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Toma y lee (XII): Cuando cumplí 50 años

Toma y lee (XII): Cuando cumplí 50 años

Foto de portada: Agustín Rivera

En este omoshiroi que os sirvo en Zenda, publico una vez al mes un diario de lecturas y conversaciones sobre libros.

Si te apetece, toma y lee.

Lunes, 1 de agosto

Cuatro cosas que nos gustan de Francia cuando vamos en coche:

En las carreteras ponen la hora (solo faltan los segundos).

Desayunar cruasanes en un descanso (bueno, lo siento, a mí no me gustan… todavía).

Los elegantes carteles que anuncian las ciudades con una ilustración de lo más significativo del municipio.

La abundancia de señales de Rappel (otra vez, Rappel).

Martes, 2 de agosto

Le grabo a Toñi en las notas de voz del móvil el chiste del mexicano. Este verano lo contaremos en Jacaranda en familia. No me acordaba del final. No me suelo acordar de casi ninguno. Siempre me llevo sorpresas.

Los falsos amigos de los idiomas. Hace años me quedé fascinado cuando aprendí que ‘terrific’ no significaba terrorífico, sino fantástico. Al llegar a Honfleur, el letrero de un restaurante anuncia que elaboran ‘cuisine de terroir’, que no significa cocina de terror, sino de productos de la tierra.

Me quiero hacer una foto debajo de ese faro. No sé si nos dará tiempo. Mira, por ahí viene otro grupo de turistas asiáticos. Creo que son chinos. Tez clarísima, paraguas para protegerse del sol y ganas de disfrutar los mejillones, que los ponen de rechupete, igual que las patatas fritas, en todo momento al límite de la negritud.

El navegador del alquilado Clio se esfuerza en decirnos dónde está el hotel. No, aquí no es. Tiene que haberse equivocado. ¿Y si giramos a la derecha? No, no, por ahí tampoco. ¿No ves que nos estamos alejando? Espera, yo creo que mejor aparcamos aquí, que tiene pinta que no se puede entrar con el coche. Bingo.

Llegamos a Rouen, de delicioso casco histórico y una formidable vida en terrazas, a eso de las 19 horas. Aquí quemaron a Juana de Arco. Vemos la plaza del lugar de autos y una exposición interactiva que explica todo el proceso que sufrió. Unos chicos tocan varias piezas de música clásica de bastante calidad. Se sitúan en la esquina de la plaza que da a la catedral con una singular calle que desemboca en una confitería. En la puerta del local, cerrada ya, hay un 50 muy grande con el que anuncio mi fiesta de cumpleaños en el grupo de WhatsApp.

Los músicos van a estudiar en el conservatorio de París. Reciben monedas y algún billete. No veo si tienen Bizum. Tenía que haberle preguntado sus nombres. Me gusta disfrutar del talento de los demás. Siempre hay que apoyar a los jóvenes. Muchos se esfuerzan con decisión y quieren cambiar las cosas.

Miércoles, 3 de agosto

En Giverny pasó sus mejores años Monet. Los jardines, las flores y las plantas están cuidados como si hoy pintara uno de sus cuadros. En el interior hay abundante obra suya y por las ventanas entra una claridad de media mañana que adorna la coqueta casa. El inevitable puente verde, los nenúfares de ensueño y las pizpiretas libélulas azules que buscan un mejor lugar decoran un lugar de clara influencia japonesa, con reproducciones de la gran ola. El comedor está pintado de un amarillo sin estridencias y las camas son pequeñas, individuales. Aquí nadie dormía en comuna.

Amaya Martínez Morales, nieta del gran poeta Rafael Morales, recuerda en Facebook que su abuelo, Premio Adonáis, hubiera cumplido hoy 103 años.

Ahora ya,
Cuando la tarde extiende
sus apagadas rosaledas íntimas
sus afligidos, íntimos jardines
y oscura y sigilosamente maternales
emergen melancólicos
los pétalos cansados de la noche,
comprendo que he perdido
todo lo incierto que llamé esperanza.

Amaya me regaló hace una temporada su brillante obra poética completa publicada en Cátedra. Laura Di Verso publicó aquí cinco poemas de Morales.

Jueves, 4 de agosto

Y París.

Regresamos a Montparnasse, aunque esta vez cambiamos de hotel. Está muy cerca de la estación de tren, donde acabamos de dejar las llaves del Clio en un buzón. Si me asomo y miro al oeste, puedo ver Montmartre. La primera vez que subí las escaleras de la Basílica del Sacré-Coeur arrancaba mi primer viaje Interrail (el corrector ha puesto Interracial, bueno, también lo fue), tenía 22 años y pensaba que se acababa la primera juventud. En la Torre Eiffel me fijé en la mirada de una chica de mi edad. Tenía que haberla invitado en plan Antes del amanecer. Nunca vi Le Moulin Rouge y me aprendí de memoria la frase «a quelle heure ferme musée Picasso?». En el Louvre La Gioconda no tenía protección acorazada y descubrí que la pirámide del exterior no era invertida.

¿Dónde está la tumba de Cortázar? Las de Simone de Beauvoir y Sartre, con cigarrillos rubios y tickets de metro dejados por sus admiradores, se encuentra nada más entrar a la derecha si uno accede por la parte norte. A las 10 de la mañana no hay más de cuatro o cinco personas paseando por el cementerio y las que hay van a su ritmo, sin buscar lápidas, ni artistas. No está lejos la de Samuel Beckett ni la de Éric Rohmer. La de Susan Sontag está más allá. No veo la de Jim Morrison. Hay varios Bonaparte, pero ninguno es Napoleón.

Foto: Agustín Rivera.

Julio Cortázar recibe cartas, frases, monedas, piedras y flores. Su tumba está cuidada al máximo, como si le acabaran de enterrar. Susana, de México, le escribe con letra redonda y un espacio entre los párrafos de la hoja de rayas arrancada de un bloc personal. “Hola, Julio. Qué honor encontrarte. Gracias por enseñarme otra manera de ser yo. Todos los días me esfuerzo en ser mejor cronopio. Gracias, Gracias, Gracias”. Una maga de Colombia: “De nuevo visitándote con el anhelo de construir un puente de letras que no se rompa”. Mille, 28 de julio: “Para Julio, un cronopio es una flor, dos son un jardín”. María y Paulino, argentinos, vienen “de allá del otro lado del mundo” buscando “quizá ese rumbo que necesito y además de poder leerte hasta el infinito”.

Dicen que Montparnasse (1824, con 18,72 hectáreas) es el camposanto más bello del mundo. Su arboleda exterior seduce con una belleza íntima, de escasa algarabía, contenida. Me confundí: Morrison no estaba aquí, sino que mora junto a Óscar Wilde en el cementerio del Père Lachaise.

Abrieron hace un par de años, frente a las catacumbas, un museo de la memoria histórica. Dentro hay una exposición de fotógrafas de guerra y el recuerdo de la Francia ocupada. No sé cuál es la razón, pero viendo estas dos muestras empiezo a apuntar como un poseso ideas en las notas del móvil. Frases y anécdotas para un libro que tramo, apuntes para reportajes, fechas que no puedo olvidar y planes para este verano.

Viernes, 5 de agosto

18.13. ¡Hay carteristas en el tren! A mí todo el mundo me parece carterista. Adolescentes que van o regresan de un campamento juegan a las cartas. La cara de esa chica la he visto en los Simpsons. Una adolescente lee una novela de Emile Zola. 18.15: “Hay gente que roba. No paren de prestar atención a sus objetos personales”. Acabar de pasar una mujer comiendo una zanahoria. ¿Es carterista? Toñi se ha leído la primera página de El bello verano. Le recuerda a Natalia Ginzburg.

Viernes, 12 de agosto

En la playa veo a un hombre solitario, de unos 40 años y que solo lleva su toalla, sonreír y luego reírse con la novela que lee. Ya me deja intrigado. Igual que me fijo en los títulos en las fotografías de los escritores posando delante de sus bibliotecas, merodeo alrededor del sujeto para ver qué libro está leyendo a más de 30 grados. El diseño de la cubierta es negro. ¿Alfaguara, Random House? ¡Tusquets! Es Los europeos, de Rafael Azcona. Vi la película en el Festival de Málaga de hace un par de años y es una pena que no tuviera más reconocimiento. A veces las cintas ganan pasado el tiempo. Espero que este sea el caso.

Esta noche hay fuegos artificiales. La ciudad se empapa de fiesta. En la gasolinera un empleado charla con otro:

—A mí no se me ha perdido nada en la Feria. En la Feria lo único que se pierde es dinero y algunos hasta la dignidad.

Lunes, 15 de agosto

Escuchamos a un niño de siete años decir que tiene 500 euros. ¿En qué Liga juega?

Martes, 16 de agosto

Justo a las 00:00 entramos en el coche. Cambio de década. En la radio suena So Young.

Miércoles, 17 de agosto

Hoy cumplo 50 años. Lo escribo rápido, pero me ha costado medio siglo, medio centenar de agostos, llegar hasta aquí. Ya sé que una persona que ha vivido y he sufrido (¿quién no?) no puede decir que es feliz con rotundidad absoluta. La vida son momentos y también hay que celebrar los días concretos, que poseen un gran valor simbólico. Ha habido renuncias, llegarán momentos dolorosos, lo sé, pero el balance es magnífico. Tengo el corazón contento. La felicidad era esto, hoy, 17 agosto de 2022. Encuentro familiar. Fotografías y un vídeo de mi padre que fija el recuerdo.

Cuando tenía 20 años pensaba que a los 30 iba a estar casado, tendría ya un hijo, me habría comprado un piso o disfrutaría de un contrato fijo. Nada de eso ocurrió al cumplir la tercera década. El paso de los 30 a los 40 fue de grandes cambios, profesionales y personales, todos a mejor. Ahora estoy en un momento más estable, satisfecho, pero siempre inconformista, con ambiciones cumplidas y otras con perspectivas de que lleguen. No pierdo la ilusión, las ganas y la motivación de aquel niño de los setenta que emborronaba crónicas de fútbol en un bolígrafo de tinta azul mientras escuchaba el Carrusel de los domingos.

Jueves, 18 de agosto

¿El año que yo estaba en COU fue cuando tú naciste?

Le enseño a José Antonio Garriga la memoria escolar de Los Olivos. Era el curso 1972 y estudiaba el extinto Curso de Orientación Universitaria. Va repasando, con cariño, alguna risa y un punto de inevitable nostalgia, los nombres de sus compañeros. Algunos de sus amigos del alma como Joaquín o Juan, amantes de la literatura gracias a Linares, un profesor que les inculcó el veneno de los buenos libros con libertad, al margen de ese tiempo. Blanca mira las fotografías y se pone contenta al ver la cara de Jose.

Felipe R. Navarro y Remedios llegan con brío a la cena. Estrenamos una nueva mesa en la terraza, ampliable, en la que estamos más cómodos. La conversación fluye y viaja del pasado al presente. La brisa nocturna nos guía. Las chicharras hace varias horas que dimitieron. Vámonos ya, que hoy hemos madrugado. ¿Ya? Bueno, son casi las dos de la mañana. Qué rico estaba el vino y el cava que bebimos. Y los huevos rellenos, exquisitos.

Sábado, 20 de agosto

Fiesta del 50 cumpleaños en el Real de la Feria. Por favor, ponga más croquetas en esta parte de la mesa. ¿Cuándo llega Nacho? Estoy aparcando, ya voy. ¿Te gusta el arroz? ¿Se puede pedir Cartojal? Pues claro. David estaba el miércoles en Corfú; Noe arrancó la semana en Roma y Miguel Ángel y Sara han venido desde el Norte de África. Ya he hablado alguna vez de los amigos que nos conocemos desde los cinco años. Hoy también. Están casi todos, los principales. En esta memoria conjunta que es la vida guardaré este día con gran cariño. Jugosos regalos literarios: los Ensayos de Montaigne y el Ulises ilustrado por Eduardo Arroyo. Me queda bien la camiseta del Unicaja Baloncesto. Los donuts estaban riquísimos, por cierto.

Lunes, 22 de agosto

Cenamos con David en El Tintero: ¡Y yo cobro! Luego nos tomamos un helado. Bueno, yo un cucurucho vacío. Vemos el homenaje a Manuel Altolaguirre en el Paseo Marítimo de El Palo. Volvemos a casa y seguimos la tertulia. Niño, me voy ya mañana. Estos días en Málaga, con vosotros, han sido para mí un bálsamo.

Viernes, 26 de agosto

Paco Reyero habla de sus amigos de la librería La Luna Nueva de Jerez y me regala un ejemplar de Julio Camba en Nueva York. ¿No lo tenías? Venga, sentaos ya. La cena está lista. Que arranque la conversación, siempre jugosa y entretenida. Por la mañana hay tiempo para un café descafeinado. Avisad cuando estéis en Sevilla, dice Liliana.

Anoche vimos Atraco a las tres en FlixOlé. Una delicia las interpretaciones de todos los actores, con López Vázquez capitaneando una banda entusiasta. Era el primer papel de Alfredo Landa en el cine. Qué mirada.

Domingo, 28 de agosto

Si hoy es San Agustín, toca cantar aquello de “Tarde te amé”. Ama y haz lo que quieras.

Martes, 30 de agosto

Arranco la sugerente lectura de Kentukis de Samantha Schweblin y acabo Mil doscientos pasos de Juan Cruz, la novela que me acompañó desde el viaje a Francia y de la que he apuntado frases y cómo ha creado los personajes. Crispín, el Bigotes, una madre presente y un padre en neblina. Y el muro que les cambió la vida.

“El coro parecía una condena, un puñetazo en la mandíbula cansada de un contrincante. El estupor llevaba dentro la densidad de una navaja”.

“El peligro parecía una conjura de las madrugadas”.

“Me duele la espalda, es decir, la memoria, y no tengo ni aire para borrarla”.

Miércoles, 31 de agosto

Septiembre puede ser maravilloso.

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