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5 poemas de ‘Clinamen’, de Oriol Alonso Cano

5 poemas de ‘Clinamen’, de Oriol Alonso Cano

Oriol Alonso Cano publica Clinamen, un poemario que pretende ser un espacio en el que traducir a símbolo aquello que, por su propia naturaleza resbaladiza e inefable, elude toda simbolización. Escrito con un lenguaje preciso, sobrio y alegórico, el poemario construye un equilibrio perfecto entre lo sensorial y lo intelectual, por un lado, y lo universal y particular, por el otro.

Zenda reproduce cinco de los poemas que dan cuerpo a Clinamen (ed. Cuadernos del Laberinto).

***

FOSILIZACIÓN

Soy la grieta que emerge sutilmente en tu cerebro
en cada ocasión en que piensas en la alfombra,
aquella tela mágica que albergó una pasión sin días,
un deseo que sólo saciaron nuestros sueños.

Soy el limbo en el que penetras
cuando te pierdes por cada una de mis palabras,
significados errantes que escuchas cada vez más a menudo
al intentar salir de tu sordera.

Soy el techo que alcanzas con dificultad
cuando quieres arrasar el cielo
en aquellos momentos en los que quieres sufrir
lo que sufrieron aquellos a los que destinas tus plegarias.

Soy la lágrima que recorre tu mejilla
fosilizando cada átomo de tu piel
cuando tu rostro quiere reflejar la pena
que tu alma es incapaz de sentir.

***

CULPA

Llegué a la cima,
y vi como te amputaban
ambas piernas.
Querían, según me confesaron,
que jamás te levantaras,
deseaban verte serpenteando
por el polvo
que ellos pisaban con desprecio.

Llegué a la cueva,
y contemplé cómo te cercenaban
los dos brazos,
para que no abrazases,
tal y como se vanagloriaron,
las quimeras
que tanto acunaste
en aquellos tiempos
donde la ilusión se desparramaba
por cualquier agujero
de la realidad.

Llegué al desierto
y me anonadé
al percibir tu cabeza rodar
cuando te decapitaron
impasiblemente.
No querían volver a ver
ese rostro aniñado y pícaro,
que desafiaba
la apatía de lo cotidiano.

Ya no vi
como enterraban,
lo que quedaba
de tu cuerpo
en un lugar secreto,
supongo que lejos,
al extrarradio,
donde tu carne
no fuese una amenaza
para la cadencia
de nuestro tiempo.

Sin embargo,
no ceso de sentir
tus suspiros y tus caricias,
aunque a veces,
se confundan
con golpes y jadeos,
que me recuerdan siempre
la complicidad en tu tortura
y mi vergüenza eterna.

***

LÁGRIMAS

No entiendo como recuerdo lo que no viví,
son como restos de una placenta que se balancea en aguas fetales,
estertores que vibran en un charco pantanoso
que poco a poco se convierte en fango,
y que a medida que se hace más evidente y violento el recuerdo
va adquiriendo espesura, cuerpo y frialdad,
cristalizando en un engaño, una certeza carcomida
por su inexistencia, ignorancia o locura
da igual la opción que se escoja aunque no se quiera escoger ninguna.
Es un líquido en estado prembrionario
una substancia viscosa e informe que hago mía por inercia
obligado por una fuerza de la que creo que huyo,
con la que no quiero vérmelas al temer que tal vez ella
haga estallar el sonido originario que resquebraje el abismo.
Tengo miedo de que tras el estallido sólo queden sus gotas,
ora translucidas ora más opacas dependiendo del deseo del azar,
salpicando pensamientos de entes desfigurados por su contacto con lo originario,
portadores de ideas balbucientes, oscuras y paralizantes,
almas fangosas derramadas en lo pútrido de la creación
y que no paran de escuchar cómo se esparcen las lágrimas del silencio.

***

REALIDAD

Era otra cosa,
no sé exactamente,
pero era otra cosa.
Algo veleidoso,
errante, dislocado,
capaz de destrozar
perpetuamente
su lugar de inscripción.
Lugar de dispendio,
y ahora de sobriedad,
que se destruye
cuando de sus grietas,
se asoma la realidad.

***

RELÁMPAGO

Das dos pasos hacia delante
y luego retrocedes uno
sigues una cadencia extraña
oscilando entre puntos
que sólo sobreviven
en tu fantasía.
Lo que ignoras
es que ese movimiento
estéril e inocente aparentemente,
es el relámpago que
desintegra las raíces
de lo Real.

—————————————

Autor: Oriol Alonso Cano. Título: Clinamen. Editorial: Cuadernos del Laberinto. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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