Martes en Zenda. Martes de literatura de no-ficción. Martes, en este caso, de Hijos de la radiación, un fascinante trabajo del escritor galés Joe Dunthorne (Swansea, 1982) que viene de ser publicado, con traducción al español a cargo de Íñigo F. Lomana, por cuenta del sello editorial Gatopardo. A partir de un trabajo arqueológico que explora el origen de nuestra toma de conciencia colectiva alrededor de los peligros de la radiación, Dunthorne se sitúa en un periodo histórico de fascinación científico-médica hacia ella y, de la mano de la intrigante figura de su propio bisabuelo, da cuenta de las grandes tensiones discursivas entre aquella mirada, llena de un extraño optimismo acrítico, y la nuestra, atravesada también por sus propias carencias.
Joe Dunthorne siempre quiso escribir sobre su bisabuelo Siegfried, un químico judío que transitó por esa pendiente resbaladiza que lleva del optimismo científico a los crímenes de guerra, algo que prefirió ocultar en sus memorias de dos mil páginas, en las que se limitaba a confesar que había cometido un grave error. Porque, tras inventar la popular pasta de dientes radiactiva Doramad —que usaba hasta su esposa embarazada—, aquel hombre con un historial psiquiátrico complicado se dedicó a desarrollar filtros de máscaras antigás y acabó dirigiendo un laboratorio de armas químicas para los nazis.
A la manera de los artificieros que, enfundados en trajes protectores, siguen desactivando bombas en suelo europeo, este libro rastrea el eco radiactivo de la historia del siglo XX. Un eco silencioso e invisible que aflora periódicamente a la superficie, por mucho que lo sepultemos bajo capas de hormigón”.
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Autor: Joe Dunthorne. Traducción: Íñigo F. Lomana. Título: Hijos de la radiación. Editorial: Gatopardo. Venta: Todos tus libros.


Este Libro no solo es importante, es necesario: Desenmascara las mentiras, las manipulaciones, la irresponsabilidad de científicos, jefes militares y gobernantes que ante la bomba atómica dijeron que todo estaba bajo control, que sabían los efectos y consecuencias, que todo estaba estudiado y previsto y que usar las nuevas tecnologías atómicas era seguro, porque era todo lo contrario, no sabían casi nada y aprendieron sobre la marcha y con las peores consecuencias para la gente inocente ante la soberbia, las mentiras y las manipulaciones de los gobiernos ?Si en verdad los gobernantes, jefes militares, científicos y médicos gringos sabían los efectos de la radiación de las armas atómicas por qué se mostraron sorprendidos, conmocionados, estupefactos ante las víctimas por radiación que sobrevivieron a los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki? ?Por que detonaron cientos de bombas atómicas en Nevada y otros territorios “despoblados” de Estados Unidos desde los años 1945 al 1952, cuando decidieron detonarlas al otro lado del mundo, en las islas del Océano Pacífico bajo dominio colonial? ?Por que dejaron que usaran arenas contaminadas por la radiación de las bombas atómicas detonadas para que los estudios de cine de Hollywood las usaran en sus películas, enfermando, envenenando y matando a actores y demás personas de la industria cinematográfica? ?Por que decidieron ocultar su ignorancia, su improvisación y no actuaron con honestidad, con la verdad, para reconocer sus limitaciones y la ignorancia ante los nuevos descubrimientos y las nuevas invenciones tecnológicas? Y estas conductas irresponsables, manipuladoras y hasta a veces criminales, por atentar contra la salud pública, no es sólo exclusiva de los gobernantes, militares y científicos del mundo capitalista, en la extinta Unión Soviética y sus satélites también cometieron iguales atrocidades aunque el secreto duro hasta la implosión de tal sistema totalitario (?Olvidamos Chernóbil o la destrucción del Mar de Aral?). En Occidente siempre hay la posibilidad de la denuncia por los valientes periodistas o por un científico en crisis Moral, en las Dictaduras los silencian o matan a todos.
Hoy parece que se repiten las mentiras, los ocultamientos, las manipulaciones con las “armas inteligentes” que pueden actuar en forma autónoma para matar sin necesidad de la intervención de un operador humano (siempre ante una potencial crisis moral), tal es la nueva generación de armas que planifican los jefes políticos y militares de las potencias del mundo con la participación mecánica de sus científicos (quienes olvidan que a pesar de sus egos desmesurados son solo herramientas, piezas de la maquinaria bajo las órdenes de sus gobernantes) y ahora con la Inteligencia Artificial se presenta otro peligro ?Darle tanta autonomía y poder a unas máquinas puede hacer realidad un tema constante de la ciencia ficción, de la imaginación humana, que tomen conciencia, que se rebelen y que decidan, como muchos humanos piensan, que la Humanidad es una especie autodestructiva y una plaga que amenaza destruir el planeta? De allí solo hay un paso a la lógica de la erradicación humana para salvar al mundo. ?Acaso nos parece muy lenta la destrucción del mundo por la contaminación ambiental, la destrucción masiva de especies vegetales y animales y la desertificación y ahora se está creando la Inteligencia Artificial para que controle a todas las armas autónomas y los arsenales atómicos para aceleración la extinción de la Humanidad antes que destruya al planeta? Si tal apocalipsis acontece solo una cosa es segura: No saldrá ningún mentecato inventor a decir babiecadas, como el científico, químico, alemán de sangre Judía, a decir que se arrepiente de mejorar la producción de fertilizantes para el cultivo de alimentos, un bien para la Humanidad, pero si se arrepiente, porque es irracional y carece de brújula moral, de inventar el gas venenoso que usaron los alemanes en los campos de batalla contra el enemigo en la Primera Guerra Mundial y que después usaron los Nazis para matar a sangre fria a inocentes en indefensos judíos (millones), gitanos, negros, mestizos y otras minorías étnicas y adversarios políticos, todos “enemigos” en las mentes homicidas de los criminales, genocidas nazis.
A quienes piensan que la Humanidad aprende de sus errores y quiénes creemos que su gigantesco número y su corta memoria no la convierte en una “alumna dedicada” ?Acaso no exusten hoy en la tradicionalmente racista Alemania, que vivió el Holocausto y antes el Genocidio contra Hereros y Namas, negros africanos, en la actual Namibia, millones de alemanes que votaron o quieren votar por los racistas Neonazis? ?Aprendieron algo de moral estos Neonazis y sus simpatizantes o votantes?
La Humanidad aún no supera el salvajismo, la barbarie, la irracionalidad ?Acaso no está allí la verdad del Genocidio contra los Palestinos en la Franja de Gaza como prueba de nuestra bestialidad como especie? Una Expedición Militar Punitiva de Castigo Colectivo que los perpetradores llaman “Guerra” para intentar negar las matanzas (73 mil Palestinos, hombres y mujeres inocentes de todas las edades asesinados con premeditación neonazi, contra 652 soldados “punitivos” muertos) con la misma lógica asesina de Vladimir Putin que no quiere llamar “Guerra” a su estancada Guerra de Conquista contra Ucrania y la bautizo “Operación Militar Especial” porque así funciona la mente de todo genocida: Intenta negar su crimen y cree que deshumanizado a sus víctimas es el camino más expedito. Un camino muy parecido a ocultar la verdad, mentir, manipular y crear la ilusión de estar todo bajo control de los gobiernos, jefes militares y científicos que esconden su ignorancia y juegan a ser aprendices de brujo, antes con la radiación, con las armas atómicas, con el cambio climático y ahora con la Inteligencia Artificial, razones por las que este libro de no ficción es tan importante, tan necesario. Quizás nos termine de abrirnos los ojos. A todos.