Inicio > Libros > Narrativa > Una deuda con Su Eminencia

Una deuda con Su Eminencia

Una deuda con Su Eminencia

Esta novela rescata de la memoria la lucha vecinal que libró una generación en los años setenta del siglo pasado en un barrio de Sevilla, donde la pobreza, el barro y la falta de futuro formaban parte de su paisaje urbano.

En este making of Manuel Bohórquez Casado explica cómo escribió Su Eminencia (Almuzara).

***

Cuando llegué a la barriada sevillana de la Carretera de Su Eminencia, La Plata, tenía quince años y era prácticamente analfabeto. Había dejado el colegio a los doce años para trabajar de panadero en Coria del Río y ayudar a mi madre, que enviudó con poco más de treinta años y, como mi padre era jornalero del campo, se esclavizó para sacarnos adelante a mis dos hermanos y a mí, el mayor con cuatro años. Limpiaba y lavaba en las casas de los señoritos de Arahal, a veces por las sobras. Quise aprender a juntar las palabras para escribir algún día sobre ella, nuestra familia y miles de familias más que abandonaron los pueblos buscando un futuro en la capital, en una ciudad como Sevilla, que en el inicio de los setenta pedía a gritos aire fresco para respirar libertad y derechos para prosperar como seres humanos. Cuando le dije al director de mi colegio, El Cerro de San Juan, de Coria, que me quería ir para trabajar y ayudar a mi madre, el buen hombre me dijo: “Vete, si quieres, pero no te voy a dar el certificado de estudios primarios si no aguantas dos años más”. Me fui y cuando iba a abrir la puerta de su despacho, sin volver la cara, confundido, me llamó y me remató: “Quiero que sepas que vas a ser toda tu vida un desgraciado”. Se lo conté a mi madre y me tranquilizó: “Hijo, te ha querido decir que vas a ser toda tu vida un pobre, y eso no es ninguna desgracia”. Cuando llegué a Su Eminencia, con muchas calles aún sin asfaltar, embarradas, supe que un día tenía que escribir sobre aquellas familias llegadas de muchos de los pueblos de la provincia de Sevilla para sobrevivir. Era ya un barrio pobre, con paro y enormes problemas sociales relacionados con la pobreza. Pero la gente vivía en sus calles, se sentaban al fresco en verano y hacían candelas en invierno en las casas de vecino. Se cantaba y se tocaba la guitarra en las plazas y tabernas, se jugaba al fútbol los domingos en campos de tierra, sonaban en la radio las canciones de Los Chichos, Los Diablos, Nino Bravo, Lole y Manuel y Camarón de la Isla. Sentí una enorme necesidad de aprender a leer y a escribir como la única manera de hacer algo por esas familias. Lo fui consiguiendo a través del flamenco, arte que descubrí en ese barrio. Gracias a nuestra música más enraizada supe quiénes eran Antonio Machado, Lorca y Miguel Hernández, don Antonio Mairena y el Niño Ricardo, la Niña de los Peines y don Ramón Montoya. Supe qué era una soleá, de tres o de cuatro versos, un trémolo o una escobilla. Devoraba libros, algunos encontrados en cubas de escombro. Y un día alguien me dio La madre, de Máximo Gorki. Antonio Ruiz El Menda, de Marchena, un hombre al que nunca olvidaré. Fue cuando decidí arrimarme a los comunistas de la barriada, que eran los que de verdad luchaban para que saliéramos de la pobreza y la incultura. Los de la chaqueta de pana salían de naja nada más escuchar las sirenas de los grises. Gente del PTA (Partido de los Trabajadores de Andalucía) como Isidoro Moreno, Antonio Zoido, José Luis Molano, Antonio Montilla, Paqui la del Menda y algunos más me hicieron amar la cultura, la libertad y la vida.

Por ellos, por el ejemplo de mi familia y de los vecinos del barrio, escribo esta novela. No es una deuda: es la necesidad de que toda aquella lucha no caiga en saco roto ni quede sepultada por el desencanto actual.

—————————————

Autor: Manuel Bohórquez Casado. Título: Su Eminencia. Editorial: Almuzara. Venta: Todos tus libros.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios