Dijo hace pocos años el ínclito Guillermo del Toro, promocionando sus incursiones en el cine animado de Pinocho, que la animación no es un “maldito género, sino cine”, un debate anecdótico y fugaz surgido a colación del lamento de otros preclaros como Phil Lord y Chris Miller, firmantes de Lluvia de albóndigas o la animada Spider-man: Un nuevo universo, porque sus películas caían en la estantería de “cine infantil”.
Prueben la sensacional Los diarios de una boticaria, un viaje al Japón de la dinastía Tang, en la Edad de Oro china, donde la criada Maomao se erige en una suerte de doctor House al ofrecerse como probadora de venenos para su majestad. Su convivencia con las prostitutas de palacio da lugar a aventuras románticas, intrigas de pasillo y hasta misterios de asesinato. Basada en una serie de novelas ligeras muy populares en esos lares, este anime disponible en Crunchyroll no aplica postulados morales woke ni artificios modernos a la hora de pedir disculpas por un relato de época totalmente ficcional.
Y si ustedes son de la generación Ranma 1/2 (o su remake reciente, disponible en Netflix), es decir, asocian el anime con cierto componente picante, no se pierdan Dan Da Dan, disponible en Netflix y Crunchyroll con distintos doblajes. El título es una suerte de onomatopeya que combina los términos usados para definir historias sobrenaturales de fantasmas, extraterrestres u otras experiencias paranormales. Porque eso es lo que experimentan sus dos protagonistas adolescentes, una chica que cree en los fantasmas pero no en los extraterrestres, y un chico que cree en los extraterrestres pero no en los fantasmas (y que tendrá que recuperar su testículo perdido (!) en una de las subtramas más delirantes vistas recientemente.
La versión introspectiva de todo es Frieren, las aventuras de una anciana elfa con juvenil cuerpo por un mundo de fantasía reminiscente de El Señor de los Anillos. El tratamiento de la fantasía en Fieren es sorprendentemente nostálgico, con el viaje de las protagonistas preñado de flashbacks a un pasado heroico que ya no existe y los recuerdos de la heroína sobre sus amigos mortales ya desaparecidos. Su ritmo, capaz de detenerse en silencios y anécdotas, es compatible con el consabido despliegue de magia y batallas, siempre bañados en un romanticismo extrañamente seducido por la muerte.
Estas tres series representan una vía de escape al aburrimiento moral, moralista, formal y realista que ha derivado en multitud de series olvidables de consumo rápido. Lo imprevisible, fresco e inclasificable de estos productos (basados, en los tres casos, en su correspondiente manga en papel) permite al espectador adulto, al menos al que sea capaz de introducirse en semejante caos animado, la oportunidad de evadirse, esta vez de verdad, de su vida diaria.


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