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Una turbia clarividencia

Una turbia clarividencia

¿No ves que vengo de un país,
que está de olvido, siempre gris
tras el alcohol?

[“La última curda”, Cátulo Castillo y Aníbal Troilo]

Una de las peculiaridades de la poética de Davina Pazos es su capacidad de meterse en la piel, en la mente, en la carne de las personas cuyas peripecias interiores trasunta en sus poemas.

Sus versos no se acercan a las figuras elegidas desde lejos, sino que surgen desde su interior, le crecen de adentro hacia afuera.

Pazos tiene la intuitiva capacidad de metamorfosearse en personajes, a menudo masculinos, casi siempre enajenados: el amante muerto en Voces, que ama más allá de la muerte; el obsesionado con la muerte (ajena) en Cadáver para un libroTambién la voz poética de Alcoholemia es la de un hombre enajenado, en esta ocasión de uno destruido por el alcohol. Pero, en vez de ser enceguecido por sus pasiones, este hombre deshecho hace gala de lo que podría llamarse una turbia clarividencia.

Un poema comprensible sin resto no es un poema, tal como demuestran los “poemas” políticos y los sentimentaloides. El verdadero poema conserva un cono de sombra, de duda, de secreto.

Quizás por eso, Pazos no se lo pone fácil ni a sí misma ni a los lectores, que tendrán sus dificultades para seguirle el paso a la figura de este libro. La autora no condesciende al cliché, no cae en imágenes trilladas: su personaje no es ni el sentimental beodo que se ahoga en autocompasión, ni el tambaleante bravucón que incita al desprecio. Su borracho lo es de vida, de lengua, de poesía, un bohemio sabio y triste. Desquiciado, sí, pero no vencido aún. Lo salvan, siquiera por el instante que dura nuestra lectura, su porfía, sus ganas de vivir, aunque sea en el menguado mundo del alcohol, en esos roñosos bares donde se va desviviendo a fuerza de “barrica española y beso”.

Cimbra en él la vida, aunque ya en pendiente:

La infame sobriedad de estar en pie
cuando se tiene que temblar… ¡jamás!

Y aunque dicho desde el sucio suelo de algún tugurio o desde la calle a que es arrojado a menudo, su canto es, a pesar de todo lo que habla en contra, un canto de independencia, de tozudez antiburguesa. Embriagado de alcohol y de la embriaguez misma, el innominado personaje de esta retahíla de versos nos muestra su mundo desde el centro del gris olvido, para volverse inolvidable.

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Autora: Davina Pazos. Título: Alcoholemia. Editorial: Albert Editor. Venta: Todostuslibros.

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