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Un recuerdo al futuro

El título de este escrito remite a una obra del compositor Luciano Berio. Es idóneo para referir el contenido, y también el propósito, de los Encuentros de Pamplona 72-22, que se han erigido como un recuerdo de los celebrados hace cincuenta años, cuando por las calles pamplonesas paseaban John Cage, Iannis Xenakis, Laura Dean, Carlo Ginzburg, Steve Reich, Richard Serra y tantos otros artistas que buscaban en su arte una respuesta a un mundo todavía defraudado con los acontecimientos bélicos que lo redujeron a cenizas. Fue, ciertamente, algo inaudito en una España cuya dictadura se asomaba a un horizonte declinante. El impulso de aquella valiente cita se debió, sobre todo, a Luis de Pablo y José Luis Alexanko, dos almas inquietas y pioneras. Ahora, los Encuentros de este 2022 proponen, en la estela de tan audaz encuentro, seguir un camino no menos radical e igualmente transformador, es verdad que de naturaleza muy distinta, acorde con la complejidad de estas convulsas décadas iniciales del siglo XXI y el incómodo legado del anterior.

No es exagerado decir que se trata de una reunión sin precedentes en el devenir nacional de la cultura, que desea ofrecer a la sociedad unas jornadas en las que prime la imaginación, el diálogo, la inteligencia y la voluntad de desentrañar la incertidumbre y las dificultades de una realidad que, día a día, se torna más hostil y violenta. No estamos hablando de un festival, tampoco de un congreso. Los Encuentros son una seria toma de partido, una herramienta cuyo propósito es abrir fisuras en el determinismo que parece asignado a una población necesitada de complicidad y de respuestas urgentes y taxativas.

Pensar el devenir del siglo XXI, con filósofos como Peter Sloterdijk y Adriana Cavarero; analizar la deriva de una Europa errática con Massimo Cacciari, Pascal Bruckner y Lázsló Földeny; debatir en torno a una arbitraria tecnología incontrolada, de la mano de Yuk Hui y Harmut Rosa; desentrañar el porqué de la proliferación del odio con Carolin Emcke y Cynthia Fleury; escuchar las voces literarias de la Premio Nobel Svetlana Aleksiévich, László Krasznahorkai, Ana Blandiana y Anne Waldman; reflexionar sobre las valientes propuestas musicales de nuestro tiempo con Salvatore Sciarrino y Hilda Paredes; contar con Eva Lootz, Graciela Iturbide y Eve Sussman para acercarnos a las distintas visiones del arte; aprender de la mirada de los cineastas Sergei Loznitsa, Victor Kossakovski y Pedro Costa, asegura una extraordinaria y apasionante conmemoración.

Los discursos de todos ellos son un dardo a la impostura y a la manipulación del lenguaje, una defensa de la libertad y la ética, abordada siempre desde una visión crítica, lejos de toda retórica. Se comprende, pues, que la finalidad de estos Encuentros 72-22 sea el intercambio de opiniones, el razonamiento, la pregunta, el disfrute y la concordia, la apertura de vías que predispongan a un fértil debate que beneficie a la ciudadanía y a cuantos acudan a Pamplona el próximo mes de octubre; que estimule el sentido de la responsabilidad  y contribuya a que nuestro devenir cultural alcance la solidez propia de una sociedad reflexiva, y que su celebración se erija en lo que debería ser la existencia de cada uno: un testimonio de una buena voluntad de entendimiento y una manera de pensar que dé la bienvenida a la diversidad de opiniones que conforman nuestro mundo.

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