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15 aforismos de Karmelo C. Iribarren

Foto: Iñaki Andrés.

Karmelo C. Iribarren es un poeta nacido en San Sebastián en 1959. Algunos de sus libros de poesía publicados son La condición urbana (Renacimiento, 1995), Serie B (Renacimiento, 1998), La frontera y otros poemas (Renacimiento, 2005), Ola de frío (Renacimiento, 2007), Otra ciudad, otra vida (Huacanamo, 2011), Las luces interiores (Renacimiento, 2013), La piel de la vida (Baile del sol, 2013), Haciendo planes (Renacimiento, 2016), Mientras me alejo (Premio Los libreros recomiendan, Visor, 2017) o Un lugar difícil (XLI Premio Internacional de Poesía «Ciudad de Melilla», Visor, 2019). Su obra ha sido recogida en antologías como Seguro que esta historia te suena. Poesía completa (1985-2012) (Renacimiento, 2012), La ciudad. Antología 1985-2014 (Renacimiento, 2014), Pequeños incidentes. Antología poética (Visor, 2017), El amor, ese viejo neón (Editorial Aguilar, 2017) o San Sebastián Blues (Papeles mínimos, 2020). En 2007 realizó la selección de poemas para la antología Días sin pan, de Roger Wolfe (Renacimiento). En 2018 obtuvo el Premio Euskadi de Literatura otorgado por el Gobierno Vasco. En Diario de K (Renacimiento, 2014) convergen las notas sobre la vida diaria con los apuntes aforísticos.

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Los dedos tienen memoria.

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Las ilusiones perdidas siempre se las encuentran otros.

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Fingiendo se entiende la gente.

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Pisar una flor está al otro lado de la épica.

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Como pequeñas escaramuzas contra el tiempo, vamos matando los ratos.

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Todos sus enemigos han muerto, y se aburre.

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Aforista: trapecista.

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Cuando sólo te admiten, lo mejor es irse.

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Necesito unos zapatos nuevos urgentemente, los que tengo me llevan siempre a los mismos sitios.

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Los solitarios: la diana de los aburridos.

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Los buenos recuerdos son como monedas sin curso legal y nulo valor numismático.

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Lo importante suele pasar ante nuestros ojos, pero de incógnito.

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A los que carecemos de imaginación, sólo nos queda la vida diaria
pasando, es decir: un filón inagotable.

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Los aforismos, a veces, son espejos a los que preferirías no asomarte.

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Nadie vuelve igual.

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