Foto: Ana Paganini.
Matilde Campilho nació en Lisboa, Portugal, en 1982. Vivió en Rio de Janeiro entre 2010 y 2013. Publicó textos y poemas en varios periódicos y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos. Jóquei, su primer libro, fue publicado en Portugal en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Vive y trabaja en Lisboa. Kriller71 Ediciones publicó Jócquei en nuestro país en 2017 con traducción de Aníbal Cristobo.
***
Príncipe en la rosaleda
Escúchame
esto es un poema
no habla de amor
no habla de bufandas
azules sobre los hombros
del cantor que suspende
los talones
al borde del acantilado
No habla del rolex
ni de la banderola
de la federación uruguaya
de esgrima
No habla del lago drenado
en el bosque americano
No dice nada sobre
la confitería apestosa
que recibe a los noctívagos
para el desayuno
cuando el día ya pasó
Esto es un poema
no habla de conmociones
en la misa de las siete
ni habla del porcentaje
de mujeres que se espantan
con la imagen del marido
recortándose la barba en el ocaso
No habla de los tractores rotos
en el bosque americano
no habla de la idea de norte
en la ciudad de los revolucionarios
No habla de llanto
no habla de vírgenes confundidas
no habla de publicistas
de codos gastados
Ni de manadas de ciervos
Escucha bien
esto es un poema
no va a alinear conceptos
del tipo libertad igualdad y fe
No va a arreglarle el pelo
a la chica que trabaja
con ahínco en la caja registradora
del supermercado
No va a mejorar
No va a mejorar
esto es un poema
escucha bien
no habla de amor
no habla de santos
no habla de Dios
y tampoco habla del labrador
que dedicó 38 años
a descubrir una visión
casi mística
del hombre que canta
y atraviesa
la carretera nacional 117
para llegar a casa
o a algún lugar
cerca de casa.
***
Alguien me avisó
Él dijo que yo necesitaba volver
porque yo era su familia
dijo que los pajaritos
estaban comenzando otra vez
con aquella entonación extraña
que podría ser vista como triste
o como bastante maravillosa
tú necesitas volver él dijo
algunas acacias se están entregando
al abandono o a la desesperación
y la pescadería fue atacada
por una enorme inundación
por favor vuelve ve si vuelves
esta mañana el taxista estuvo
recorriendo todas las estaciones
de radio hasta encontrar una noticia
no hay noticias de ti en la ciudad
hazme un favor y vuelve
está ocurriendo una revolución
quieren retirar al primer ministro
de su silla empedernida
quieren incendiar las calles
quieren mejorar la estructura
de la campana que marca el mediodía
en la garganta de Antoñito
anda ve si vuelves fue lo que él dijo
tú eres mi familia es imposible
presenciar la transición del invierno
a la primavera sin familia cerca
y cómo hago para comprar lollypops
si tú no me estás esperando
allá afuera del lado de afuera en tu coche
jugando con las vibraciones del motor
mientras yo estoy tamborileando mis
dedos sobre el mostrador de madera
de la abacería donde siempre compro
lollypops de naranja o de fresa
tú y yo siempre encontramos un modo
de sincronizar nuestros compases
yo toco cuatro veces en el mostrador
tú aceleras cuatro veces el motor
la familia es eso mismo: dos vaqueros
fintando la gravedad y la monotonía
venga dime si vuelves o si no vuelves
la semana pasada noté
que las plantaciones de maíz
están comenzando a expandirse
no me digas que eso no te seduce
fue lo que él dijo eso mismo
la plantación que se expande te seduce
él dijo que yo necesitaba volver
que tal vez yo debiese ordenar
mi maleta dejar mi empleo
mete todo en tu maleta
no olvides tu camisa blanca
no olvides tu flauta de hueso
no olvides no te cortes el pelo
coloca todo en esa maleta
y si tienes tiempo tráeme siete búzios
vuelve dime que vuelves
fíjate que es la época de las migraciones
y que tú siempre acompañaste
a los colibrís y los pingüinos
ya basta de inscribirse
en ese campeonato del desapego
tú siempre pierdes ya deberías saberlo
él dijo que yo debería volver
que en el restaurante de doña Celia
estaban sirviendo un tipo de pan
diferente del habitual
que en el parque de diversiones
estaban montando un rollo nuevo
que en la cueva de los leones ya no vive
nadie absolutamente nadie
que están comenzando una revolución
tú necesitas volver fue lo que él dijo
vuelve por favor mi amor vuelve para casa
entonces yo hice la maleta y fue por eso que
volví — yo volví porque me llamaron.
***
El último poema del último príncipe
Era capaz de atravesar la ciudad en bicicleta sólo para
verte bailar-
Y eso
dice mucho de mi caja torácica.


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