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Valentina Redondo toma el relevo a los detectives clásicos

Valentina Redondo toma el relevo a los detectives clásicos

Fotos: Carlos Ruiz

Poco ha cambiado la escritora María Oruña desde que viera la luz en 2015 su primera novela de la saga Los libros del Puerto Escondido. Cierto es que ella ya tenía un trabajo anterior, La mano del arquero, en el que hablaba del acoso laboral y la maternidad, temas ahora usados como base de muchas novelas de ficción con mayor o menor contenido biográfico gracias precisamente a ese papel acusatorio de denuncia social que la literatura ha ejercido desde el principio de los tiempos, pero no llegó al gran público hasta la aparición de Valentina Redondo.

"Las novelas de María Oruña beben de las sagas detectivescas más clásicas y se caracterizan por presentar al lector enigmas que se resuelven con pericia más que con el uso de las armas"

Seis años más tarde María nos propone un misterio de habitación cerrada en su novela Lo que la marea esconde y juega con el lector, al más puro estilo victoriano, a resolver un crimen imposible a bordo de un barco. La presentación oficial se lleva a cabo con el marco de la bahía se Santander de fondo mientras los ojos divertidos de la escritora se pasean entre los asistentes, seguramente pensando en cuánto tiempo nos habrá llevado descubrir al culpable en su última novela, y yo recuerdo ese mismo brillo en su mirada una tarde de septiembre en la que presentaba a su protagonista en Santillana del Mar, una protagonista cuyo nombre ha acompañado a la autora durante años, desde que viera a un jovencísimo Jorge Sanz interpretar el papel de un niño de diez años que era capaz de inventar cualquier excusa con tal de estar cerca de la niña Valentina. Y ahí, escondida en un lugar de su imaginación, quedó el nombre que años más tarde tomaría la teniente de la Guardia Civil, una mujer que ha ido dibujando libro a libro demostrando que tras años de hegemonía masculina en el papel detectivesco de las novelas policiales, ha llegado el momento del relevo. Así ha sido como poco a poco los lectores han ido conociendo a esta mujer cuyo rasgo característico es la heterocromía (tiene los ojos de colores distintos) y cuya fuerza reside tanto en su capacidad deductiva como en un equipo que la acompaña desde sus primeros casos y que viene avalado por las consultas que la autora realiza a un guardia civil que confiesa que ni siquiera él conoce la resolución de los casos de las novelas mientras la autora se encuentra inmersa en el proceso creativo.

Y es que las novelas de María Oruña beben de las sagas detectivescas más clásicas y se caracterizan por presentar al lector enigmas que se resuelven con pericia más que con el uso de las armas. Como decía Sherlock Holmes en El signo de los cuatro: «Cuando hayas descartado imposible, lo que quede, aunque parezca improbable, debe ser la verdad«. Y ese es el terreno en el que la autora se adentra una vez más, dejando en el camino reflexiones contemporáneas en boca de sus personajes que cargan sus propios demonios internos. Ella misma comentaba durante la presentación realizada el pasado viernes que Agatha Christie es su estela a seguir y, desde los misterios de cajas chinas que planteaba en anteriores entregas hasta este de habitación cerrada, nos está dando muestra de su valía a la hora de traer al siglo XXI conflictos clásicos que siguen vigentes en nuestra sociedad.

"Si algo tengo claro es que nos queda mucha Valentina Redondo por delante"

Comenzaba diciendo que poco había cambiado María Oruña, que sigue manteniendo un contacto cercano con todos sus lectores, visitando bibliotecas y dedicando su tiempo a cualquiera que se acerque a ella, pero sí que ha sufrido un cambio la figura que representa. Poco ha poco se ha ido labrando un nombre y un hueco avalado por miles de lectores que son quienes han decidido, con permiso de los editores, que esta última entrega vea la luz con la vertiginosa cifra de 50.000 ejemplares en la primera edición. Una edición que ella presentaba entre bromas sobre el viento y la amenaza constante de lluvia interrumpiéndose de vez en cuando para señalar diciendo: “Ajá, no me des ideas, porque ahí podría…”. Así que si algo tengo claro es que nos queda mucha Valentina Redondo por delante. Y es que confesaba a sotto vocce que no sabe estar sin escribir, doy fe porque es así como suelo pillarla cuando hablamos, y ese es el motivo por el que Valentina ya tiene preparado su siguiente enigma.

Hasta ese momento tenemos un asesinato en un camarote, y parece que nadie haya entrado o salido de él.

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Autora: María OruñaTítuloLo que la marea escondeEditorial: Destino. Venta: Todostuslibros y Amazon

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