—Algún día iré a Zenda —dije.
—Está usted loco.
Anthony Hope
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‘Cervantes contra Lope’: Dos calles de Madrid

‘Cervantes contra Lope’: Dos calles de Madrid

El 5 de diciembre de 2016, casi en la prórroga del año del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, TVE emitió Cervantes contra Lope, una película de 82 minutos, directa para televisión, en la que se dramatizan las vueltas y revueltas de la relación entre ambos escritores a principios del siglo XVII. Estamos en 1614 (¿o no?), acaba de aparecer una apócrifa continuación del Quijote no escrita por Cervantes, y tanto el escritor alcalaíno como varias otras figuras de las letras del momento se sientan delante de las cámaras para ser entrevistados al respecto. Porque sí, así es como está ideado el proyecto: es un falso documental en el que los protagonistas son grabados sentados en sus severas sillas de bodegón velazqueño, mientras responden a las preguntas que se les hacen desde fuera de plano, como en una entrevista contemporánea. Junto a ello, además hay varias escenas de diálogo “reconstruidas” como habrían ocurrido en la época, con los mismos actores, e incluso varios pasajes del Quijote o de obras de teatro de Lope, representados para ilustrar algunos de los puntos bajo discusión. Es un planteamiento que no es absolutamente novedoso (la propia productora, Minoría Absoluta, ya lo hizo en un proyecto similar, Macià contra Companys, en TV3 de Cataluña) pero que hace a la película muy amena, a la vez que aporta, ágilmente y con gran facilidad de comprensión, gran cantidad de información, escenificaciones de páginas famosas y comentario literario e histórico.

Su fuerza motora inicial es el intentar averiguar quién escribió ese famoso/infame Quijote de Avellaneda, una falsa segunda parte del original, que acabó espoleando a un Cervantes ya sexagenario a escribir por fin su propia continuación “oficial”, como la llamaríamos hoy, tras una década de espera. Las primeras sospechas recaen sobre el propio Lope de Vega, dramaturgo de gran éxito profesional y también seductor empedernido, que años ha tuvo una relación con Cervantes que si no era cordial, al menos tampoco lo era de odio e inquina, antes de estropearse definitivamente. Bien sabido es que los literatos del siglo de Oro, que convivían en las mismas calles del mismo barrio madrileño, hoy llamado “de las Letras”, no iban faltos de tinta a la hora de decirse cuatro cosas, y parte de su modus operandi parecía ser, alguna que otra vez, el tirar la piedra y esconder la mano bajo apodos, sobrenombres o directamente anónimos. Todo esto es lo que se intenta desenredar, hasta cierto punto, en la trama de este “mockumentary”, o documental de pega, y la idea de la entrevista ante cámaras ayuda bastante a la hora de expresar teorías y recibir respuestas más o menos veraces, que pueden ser válidas o no, sin ser necesario dar una solución definitiva al final.

cervantes-contra-lopeAunque no haya nacido con ese propósito, desde el principio se puede ver a esta película como una estupenda herramienta divulgativa. Aparte de Cervantes (Emilio Gutiérrez Caba) y Lope (José Coronado), aparecen muchos otros nombres conocidos de la época y de los libros de texto escolares: Francisco de Quevedo (Pol López, quizá usado demasiado como alivio cómico), Luis de Góngora (Lluís Villanueva), Gerónimo de Pasamonte (Albert Pérez), Cristóbal Suárez de Figueroa (Joan Carreras), Francisco de Robles (Pere Ponce) e incluso el propio rey de las Españas en la época, Felipe III. Alguna vez se nota el típico problema de cómo explicar en diálogo didáctico las costumbres de la época (como cuando alguien le explica a Cervantes lo importante que es que su nuevo libro lleve una dedicatoria nobiliaria, como si él no lo supiera ya), pero a cambio hay varios extractos de los libros, y también varios versos y poemas, leídos como parte de la trama, lo cual constituye una fuente primaria de diálogo original insustituible.

El formato de la idea se presta bastante a la comedia. Aunque hay muchos momentos donde salen a la superficie dramáticos sentimientos de fracaso vital, odio y envidias carpetovetónicas o justificado orgullo de creador, la película a ratos roza la parodia, como cuando Cervantes necesita algo de beber durante su entrevista y en vez de llenarle el jarro de buen Valdeiglesias se le da una moderna botellita de plástico con agua. Por su parte, Lope no vacila en flirtear con su entrevistadora, escribiéndole incluso unos versos a vuelapluma entre pregunta y pregunta, mostrando el vigoroso poderío de su musa. Sin embargo, el montaje es ágil, la trama camina a buen paso sin desviarse de la cuestión, y ni se precipita ni se ralentiza demasiado. Y sobre todo, no llega a entrar en territorio Sálvame, recurso que habría sido ya demasiado facilón, con todas esas luminarias de la literatura tirándose de las barbas en público ante media España. En lugar de eso, cada personaje, durante su “entrevista”, nunca comparte cámara con ningún otro mientras hace sus declaraciones.

Como homenaje enmarcado “dentro de la programación especial dedicada por RTVE a Cervantes en el año del cuarto centenario de su muerte” debería haber sido solo uno más de entre muchos otros proyectos públicos, de mayor o menor calado, pero al menos ha gustado bastante (a pesar de haber sido emitido a las 11 de la noche de un lunes de puente, y cortando los créditos al final) y resulta de gran utilidad divulgativa, lo cual no es poca cosa. Qué habrían pensado de él sus protagonistas de hace 400 años, eso ya es otro cantar. De momento, si quieren verlo en la página de RTVE, dense prisa, porque solo estará disponible allí hasta el 20 de diciembre.

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