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30 LiteraSeries USA de esta década (2)

30 LiteraSeries USA de esta década (2)

El mes pasado dimos un repaso a 30 teleseries hechas en Estados Unidos desde 2010 basadas en libros. Aquí se mencionan otras tantas, suficientes para mantener ocupados durante cientos de horas a los amantes de la lectura y la pantalla. Cada título aparece enlazado a la reseña completa de la serie en el blog TVSeriesUSA.

En el apartado de escritores de thrillers de consumo rápido, más o menos millonarios, podemos citar The firm, secuela de la novela de abogados de John Grisham que ya se llevó al cine (La tapadera), protagonizada por Tom Cruise. También están la miniserie de intriga médica Coma, adaptación de la novela de Robin Cook, que fue visto y no visto a pesar de tener un buen reparto, The last ship, de William Brinkley, historia de apocalipsis globales, recién descongelada de los 80, cuando todavía había Unión Soviética, y Resurrection, basada en The Returned, de Jason Mott, sobre muertos que vuelven a la vida, pero no en plan zombi, sino en plan vivos y coleando como si no se hubieran ido nunca. Completamos el apartado con Zoo, de James Patterson, sobre el misterio de por qué muchos animales salvajes tanto en zoológicos como en libertad empiezan a atacar a seres humanos con más frecuencia.

La necesidad de nuevos proyectos para las televisiones estadounidenses es tan voraz que a veces casi cualquier cosa acaba convertida en serie, sobre todo si estás bien colocado y con los contactos necesarios. Un ejemplo es Vicki McCarty, que fue chica Playboy en 1979 y luego se casó con el productor musical Jimmy Iovine. Se dedicó a tener hijos (cuatro) y a escribir “guías para amigas” sobre el embarazo y los primeros años de vida de los niños, y todo el asunto ha acabado ficcionalizado como Girlfriends’ guide to divorce, protagonizada por Lisa Edelstein, la que fuera uno de los ligues del doctor House en House (dicho sea de paso, Hugh Laurie también tiene otra serie en este artículo basada en un doctor, Chance). Otro ejemplo es el caso de Chelsea Handler, que como ya era presentadora y humorista de un canal de entretenimiento de la misma familia que la NBC, se convirtió en telecomedia rápida su libro Are you there, Vodka? It’s me, Chelsea, cuyo único elemento salvable sea quizás la presencia como protagonista de Laura Prepon, la que luego sería la lesbiana morena de las gafas en Orange is the new black. Hablando de la cual, también está basada en un libro, o en este caso más bien “iniciada” por un libro, ya que el extenso reparto coral que ha alcanzado esta extraordinaria y muy recomendable serie de Netflix supera con mucho a las memorias reales de Piper Kerman relatando el año que pasó en tres prisiones (2004-2005) por blanqueo de dinero y tráfico de drogas. También sirviendo como punto de inicio literario para luego volar en su propia dirección está Mozart in the jungle, una amable comedia con Gael García Bernal, cuya mecha fue prendida por la autobiografía de la oboísta Blair Tindall, irresistiblemente subtitulada Sex, drugs and classical music.

Continuando con el tema de series basadas en personas reales, muy recomendable también es Masters of sex, basada, con libertades, en la biografía de Thomas Maier sobre el doctor William Masters y su colaboradora Virginia Johnson, pioneros en la investigación de la sexualidad humana desde 1957 a los años 90. Aparte de a interesados sobre el tema, puede servirle a gente con mono sesentero de Mad men.

Las sagas de novelas policiacas, o police procedurals, suelen ser un filón irresistible para la televisión, y entre las estrenadas en esta década, todas ellas con el apellido de su protagonista como única palabra de su lacónico título, están por ejemplo Longmire, ambientada en una Nuevo México polvorienta donde el sheriff va en vaqueros y con sombrero y solo le falta cambiar el todoterreno por un caballo para ser Clint Eastwood; Backstrom, basada en una saga de novelas suecas, pero transplantada a una lluviosa Oregón llena de excéntricos criminólogos; y Bosch, localizada en una Los Ángeles neo-noir plagada de bajezas humanas y pesados sentimientos de culpa. Negra también, pero de otro tipo, es Hap and Leonard, protagonizada por dos buscavidas en la Texas rural de los 80, metidos en líos por culpa de un millón de dólares y una rubia de poderoso escote (encarnada por Christina Hendricks). Aún más atrás, a los años 70, se va Quarry, con mucho estrés postraumático tras volver de Vietnam, mucho coche americanamente enorme, mucho asfixiante calor veraniego, y bastante buena música entre paliza y tratos con droga. A ratos un poco lenta, pero convincente cuando entra en materia. Tangencialmente cabría aquí también, aunque metiéndose ya en la ciencia ficción, Wayward Pines, sobre un inquietante pueblo de Idaho al que se puede entrar pero del que no resulta fácil salir, con Matt Dillon al frente del reparto y M Night Shyamalan como protector del proyecto y director del primer episodio.

En ese apartado de la ciencia ficción, los maestros Philip K Dick y Arthur C Clarke no pueden faltar, y están presentes aquí con adaptaciones de The man in the high castle, una ucronía sobre unos Estados Unidos que perdieron la Segunda Guerra Mundial y viven bajo gobierno japonés y nazi, y Childhood’s end, una inquietante historia de alienígenas buenos… o no. Los más hardcore del género quizá conozcan al setentón Whitley Strieber, del que se ha adaptado Alien hunter (titulada simplemente Hunters), y que da exactamente lo que promete en el título, con un toque de alegoría añadida sobre el Estado Islámico. Menos conocido es el nombre de James SA Corey (más que nada porque es el seudónimo de dos jóvenes autores escribiendo al alimón), pero su creación espacial The expanse es ambiciosa, futurista, noir y misteriosa, aunque a veces un tanto enamorada de su propia estética. Aún dentro de la sci-fi, The strain es un caso curioso de relación libro-pantalla. Creada por Guillermo del Toro, su idea de thriller de epidemias contagiosas no le fue aceptada como guion, así que lo convirtió en trilogía de novelas, luego adaptadas al cómic, y finalmente sí que se convirtieron en teleserie.

Si a alguien le suena Hallmark, la marca de tarjetas de felicitación, que sepa que también tienen un canal de televisión, en el que emiten TV movies y series tan edulcoradas y de postal como sus propios productos en papel, ambientadas en idílicos pueblecitos ficticios de la costa este y protagonizadas por mujeres maduras que resuelven con firmeza problemas laborales, sentimentales, familiares y sociales. Dos ejemplos basados en sagas de novelas son Cedar Cove, liderada por Andie McDowell, y Chesapeake shores, con Diane Ladd. Otro tipo de empoderamiento femenino aparece en Queen Sugar, una historia sobre tres hermanos originarios del profundo sur rural de los Estados Unidos que vuelven al redil tras haber cambiado sus vidas fuera de su Louisiana natal.

A veces hay historias que son más famosas por una película o serie que por el libro en el que están basadas (y de hecho mucha gente que conoce las primeras no sabe siquiera que están basadas en libros). Una de ellas es Bates Motel, basada en Psycho (Psicosis), que es más conocida por ser una película de Alfred Hitchcock que una novela de Robert Bloch. La teleserie reinventa los personajes desde el principio, con un Norman Bates de 17 años regentando el famoso motel junto a su madre, antes de que a esta le ocurriera lo que le pasó en la novela y la película. Y tampoco es una precuela estricta, ya que está ambientada en el día de hoy, no en los años 50. Otro ejemplo es Rosemary’s baby (traducida con el típicamente español título destripante de La semilla del diablo), que fue novela de Ira Levin en 1967, película de Roman Polanski en 1968 y miniserie de dos episodios emitida por la NBC en 2014. Frequency es una adaptación televisiva de una limitada historia de ciencia ficción sobre aparatos de radio que atraviesan el tiempo que ya había sido película antes. Por último, está el caso de Emerald City, rodada en parte en Barcelona, que es una adaptación, por así llamarla, de El mago de Oz, obra también más famosa por la película de los años 30 o por los musicales a que ha dado origen que por la novela original del año 1900.

Y acabamos por hoy con un remake, Roots (Raíces), la historia del esclavo negro Kunta Kinte y sus descendientes durante los primeros cien años de existencia de los Estados Unidos, que causó sensación en 1977 y que tres décadas más tarde recibe una muy digna y elogiable revisión, en un momento de duras tensiones raciales en el país.

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