amazon, Fnac y Casa del Libro

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