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Noventa años después

Quedó demostrado en Sevilla: noventa años después de la Guerra Civil, cierta España sigue fiel a sus peores vicios. Otros pueblos evolucionan, aprenden, archivan traumas y los estudian con rigor. Nosotros los sacamos en procesión, les ponemos un lazo azul o rojo y se los restregamos en la cara al vecino. Después llega un aniversario casi redondo, y en vez de servir para un ejercicio de concordia, reflexión o simple decencia, nos sirve para otra refriega de tertulia, pancarta y eslogan. España cañí.

Buena parte de los políticos y muchos de sus sicarios se ven felices con la gresca. La izquierda, porque llamar fascista a quien discrepa ahorra argumentos y simplifica el discurso; la derecha, porque carece de soporte intelectual y está a lo que caiga; la extrema derecha, porque todo lo arreglaría desempolvando el brazo incorrupto de Queipo de Llano; la extrema izquierda, boicoteando cuanto no encaje en el negocio del que vive y quiere seguir viviendo; y los nacionatas periféricos, porque cada costura que cruje los pone cachondos. Pero el problema principal no es la notoria mala leche, que la hay, sino la alarmante falta de lecturas de todo cristo. Basta con escucharlos cuando hablan, e incluso cuando callan —en Sevilla han callado y hecho callar miserablemente unos cuantos—. Casi nadie ha leído un carajo, pero todos opinan como si hubieran estado en Brunete, en el Ebro, en las cunetas andaluzas o en Paracuellos.

Lo hemos comprobado estos días. La izquierda en su versión más extrema y analfabeta —la que más ruido hace— maneja la Guerra Civil como un cómic de Marvel: rojos buenos, fachas malos, una Arcadia feliz rota por obispos, banqueros y villanos con gomina y bigote. Todo cuanto no encaje en ese tebeo es blanquear a nazis. No hay matices, no hay contexto. La Historia para ellos no es una disciplina sino un cuento de hadas y hados. Y cuanto menos la conocen, más fuerte gritan. Leer a historiadores serios es sospechoso, citar datos es provocación. Recordar que hubo atrocidades en ambos bandos es de repugnantes fachas.

Pero que nadie se confunda: la derecha no es mejor. Deambula igual de perdida, pero anémica. Incapaz de articular un discurso intelectual sólido, sólo contribuye con torpeza y falta de honradez. Donde haría falta lucidez, ofrece miedo a molestar o simplezas de colegio. Salvo contadas excepciones, la derecha española es incapaz de comentar su pasado o el de otros sin parecer culpable, acomplejada o tonta del ciruelo. En vez de argumentar, balbucea. En vez de leer, improvisa. En vez de explicar, elude. Y a menudo, cuando abre la boca, es para decir alguna gilipollez que refuerza el recochineo adversario. El ruido la supera.

Luego tenemos a la extrema derecha, eco absurdo de un pasado que se obstina en no dejar morir: banderas con la gallina, gente que habla del 36 con una nostalgia asombrosa, como si el Caudillo fuera un entrañable abuelito cuya ausencia lamentan. Para ellos la Guerra Civil no fue una compleja tragedia desencadenada por un golpe militar ilegal e ilegítimo, sino una cruzada. Su idea de reconciliación nacional consiste en decir que la cosa estaba muy chunga y hubo que enderezarla a sangre y fuego. Es el reverso exacto de la extrema izquierda: misma ignorancia, misma estolidez, distinto uniforme. Dos caras del analfabetismo ibérico gritándose desde extremos opuestos mientras el país se queda en medio, harto y aburrido.

Y claro. No podían faltar los periodistas sectarios que no han dado una noticia en su vida, pero opinan según les llenan el pesebre. No leen, no contextualizan, no dudan: editorializan disfrazando la opinión de noticia. Y se lanzan al espectáculo con maneras previsibles para confirmar al espectador lo que ya sabemos de todos ellos. Aquí no se cierran heridas porque mucha gentuza vive de atrincherarse en ellas para dividir, señalar, movilizar. Pocos se atreven a decir lo obvio: que fue una catástrofe colectiva desencadenada por un sector del Ejército, que no hubo pureza moral, que la matanza fue general, que hubo héroes e hijos de puta en ambos bandos, y que usarla hoy como arma política es una forma repugnante de insultar a quienes —nuestros padres y abuelos— se vieron atrapados en aquel disparate.

Y así estamos, noventa años después: una izquierda irresponsable, una derecha incompetente, una extrema derecha que sueña con dictadores y una extrema izquierda que, si pudiera, haría listas de candidatos para la checa. ¿Por qué? La respuesta es tan española que da náuseas: porque casi un siglo después seguimos prefiriendo el eslogan al libro, el grito al argumento y el pasado como arma en lugar de como lección. Sean ustedes bienvenidos a nosotros mismos.

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Publicado el 30 de enero de 2026 en XL Semanal.

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ricarrob
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9 ddís hace

Yo, por mi parte, no sé si lo siento o ya no siento nada, me he quedado sin palabras ante todo esto. Estoy viviendo estos días este tema, no de las casas vacías, sino de las mentes vacías, no de las luces muertas sino de las cabezas sin luces, sin ninguna luz, con una sensación de irrealidad, o mejor, de surrealismo.

Creo, no lo sé a ciencia cierta, que con todo este despropósito escatológico, don Arturo lo ha tenido que pasar un tanto mal. Comprobar que seguimos en los tiempos de las luchas entre carpetos y vetones, entre lusones y pelendones, etc., que no hemos superado el siglo XIX (donde realmente está el problema, no en la Guerra Civil de las pelotas), es bastante desagradable.

Todos los pueblos civilizados, occidentales, europeos, superan su pasado. Aquí, no. Y siempre aparece un gorrilla con cara de tonto, de lerdo, de acabar de venir de Babia, que, con saber hilar unas cuantas frases, le pega un patadón al avispero. El muy imbécil está en la gloria, ¡tan contento! Ha conseguido protagonismo y va a estar en el candelero diez días más. Pero, le cogerá el gustillo y seguro que lo intenta más veces. Los australopitecus tenían más cerebro que este pollo.

Por eso, estos días, me intento imbuir de sabiduría oriental, relajarme, e ir a observar, sentado en un banco, a pesar de la lluvia, el enorme sauce que, a pesar de el despojamiento del invierno, está igual de bello y, con el fondo del cielo oscuro y gris, también ofrece un contraste inaprensible, viendo como gotean las hojas y las ramas. La naturaleza, que no entiende de las estúpidas cuitas de los homínidos, sigue su curso y se prepara para hacernos disfrutar, con permiso de Trump y de Putin, de Chimpin y de Ko-Jon-Un, de una primavera exultante.

Por cierto, me he reído a carcajadas con lo del brazo incorrupto del General Radiofónico. No pierde usted imaginación, don Arturo.

Saludos a todos.

Pirandelliano
Pirandelliano
9 ddís hace
Responder a  ricarrob

Plenamente de acuerdo. Hemos visto cómo muchas veces los seguidores de don Arturo hemos tenido que ir juntos a explicarle a alguien que contradecir al Maestro es un error. Pero que otros hagan eso, me parece fuera de lugar. No quiero ni pensar qué tipos de amenazas han hecho que nadie ha que publicarlas no denunciarlas. Terrible.

Jonathan
Jonathan
9 ddís hace

Don Arturo se ha despachado a gusto pero aún se queda corto. Creo que el artículo merece una segunda y una tercera parte para expresar toda la indignación y el malestar que produce ver (y leer) el circo montado en España.

ricarrob
ricarrob
9 ddís hace
Responder a  Jonathan

Este circo, además, no es negocio. en este circo no paran de crecer los enanos mentales, las cebras con tortícolis, los elefantes con una trompa que no se tienen solos, los leones pacifistas y los payasos patibularios.

Saludos.

Jonathan
Jonathan
8 ddís hace
Responder a  ricarrob

Permítame discrepar. Sí es un negocio que renta y renta mucho. Nosotros compramos el espectáculo y los que montan el circo se benefician de él (asesores incluídos).
Saludos

ricarrob
ricarrob
8 ddís hace
Responder a  Jonathan

No, no, no le tengo que dar permiso para discrepar. Al contrario, le tengo que dar las gracias por discrepar educadamente y exponiendo lo que usted piensa de forma civilizada. Es la mejor práctica democrática y social que hay debatir, intercambiar ideas, pensando que uno mismo puede estar equivocado. Es muy sano.

Es lo que no ha hecho el pollo de la boina. No es capaz de acudir a un debate y ahora está soltando soflamas en todos los medios de forma torticera.

Saludos.

JCPrieto
JCPrieto
9 ddís hace

¡Qué difícil es ser conciliador en estos tiempos!

John P. Herra
John P. Herra
9 ddís hace

Ha dado usted en el clavo. Detrás de un fanático sólo hay un fracaso de persona y una ignorancia supina. Cuanto más zopencos y sinvergüenzas, más sectarios, más cerriles, tarugos y primarios. No tienen ni puta idea, todo es fachada. Mucha boina, mucha camisetita, mucha pose, pero más burros que hechos de encargo. Lo que más me jode es la frivolidad y sobreactuación de esta gentuza, que habla de la guerra y de los hombres del pasado como si fueran peleles de su teatrillo de guiñol.

ricarrob
ricarrob
9 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Sr. Herra, siempre con perdón hacia los pobres burros que, los animalitos tienen mucha más inteligencia que este descerebrado.

Saludos.

John P. Herra
John P. Herra
8 ddís hace
Responder a  ricarrob

No sé a qué viene ponerse a escribir cuando lo primero es leer. Si leyeran “La velada de Benicarló” de Azaña, por poner un ejemplo, les estalla la cabeza.

John P. Herra
John P. Herra
7 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Y ya si leen las memorias de Valentín González “El Campesino”, las completas de Besteiro, Abad de Santillán, Prieto, Tagüeña, Castro Delgado, Juan Simeón Vidarte, el coronel Casado y un montón de personajes del Frente Popular, no hallarás críticas más precisas y aceradas contra los ‘republicanos’ que las de sus hombres. Los Uclés y Pabloiglesias de la vida les llamarían ‘fachas’, porque son sectarios e ignorantes, y porque lo que les interesa no es la verdad, sino otra cosa. Y con los nacionales, lo mismo. Ahí está Ridruejo, Sánchez Mazas, Hedilla y otros muchos. ¿Y qué decir de Pío Moa, que era un grapo y no un franquista, un tipo que se la jugó y luego cambió de posición por la lectura y la reflexión, no por la subvención? Hay que leer para formarse una opinión, es de primer curso.

Irene
Irene
6 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Lleva usted muchísima razón. Me apunto varias de las lecturas que menciona, pues no las conocía. Sí leí un libro de Clara Campoamor publicado por Renacimiento, no lo tengo a mano, creo que se llamaba algo así como La revolución española vista por una republicana, obra que también la haría hoy día digna de que la llamaran facha. Yo confieso mi admiración por Ridruejo, un tipo honesto que también cambió de posición y que se jugó muchas veces la vida por las ideas que defendió, primero por unas y luego por las contrarias, que se enfrentó en público a Franco y pagó el precio, pero como usted dice no por interés sino por sus principios. Un saludo

Basurillas
Basurillas
9 ddís hace

Receta: una pizca de objetividad, una cucharadita de concordía, un puñado de empatía, dos gramos de comprensión, una pochada de lectura de fuentes muy diversas, un recalentón de visión positiva del futuro, y media tonelada de respeto.
Déjese macerar durante otras dos generaciones y servir a temperatura ambiente en mantel de seda y cubertería sin objetos punzantes.
Maridaje: vinos blancos con aromas florales.
Advertencias: puede producir efectos secundarios en entornos políticos. Abstenerse profesionales de victimismo.

ricarrob
ricarrob
9 ddís hace
Responder a  Basurillas

Sr. B., estimado, tiene usted más arte culinario que el Arguiñano. Creo, es una opinión, que se ha olvidado usted que para conseguir una buena receta al enésimo intento historiográfico, es necesario olvidar, desechar, el intento en el que se nos quemó la comida, la cazuela y casi hasta la cocina entera. Lo de mirar hacia el futuro buscando un nuevo cocido sin añadirle sangre, sudor y sufrimiento debería ser la meta de todos.

Un abrazo.

basurillas
basurillas
8 ddís hace
Responder a  ricarrob

Buen amanecer querido amigo. La receta, siempre mejorable, incorporará una ramita de desmemorium opiacium, para tranquilizar ánimos y animadversiones y, paralelamente, una dilución a fuego lento de lectura sosegada del libro Misión Olvido.
Un fuerte abrazo.

John P. Herra
John P. Herra
7 ddís hace
Responder a  basurillas

Puedo entender el olvido en quienes vivieron la tragedia. En quienes no lo vivimos y no nos toca ni de lejos, no. Si no aprendemos a debatir y a no dejarnos llevar por los prejuicios, si no aprendemos a no dejarnos manipular por políticos y sinvergüenzas, si no leemos y nos formamos una opinión bien fundada sobre nuestra sociedad (española), estamos a merced de demagogos y lobbies. Si somos carne de cañón, y no ciudadanos, estamos muertos.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
9 ddís hace

Su artículo desbroza, con la contundencia de haber atinado en el centro del dolor, la topografía enferma de nuestro debate. Sin halagos fáciles. Acierta en el diagnóstico: lo más aterrador no es la mala milk —que de eso sobra mucho—, sino el vacío que la alimenta. El desierto de lecturas. Hemos canjeado el estudio por la consigna, el matiz por el lazo que nos identifica y separa. Así, cada aniversario se convierte en una trinchera más donde solo prosperan el rencor rentable y una desmemoria agresiva.
Lo que usted describe va más allá de la política; es el fracaso de una cultura. Esa izquierda que convierte la Historia en un tebeo maniqueo, y esa derecha que tartamudea desde la incomodidad, no son enemigas. Son las dos caras de una misma ignorancia satisfecha. Usar el pasado como arma es traicionar a quienes lo padecieron, es vaciar de sentido su sufrimiento y condenarnos a repetir el ruido, nunca la lección. Al leerle, una asiente en silencio; el problema nunca ha sido recordar, sino cómo recordamos. Con saña, y con las estanterías vacías, me temo.
Frente a eso, su texto señala —casi de refilón— la única responsabilidad honrosa que es la de aferrarse a la complejidad en un mundo de eslóganes. Una tarea que también se libra en la intimidad de un cuarto propio, frente a la página en blanco que espera. Debo volver ahora a la mía —soy esa novelista sin rostro, con manuscritos que aguardan pacientemente en carpetas de mi ordenador y otro que va creciendo día a día—, porque al final, contra el estruendo, solo existe el viejo remedio de la soledad: seguir tejiendo palabras, hilvanar un sentido aunque sea para un/a lector/a futuro/a, perseverar en el oficio callado de nombrar el mundo, aunque sea a contracorriente y en voz baja.

Gracias por este mapa lúcido en medio de la niebla. Es una brújula.

Gloria Palacio Ancesa
Gloria Palacio Ancesa
9 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

Perfecto, un texto perfecto, gracias por argumentar el pasado y el presente

Amanda Itzas
Amanda Itzas
8 ddís hace

Le agradezco mucho su lectura atenta y sus palabras. Que alguien capte esa intención de argumentar el pasado para iluminar el presente, es el mejor regalo para quienes escribimos. Un saludo cordial.

basurillas
basurillas
8 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

Coincido con usted. Ese mapa, esa brújula es fiel reflejo de la práctica y afición marinera de Pérez-Reverte. Maneja como pocos la rosa de los vientos de las letras y el sextante de los tiempos presentes y pasados. ¡Ánimo! Percibo en su comentario suficiente calidad para vencer los nubarrones y atravesar la tormenta literaria. Esa que no admite pasajeros. Sólo de quien pone el alma en la vela y la hoja blanca impulsada por la brisa creativa.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
8 ddís hace
Responder a  basurillas

Su respuesta ha sido un regalo. Le agradezco de verdad que navegue con tanta atención y que devuelva, con imágenes aún más hermosas, el espíritu del texto. Ese reconocimiento entre quienes entienden la tormenta del oficio es el viento más favorable que puede encontrar una. Un saludo muy cordial y, de nuevo, gracias.

Javier
Javier
7 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

¿Y sabe qué es lo más grave? Que es canje de lecturas por consigna, y ese desierto de lecturas lo alimentan, un literatura, Uclés, y un profesor de Ciencias Políticas; Iglesias Turrión.
Con estos bueyes tenemos que arar….
Saludos

John P. Herra
John P. Herra
6 ddís hace
Responder a  Javier

Tocado y hundido!

Amanda Itzas
Amanda Itzas
6 ddís hace
Responder a  Javier

Javier: Su intervención es, sin querer, un ejemplo perfecto del fenómeno que describo y que don Arturo cartografía con tanta precisión. Usted no aborda el diagnóstico de un fracaso cultural compartido, ese desierto de lecturas, sino que lo confirma al reducirlo de inmediato a una cuestión de nombres propios. Ese gesto, el de señalar al otro buey como único responsable, es precisamente lo que hunde el arado y nos condena a dar vueltas en el mismo barbecho. La cuestión de fondo, me temo, no está en unos u otros nombres, sino en ese mismo gesto.
Un saludo.

Javier
Javier
5 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

Me temo, doña Amanda que es necesario dar nombres.
Verá; yo me he considerado siempre una persona de izquierdas. Puedo tener, con este o con aquel, diferencias ideológicas, políticas, sociales, religiosas. Pero jamás se me ocurriría cancelar a nadie.
En este foro he dado siempre mi opinión, libremente, y he contrapuesto esa opinión con la de otros que, también en este foro, pensaban contrario a mí, siempre con el máximo respeto.
Digo que es necesario dar nombres, al menos en mi caso, como persona de izquierdas, porque esta gente ha sido la que se ha cargado en este país, la contestación social, y la ha sustituido por una agenda cultural, política y económica, totalmente ajena a los intereses de la mayoría de la población, perteneciente a la clase trabajadora. Se han cargado la ideología, cargándose primero la capacidad de matizar esa ideologia, y han implantado el dogma de fé, y como usted debe saber, los dogmas de fé son altamente peligrosos.
Para terminar, diré que las lecturas no es lo único que le hace a uno tener o no, mayor tolerancia y espíritu de debate, amén de espíritu autocrítico. También está la experiencia vital. Yo conviví con personas que sufrieron aquella tragedia. Que odiaron, amaron o sufrieron en aquella época negra, y que al final decidieron no volver a repetir aquello. Decidieron convivir, doña Amanda, y para convivir, a veces te tienes que sentar a debatir con el otro. La guerra civil sacó lo peor de mucha gente, pero también sacó lo mejor de otra mucha, y eso muchas veces se ignora, o se intenta tapar, porque a muchos, esa gente les fastidiarla el objetivo de dividir a la sociedad, de crear tensión.
Si un literato, repito, Uclés (Lo siento pero tengo que dar el nombre), y un profesor de ciencias políticas, Iglesias (Idem), no son capaces de hacer ese simple ejercicio, debemos denunciarlos, al igual que debemos denunciar a los que desde la otra trinchera hagan lo mismo, que los hay; sino iremos otra vez por el mismo camino, y eso, no.
Saludos.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
5 ddís hace
Responder a  Javier

Javier: Le agradezco sinceramente esta respuesta. Ha dado un paso al frente y ha compartido algo muy valioso. Valoro especialmente que haya traído al debate ese testimonio de primera mano, tan poderoso como raro, el de quienes decidieron, tras el abismo, construir convivencia. Esa es la memoria viva que ninguna teoría puede reemplazar.

Y en eso le concedo toda la razón. Sus ejemplos son elocuentes y su diagnóstico de los síntomas (la agenda ajena, la pérdida del matiz) es agudo. Ahí es donde su aportación cobra verdadera fuerza.

Permítame, sin embargo, insistir en la perspectiva desde la que escribí. No digo que los nombres sean irrelevantes. Digo que el fenómeno es previo y más ancho que cualquier nombre. El problema no es Uclés o Iglesias, es el ecosistema cultural que premia el dogma sobre el matiz, la consigna sobre el estudio, y que existe y se alimenta con independencia de quién lo ocupe en cada momento. Señalar nombres sin diagnosticar primero la enfermedad es como señalar a los enfermos sin cuestionar el virus.

Quizás sea esa la diferencia, don Javier, entre señalar culpables y señalar mecanismos. Lo segundo, aunque menos gratuito, es el único camino que no nos condena a repetir los mismos errores con distinto reparto de papeles. Le reitero mi agradecimiento por su testimonio. Un saludo cordial.

Javier
Javier
5 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

Le agradezco sus palabras, y agradezco lo enriquecedor de las mismas.
Tiene usted razón en que hay un ecosistema que premia el dogma sobre el matiz. Y añadiría más: premia el lema dado e impreso en la pancarta, sobre la conclusión individual, trabajada y pensada.
En resumen: han creado una religión nueva, y lo primero que han hecho, tras crearla, es pertrechar un ejército de inquisidores que hagan efectiva esa nueva religión.
Aquello que decía el llorado y añorado, Julio Anguita, “levántate y piensa, es lo más revolucionario que te puedo decir”, ha sido guardado en un cajón, y ha sido cerrado con candado.
Un cordial saludo. Ha sido un placer departir con usted.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
5 ddís hace
Responder a  Javier

Javier: ¡Exactamente! Esa «nueva religión» es el virus para el que aún no tenemos antídoto. Y la frase de Anguita que rescata es, precisamente, la vacuna. Un placer, también para mí.
Un saludo cordial.

Julio Monge
Julio Monge
9 ddís hace

Hace justo ahora 10 años se presentó en el club náutico de Torrevieja (que usted bien conoce) el libro de Enrique garcia gallud, “tiempo de milicia en possad” en el que se relatan las vivencias del propio autor y de algunas de la guerra civil. Presentado por su propio hijo, Humberto, catedrático de historia y algún otro historiador. Habia gente de Torrevieja de todo tipo, pero mayormente de la cuerda del autor. Pues bien, en la presentación y posterior charla, hubo un gran respeto hacia los dos bandos de la guerra civil, y el reconocimiento de que hubo excesos por ambas partes. Me sorprendió. Dudo que en una presentación de un libro de un republicano se hubiese dado este clima. Esta es la diferencia

Norberto de Nóderbil
Norberto de Nóderbil
9 ddís hace

Pasemos el país entero por la IA. ¿Seremos más inteligentes?

Galli Matías
Galli Matías
9 ddís hace

No se puede comparar el ruido que hace la extrema izquierda y la atención que recibe con nada que haga la derecha. Yo creo que la derecha es casi imaginaria, un enemigo creado para dar miedo al votante de izquierdas.

Javier
Javier
8 ddís hace

Le voy a contar una fábula, que nos contaba en clase de lengua, don Miguel Molino, el profesor de lengua y literatura que pasó los mejores años de su vida desbrozando nuestra ignorancia.
Y dice así:
“En un pequeño pueblo, como cada mañana, un arriero, se disponía a aparejar su borrico para comenzar su jornada. En ello estaba el buen hombre, cuando en la cuadra, alguien emitió un sonoro “¡buenos días!”. Sorprendido, el hombre se dio la vuelta y comprobó que en la estancia no había nadie, así que pensó que aquello había sido producto de su imaginación.
Cuando terminó de aparejar al jumento, se dispuso a ir hacia la puerta de la cuadra para abrirla, y volvió a escuchar, alto y claro, “¡buenos días, hombre!”. Ahí ya, el arriero se empezó a poner nervioso, y al comprobar que no había nadie en la cuadra, salvo él y el pollino, dedujo que había sido este el que había hablado.
Como alma que lleva el diablo, salió corriendo de la cuadra, pregonando a los cuatro vientos por el pueblo, que su burro había hablado. Hacia la tarde, la noticia llegó a las fuerzas vivas del pueblo, el alcalde, el médico, el cura, el boticario y el maestro, que estaban reunidos en el casino.
-¿Han oído ustedes? Dicen que el burro del arriero ha hablado. -dijo el alcalde. -Vayamos ahora mismo, todos, a comprobar si es verdad, o es una simple patraña.
Todos estuvieron de acuerdo en ir donde el burro del arriero, a ver si era verdad que hablaba, o no. Sólo el maestro se negó a ir.
-Señores, van a hacer ustedes el ridículo -dijo. -Los burros no hablan.
Así pues fueron todos, menos el maestro, que se quedó en el casino leyendo el periódico.
Cuando llegaron a casa del arriero, uno por uno, intentaron hablar con él burro, pero este los miraba extrañado, y bajaba la cabeza hacia el pesebre, a saborear la crujiente paja que el arriero le había puesto.
Así las cosas, uno a uno fueron desistiendo, y llegaron a la conclusión de que todo aquello había sido un embrollo montado por el arriero, al que empezaron a insultar. Este, en su descargo decía:
-A mí no me insulten. El burro, hablar, sabe hablar, lo que no sabe es “prenunciar”.”

Desde el respeto y la admiración que le tengo, no tengo más remedio que declararle mi decepción, por todo lo sucedido desde que se anunciara el coloquio de Sevilla.
Considero que es usted un pozo de sabiduría, y tiene usted la suficiente mili hecha, como para saber que Uclés se le iba a caer del cartel, y la “pijo progresia”, niñata, malcriada y estúpida le iba a boicotear el evento.
Uclés se le iba a caer, no porque en frente tuviera a Espinosa de los Monteros y a San José Maria Aznar, nada menos, no. Uclés se bajó del caballo para no quedar en ridículo, puessabe de sus limitaciones. Esto se sabe con oirlo hablar. Como el burro del cuento, sabe hablar, lo que no sabe es “prenunciar”. No contento con eso, se viene usted arriba y saca como sobrero, a Pablo Manuel Iglesias, que no se engañe, es un otro zote.
Dígame, don Arturo. Ahora que no nos oye nadie. ¿Ha invitado a esta gente para que se retraten? ¿Para evidenciar lo que todo el mundo sabe, y que usted deja patente en su artículo? ¿Qué viven de esto?. ¿Tal vez es un intento de poner cordura en un país que la perdió hace mucho tiempo? No, no dudo de su buena fé, pero, en fin.
Yo, por mi parte, pienso que la dichosa y manoseada guerra civil es gasolina para dar vida a la casta que nos desgobierna. Intentar hacer un debate con esta gente, a derecha e izquierda, es mear contra el viento.
90 años después se siguen odiando. Hablo en tercera persona, en referencia a las élites, pues el pueblo está en otra cosa: el pueblo está entre el zampabolleo de los carnavales y la Semana Santa venideras, y la tragedia cotidiana, con unos servicios públicos que no funcionan.
Saludos, y perdón por el pellizco.

Pedro Campbell
Pedro Campbell
6 ddís hace
Responder a  Javier

Excelente su punto de vista. Comparto su criterio. Gracias por su comentario.

basurillas
basurillas
3 ddís hace
Responder a  Javier

Ahí, en mi opinión, marca usted el gol ganador de la síntesis de la bella reflexión conjunta y enriquecedora que han mantenido: “90 años después se siguen odiando”. Y además, creo, lo hacen porque no tienen nada mejor que ofrecer, unos y otros, que ya es triste con todo lo que está cayendo, en sentido literal y metafórico, y todo lo que queda por hacer.
Echo de menos, cada vez más, esa unión, ese sentido de pertenencia a algo más profundo y hermoso que un localismo cainita; ese sentirse hermanos, ese no sentirse extraño y extranjero en muchas de nuestras geografías. O al menos medio hermanos, ante lo que a todos -sí, a todos- nos preocupa, nos anima, nos decepciona, nos entristece y hasta nos aniquila como personas. Por favor, dejen algo para el Amor. La única vacuna contra el odio.

Rosalia
Rosalia
8 ddís hace

Me encantaría saber más sobre nuestra guerra.
Mi padre luchó en el frente con 19 años y mis tíos, todos ellos en posiciones distintas. Mi padre nunca hablo de la guerra y mi tío Julio, solo me dijo que a muchísimas familias les había ocurrido estar en posturas contrarias por razón o por imposición. Finalizó la guerra e intentaron reunirse, abrazarse y seguir viviendo como pudieron. Un simple comentario que hice en una conversación de trabajo, a la hora del café… cierta persona me dijo que eso era mentira. Lo repitió varias veces. Llore desesperada por no poder defender mi poco conocimiento del tema. Llore pensando en mi tío y en mi padre. En su silencio, en su mirada lejana, en su intención de hacer lo que pudieran por seguir adelante sin mirar atrás y sin faltar a nadie, en su respeto, en su verdad. Cuando me levanté para ir al cuarto de baño a refrescar mi cara, esta persona tuvo a bien pedirme un abrazo y yo le dije que esperase un momento y que me dejase lavarme la cara. Cuando salí del cuarto de baño, allí estaba esperando y me abrazo. Intento ser respetuosa y no me cuesta nada pedir perdón o disculpar un comentario. ¿Saben lo que me dijo esta estupenda persona en mi oído al abrazarme tan sinceramente? “Pero no de das cuenta, tonta, que soy experta en historia contemporánea” y pensé “lo tienes bien empleado, te acaban de dar una patada en la boca”
Esa escenita la guardo en el fondo de mi alma, no puedo tragarla. Hay cosas por las que no paso. No me estabas llamando mentirosa a mi o a mis palabras. Estabas llamando mentirosos a los que vivieron la guerra, la lucharon y si pudieron empezaron recogiendo las pedazos de la vida que les quedaba.
Odio que me llamen facha, no soy facha, no lo soy. Soy de derechas y punto. No se la razón y con lo mal que está todo, me dan ganas de cerrar los ojos y dejar de ver, pero si ellos pudieron, después de aquella terrorífica experiencia de vida, no tengo derecho a dejarme aplastar por nada ni por nadie.
Quiero escuchar, que me expliquen, que me cuenten. Contrastar, responder respetuosamente, intercambiar conocimientos, sensaciones y aprender. Quiero aprender y quiero saber y quiero reconocer que me he equivocado, como cien mil veces, si que me den la puntilla ¿es tan difícil?

David Sepúlveda Pérez
David Sepúlveda Pérez
8 ddís hace
Responder a  Rosalia

No puedo imaginar un testimonio más honesto y valiente que el que Ud. nos entrega. Y por lo mismo, más rabia da que se sabotee un encuentro como el de Sevilla, donde el objetivo era, precisamente, dar a conocer, enseñar, aprender…

ricarrob
ricarrob
8 ddís hace
Responder a  Rosalia

Como dice el estimado sr. Sepúlveda, su testimonio es valiente y honesto, señora. Como pocos en este paìs, es capaz usted de decir que es de derechas. Mi respeto y admiración. Yo no lo soy y tampoco de izquierdas. Pero le digo una cosa: este país no va a ser una verdadera democracia hasta que la gente no pueda libremente decir que es de derechas, sin que lo insulten. Esto no pasa en el resto de Europa.

¡Cuàndo llegará el dîa que alguien pueda definirse de lo que quiera sin que le menten la Guerra Civil de las pelotas o le lancen los muertos a la cara o le tachen de facha!

Saludos.

Pedro Campbell
Pedro Campbell
5 ddís hace
Responder a  Rosalia

Estimada Sra. “facha” es un concepto vacío de contenido, si la llaman así simplemente pregunte a quien lo hizo por qué y desarmará un insulto sin argumento. Recién ahí se puede comenzar a dialogar. Su “experta ” en historia contemporánea desconoce lo más básico de la GCE. Saludos cordiales.

David González
David González
8 ddís hace

Gracias y enhorabuena por el artículo Don Arturo. Ha logrado una vez más poner negro sobre blanco y de forma concisa la situación tan esperpéntica y espeluznante que nos está tocando vivir a todos en este país, políticos, sectarios, todólogos y ciudadanos incluidos (por supuesto). A ver si no tenemos que esperar a que caiga la gota que colme el vaso y se prende de una vez la pólvora que nos haga salir todos a la calle a reivindicar lo que sería de justicia, ni mas ni menos.

José Prats Sariol
José Prats Sariol
8 ddís hace

La afilada caracterización con la que Pérez-Reverte taja a España, también sirve para América Latina. No hemos dejado de ser hijos de la península, para bien y mal. Hasta para peor, como en mi patria: Cuba.

David Sepúlveda Pérez
David Sepúlveda Pérez
8 ddís hace
Responder a  José Prats Sariol

Así es, que me ha quitado Ud. las palabras: saludos desde Chile.

Achab
Achab
8 ddís hace

Gracias por ordenar el pañol, mis respetos por tener siempre a son de mar el Arpón Don Arturo. Un saludo desde alta mar

Pepe Cuervo
Pepe Cuervo
8 ddís hace

Sea como sea, yo sé quienes son los míos, si se liara, por que en esta sociedad aborregada y pegada al teléfono, no creo que pase nada, repito, sé cual es mi bando.

Aguijón
Aguijón
8 ddís hace

Pronto se cumplirán 90 años, este mes de Febrero, de aquellos convulsos días en que unas elecciones, a priori democráticas, trajeron el Frente Popular.
No podemos afirmar que hayamos aprendido algo desde entonces.
Sólo una reflexión:
90 años después del comienzo de la guerra de secesión americana, Estados Unidos combatía en una guerra sin cuartel por la supremacia mundial, nosotros, 90 años después del comienzo de la última guerras civiles que ha padecido este país, sólo nos preocupamos en ganar la guerra del relato.
En Estados Unidos los historiadores son los que debaten sobre su guerra, aquí algunos legislan sobre la memoria.
PD:
Jamás me gustaron los EEUU, que nadie se equivoque, pero tienen razón.

Guillermo
Guillermo
8 ddís hace

Maravillosa lección. Gracias.

Pablo75
Pablo75
7 ddís hace

A enmarcar.

Jorge
Jorge
7 ddís hace

Excelente. No me hace falta decir nada más.

Pablo75
Pablo75
7 ddís hace

“España es incurable.”

(J.M.Blanco White)

Pablo75
Pablo75
7 ddís hace

En España es herejía tener sentido común.

(J.E.Hartzenbusch)

John P. Herra
John P. Herra
7 ddís hace
Responder a  Pablo75

Al intelectual español le encanta exagerar, afectar, dramatizar…. En España hay sentido común a raudales. Como sociedad, en forma de vivir y de entender la vida, el español está muy por encima de otros que tienen mejor prensa. Otra cosa es que tengan sentido común los de ‘arriba’.

Pablo75
Pablo75
6 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Yo, que vivo en el extranjero, cuando leo la prensa española me digo que los españoles carecen por completo de sentido común, por no decir que a buena parte de ellos les falta uno o varios tornillos. Lo que sucede en las Autonomías en general y con las lenguas en particular, es buena prueba de ello. Que en el País Vasco haya una penuria de pediatras porque se exige el vascuence para trabajar en los hospitales de la región y que ello no choque a casi nadie dentro y fuera de ella muestra hasta qué punto buena parte de los españoles son irracionales. Por no hablar de un problema delirante como el de los okupas.

Vista desde Francia, un país quizás demasiado lógico, la falta de sentido común de los españoles, da miedo.

Irene
Irene
6 ddís hace
Responder a  Pablo75

Lleva usted razón en los ejemplos que menciona, yo vivo en España y no me acostumbro, me parecen aberraciones. Pero si te quejas de la okupacion, te dicen unos que es un bulo, y otros que si te parece mal es que eres un rentista especulador (incluso aunque seas más pobre que el okupa). Y como se te ocurra quejarte de que exijan el catalán o el vasco para trabajar de médico, ay amigo mío!, entonces eres un fascista peligroso . En fin, c’est la vie…

Demogorgon
Demogorgon
4 ddís hace
Responder a  Irene

Claro, es absolutamente autoritario que exijan saber euskera o catalán para trabajar en la administración pública de un lugar donde se habla euskera o catalán, y donde además son lenguas cooficiales; sí, completamente fuera de lugar…
Otro prueba de hasta dónde han llegado los “nacionalismos periféricos rompepatrias”: en Québec obligan a saber francés, en Flandes flamenco y en algunos cantones suizos, italiano. ¿Y sabe por qué? Porque se hablan.
En España, tanto nacionalistas como centralistas utilizan los distintos idiomas para hacer política, cuando lo normal sería pensar de una forma mucho más sencilla:
– En la administración autonómica en la quiero trabajar, ¿la gente habla, se expresa y se dirige a ella en otra lengua aparte del castellano, independientemente de su sesgo ideológico o del mío?
-SÍ.
-Pues en es caso, tengo que aprenderla.

Pablo75
Pablo75
4 ddís hace
Responder a  Demogorgon

Olvidas lo esencial: el francés del Quebec y el italiano de algunos cantones de Suiza son lenguas importantes, que se hablan en países importantes. El vascuence es una lengua artificial (lee lo que Unamuno decía de él) y primitiva (intenta traducir Heidegger al euskera) que no se habla en ningún lado y cuyo uso es minoritario en el País Vasco (como el catalán en Cataluña, que sólo usa un tercio de los habitantes de la región). Para más inri ambas lenguas no tienen el mínimo porvenir. El gaélico irlandés es la lengua co-oficial de Irlanda desde su independencia hace un siglo. A pesar de todos los esfuerzos que los gobiernos irlandeses han hecho para preservarla, hoy sólo la habla el 2% de la población irlandesa (algunos viejos). Eso es lo que le sucede a todas las lenguas inútiles que coexisten con una grande, y eso es lo que le sucederá al catalán y al vascuence. Hay lingüistas que predicen incluso que lenguas como el sueco, el danés o el holandés desaparecerán también porque en esos países todo el mundo habla inglés, estudia en esa lengua y consulta internet en esa lengua. Por cierto, ¿cuántos vascos utilizan el vascuence para informarse en internet? ¿Cuántos leen el Quijote traducido al euskera por Pedro Berrondo?

Aguijón
Aguijón
3 ddís hace
Responder a  Pablo75

El Euskera o Euskara, que han impuesto, es una especie de “Esperanto euskeriro” que poco o nada tiene que ver con lo que se hablaba, con diferentes dialectos, en las diferentes comarcas de Vizcaya, Guipúzcoa y norte de Navarra tanto a un lado como al otro de los Pirineos.
Es el artificio hecho imposición.
No comparto lo del catalán, allí sí tenían literatura, historia y costumbre de hablarlo en los grandes núcleos poblacionales.
En Bilbao a finales del siglo XIX se despreciaba a quien no hablaba en “castellano”.

Basurillas
Basurillas
2 ddís hace
Responder a  Demogorgon

¿Y lo de “cooficiales” que usted mismo cita, extraido del texto de la Constitución de todos,…usted lo entiende? ¿Sabe a dónde vamos a llegar con esto? A que en las oposiciones, en las que vascos y catalanes juegan (hasta ahora, con doble baraja para conseguir su meta) para puestos en cualquier administración o servicio público fuera de esas comunidades autónomas, se limite el acceso a vascos y catalanes ¿Le parecería bien, o pensaría que se atentaba contra la igualdad de todos los españoles?

John P. Herra
John P. Herra
6 ddís hace
Responder a  Pablo75

Estoy totalmente de acuerdo con eso. Las autonomías fueron el pacto entre gangsters para repartirse el pastel y evitar más guerras de bandas… Ah, y para quitar relevancia al PCE en la transición, cambiando la bandera de la lucha de los trabajadores de la izquierda por la de la lucha de los pueblos. Una estrategia perversa de la derecha, que la izquierda se comió enterita, hasta el extremo de que hoy ha asumido la visión reaccionaria e imperialista del nacionalismo catalán y vasco con más entusiasmo que la derecha.

El tema de los okupas, la inseguridad y el fin de la presunción de inocencia por las leyes viogen explican que Vox vaya a doblar su electorado mientras PP, PSOE y nacionalistas están estancados o pierden votos. La gente está muy, muy quemada, el desequilibrado que tenemos de presi ha conseguido lo que nadie: que los jóvenes sean de derechas y los votantes de izquierda se desengañen. Ha matado a la gallina de los huevos de oro. El voto de castigo puede cambiar el tablero, y eso es señal de sentido comun. No la opción que se vota por castigo, sino el que el voto cambie por encima de los señuelos ideológicos. Eso no significa que no haya muchos hooligans y votantes eternos. Los hay.

A mí me parece que Francia tampoco es un modelo. La clase política francesa tampoco es una maravilla. Guetos, fracaso multicultural, zonas no-go y mafias adueñadas de un territorio, Aquí no tardaremos mucho en ponernos a su nivel.

Irene
Irene
5 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Qué interesante lo que expone usted en su primer párrafo, nunca lo había pensado y me parece que no anda usted desencaminado. Un saludo cordial

John P. Herra
John P. Herra
5 ddís hace
Responder a  Irene

La izquierda española ha renunciado al Estado-nación, un logro del siglo XIX, para reivindicar la vuelta a la Edad Media, con una España balcanizada en miniestados y una clase trabajadora diluida en diferencias nacionales, y ahora con inmigración musulmana.

Rafa
Rafa
7 ddís hace

Es una pena que se continúe escribiendo sobre este asunto, casi siempre sin ver algún tipo de interés en ello. Muchos deberían de sentir alguna verguenza de lo que nos sucedió como país, y lo peor es que podrían volver a repetirlo ya sea por beneficio propio o por idiotez.

Davi
Davi
7 ddís hace

Realmente creo que el discurso nunca cala en las mentes que son de vara. El maestro, como algunos le refieren, ha dado en la diana. Mi mundo por un no leer. Sí todavía quedan gentes con criterio universal. Que sucede para que no permee en las consecuencias. Acaso, como también dice “el maestro” , una impronta en nuestro ADN nos impide pensar con claridad en el futuro porque es más seguro permanecer en el pasado ( más vale lo malo..). Me siento sin identidad, la he perdido. Porque estos valores no me representan. Soy más de los del Maestro, de los que ponen pavimento al futuro con solera del pasado. Lo que me indigna y no logro a comprender, es por qué no nos gobiernan gentes letradas y nos resignamos a los rebuznos de uno y otro lado. Para mí, sin duda, esa es la única respuesta que calmaría mi desazón por un mundo usurpado por bucaneros al mejor postor. Porque no tenemos políticos, si no piratas sedientos de poder y gloria a cualquier precio.

Pedro Campbell
Pedro Campbell
5 ddís hace

¡Ilumine don Arturo! ¡Ilumine!

OASM
OASM
4 ddís hace

El 18-12-2018 se cumplieron 900 años desde que el rey Alfonso I el Batallador, ayudado por Gastón de Bearn (región del mediodía francés actual) reconquistó Zaragoza. Pudiendo celebrar tal gesta, como en la ciudad gobernaba una facción de Podemos, llamada Zaragoza en común (ZEC), algunos de sus concejales al tomar posesión demostraron su respeto por el cargo y la institución a la que representaban moviendo su banda de concejal como si se tratara de la honda de David antes de arrojar la piedra a Goliat; y por supuesto, no hicieron absolutamente nada oficialmente. Tan sólo recuerdo que la emisora Onda Cero al dar las noticias horarias simuló una conexión en directo con el séquito que hubiera seguido cualquier monarca de la Corona de Aragón, en su trayecto de coronación desde el Palacio de la Aljafería hasta la catedral de la Seo de San Salvador. Y ¿por qué se desaprovechó la efemérides?. porque todo aquel que no comulga con los postulados de la izquierda, y si además, recuerdan hechos históricos de España que no pueden aprovechar políticamente, directamente los desdeñan. Y así nos va, con hechos históricos de hace 90 años, o de, por aquel lejano 2018, de 900.

Ildefonso Hernández Castro
Ildefonso Hernández Castro
4 ddís hace

Estimado Dr. Reverte,
cada vez que toca el tema de la política, entro en duda, ¿habla de México o de España?
Sin duda hay herencias culturales inequívocas, pero lo que sin duda es lastimosamente familiar son la desmemoria, el desprecio por el dialogo y la certeza de poseer el monopolio de la salvación, la verdad, el derecho o lo que rime con su color partidista.
Es patético estar en manos ( y nosotros los pusimos) de iletrados, ignorantes y cobardes.

Jaime
Jaime
4 ddís hace

Don Arturo, por Dios que nos parecemos, esta América Morena y España, que claro se ve el hecho que somos hijos de la misma madre, porque lo que usted dice de su país y la Guerra Civil, aquí se llama 11 de septiembre de 1973 y estamos donde mismo, con unas izquierdas golpeando con sus eslóganes y una derecha que babea por Pinochet. Que pobreza, que oportunismo y nuestros paises entremedio, que de ellos no se ocupa nadie.

Ricardo Lapin
Ricardo Lapin
4 ddís hace

Ante todo un apaluso por el analisis. Y la autocritica que , de tan escasa, es una curiosidad biologica. No iberica, mundial. Umberto Eco lo anticipó: vivimos en la era donde la voz de los necios no solo no se calla, sino que se amplifica con virtualidad y redes sociales. Y esto es tierra adentro: mayor verguenza es ver y oir las barbaridades opinando del mundo: que ETA son asesinos sin disputa, pero Hamas son campeones de la libertad. Prefiriendo el eslogan al libro, el grito al argumento y el pasado en la ignorancia total.

Ricardo Lapin
Ricardo Lapin
4 ddís hace

Si el primer paso de la ignorancia es presumir saber, el camino opuesto es la duda, comparar y evaluar versiones, excuchar y leerlas todas. Y aparte, la Historia se repite si no se aprenden sus lecciones. Y es posible romper la maldicion: vean la historia moderna de Finlandia. Tuvo una guerra civil peor que la de España, con muertes y represalias que diezmaron su escasa poblacion. Pero de ambos bandos recapacitaron. pensaron en sus hijos, y rechazando a Hitler como combatiendo a Stalin llegaron a ser una Arcadia en educacion, economia, libertades y derechos.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
4 ddís hace
Responder a  Ricardo Lapin

Ricardo:
Su intervención me ha hecho detenerme. Creo que ha dado en el clavo al articular con tanta precisión ese malestar compartido que a veces cuesta nombrar cuando una observa el foro público. Coincido sin reservas en su diagnóstico. Ese vínculo que traza entre la autocrítica convertida en «curiosidad biológica» y la era de la necedad amplificada que vaticinó Eco es, a mi parecer, el centro mismo del problema.

Acierta usted al señalar que el verdadero territorio de la vergüenza no está en la discrepancia, sino en la inconsistencia moral flagrante que, amparada en consignas, renuncia al ejercicio básico de la coherencia. Es la sustitución de la ética por la tribu, del pensamiento por la adhesión. Desde mi modesta perspectiva de escritora, no puedo sino ver en esto un abandono del relato complejo en favor del eslogan, que es justamente la negación del oficio.
Pero donde su aportación resulta especialmente valiosa y esperanzadora es en la segunda parte. La referencia a Finlandia es un antídoto necesario contra el fatalismo. Recuerda que las heridas más profundas pueden cerrarse, no por el olvido, sino por una decisión colectiva de madurez histórica. Ese «pensaron en sus hijos» es quizás la fórmula más poderosa y menos ideológica para construir un futuro. No se trató de borrar el pasado, sino de elegir un destino diferente a su costa.

Su comentario es, en definitiva, una lúcida llamada a rescatar la duda metódica, la comparación sosegada de versiones y la responsabilidad histórica como herramientas cívicas. Le reitero mi agradecimiento por elevarlo.
Un cordial saludo.

basurillas
basurillas
1 día hace
Responder a  Amanda Itzas

Un bálsamo las opiniónes de don Ricardo y la de usted. Un lejano fin del túnel donde se obtiene la ilusión de atisbar algo de luz.
No obstante, considero que el eslogan no es la negación del oficio, que abarca dignamente el oficio de publicista (destacando las posibles cualidades de algo obviando en todo o en parte sus desventajas). El eslogan contiene algo de verdad aunque sea a medias. No, el lenguaje del político del que creo que hablamos y del sectario que lo sigue visceralmente como un papanatas, en mi opinión, no admite ni media verdad sobre el tema de un posible crítico. Es sencillamente un ser falto de intelecto, de moral y de empatía con la mínima disconformidad y disidencia. Son muy peligrosos. Goebbels lo fue.
Un cordial saludo a ambos.