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5 poemas de Ese de anoche, de Alejandro Simón Partal

5 poemas de Ese de anoche, de Alejandro Simón Partal

La primera antología de Alejandro Simón Partal demuestra que el autor concibe la poesía como un homenaje al milagro de la existencia que se manifiesta en minucias como unas sábanas tendidas en un prado, un perro persiguiendo a las palomas o un grupo de chicos que hacen gimnasia en el paseo marítimo. En palabras del prologuista, Juan Marqués, esta compilación es “una gran fiesta (…), una rave en la arena, junto a la orilla, muy cerca del agua”.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de Ese de anoche, de Alejandro Simón Partal (Aguilar).

***

RESISTENCIA Y SUMISIÓN

No es el amanecer otra cosa
que un intento terrestre
hacia lo divino,

como lo es la fruta madura en el árbol
o las sábanas blancas tendidas
en un prado abierto.

Poco dura ese momento
en el que los animales gimen
y algunas personas reaccionan
y cuidan la tierra o recogen el fruto.

No pretende más
que recordarnos nuestra condición
de seres pequeños o necesitados,

de hermanos que algunas mañanas,
muy temprano, salen humildes
y se encuentran.

***

MUSEO DEL HOMBRE

Jorge lo llama «museo del hombre».

Está en el paseo marítimo de Málaga,
muy cerca de los Baños del Carmen,
al aire libre.

Allí se ejercitan muchachos
a los que él se llevaría a la casa de su madre
—donde aún vive—
para garantizarles
todas las bondades que en el sacrificio buscan.

Él no me lo dice,
no se atreve, pero algo parecido
a lo que ve busca en Grindr:

Sin mareos
Discreto
No más de 40
Tardo en contestar

dice el perfil vacío de su corazón hambriento.
En la app no es Jorge sino Leo,
su signo, que es el mismo que el mío,
aunque, cuando él es Leo, yo ya soy otra cosa.

Me siento
a contemplar el museo,
a mirar estos frescos de carne firme.

Ellos no se enorgullecen de lo que son
o de lo que hacen.

Solo esperan su turno
e intercambian pocas palabras tras sus series.

Invento nombres y conquistas para sus futuros.

Después, más hacia levante,
me meto en el mar.

Nado a pulmón abierto, sin temor,
mi cuerpo tiene el ascenso de los soles
que salen por oriente
y así flota contra el crepúsculo.

Aquí, ahora, podría pescar con la boca
o arañar las ruinas arrastradas por mares remotos.

Cerca de ellos no me espera nada malo.
No hay corriente traicionera
que pueda con la inercia de estos hombres.

Los mejores jardines recortan el paraíso,
como hacen ellos cuando unen sus escápulas.

También el mar se abrió una tarde
por voluntad y repetición,
como hoy ocurre.

***

LO JUSTO SOLO

Pido a los días que abandonen
su agudeza sensitiva
y vuelvan a su ruda labor de días.

A dirigir desde lo cierto:

un sol que asciende

y un sol que desaparece;

una nieve blanca

y un agua cristalina después.

A materializar lo que desemboca.

A permanecer desde la equivalencia:

al baldeo nocturno de la memoria,

al entierro muy íntimo de lo irrecuperable.

Eso les pido,
que vuelvan a su labor de puentes
y a su labor de rejas,
de tiempo raro para esta época,
de pulmones negros
y pulmones verdes.

Les pido la liviandad
de un fragmento muy repetido:

una jornada que acaba;
otra que empieza y cubre lo justo,
lo justo solo.

***

A ELLOS, NO MÁS

Dios, acércame a ellos,
a la que recorre el paseo con el skate
empujada por su perro y por su seguridad;
a los que en la madrugada mezclan esto y lo otro
y por la mañana, en calzoncillos,
abren la nevera y beben a morro de la Fanta disipada;
a los que se entregan como si no hubiera mañana,
y al terminar se marchan alegres, sin más.
Acércame a los que se abandonan,
a los que temen de la vida
lo que para nosotros es la vida,
y que sobre el resto
—sobre lo demás—
la naturaleza haga su trabajo.

***

ÚLTIMAS FUENTES

He caminado hora y media con mi padre.
Los dos, sin apenas mirarnos. Los dos en silencio.
Y no porque sea el silencio lo poco que nos queda,
no por insuficiencia ante la contemplación,
no como búsqueda de sabiduría,
ni como mandato del alma ni despojo del alma,

sino por un simple abarcar de fondo,
por parar en la fuente de metal
y abrirle el agua mientras bebe,
y abrirme el agua mientras bebo;
por seguir y cruzar hojas, baldosas,
ruidos, quizá recuerdos, hasta despedirnos
en un punto posible de mañana adónde.

—————————————

Autor: Alejandro Simón Partal. Título: Ese de anoche. Editorial: Aguilar. Venta: Todos tus libros.

BIO

ALEJANDRO SIMÓN PARTAL (Estepona, 1983) es escritor y poeta. Es doctor en Filología Hispánica. Ha publicado teatro, novela, ensayo y poesía. Con Una buena hora (Visor, 2019), su quinto libro de poe­mas, obtuvo el Premio Internacional de Poesía Her­manos Argensola y con La fuerza viva (Pre-Textos, 2017), el Arcipreste de Hita. Su obra dramática Re­sistencia y sumisión (Antígona, 2021) fue seleccio­nada por la Factoría Echegaray. Con La parcela (Ca­ballo de Troya, 2021) ganó el Premio Cálamo «Otra mirada». Ha trabajado en universidades de Francia y República Checa. Ese de anoche recoge una se­lección de su obra poética desde el año 2008, inclu­yendo los últimos, inéditos hasta ahora.

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